Otoño/Metro

Estándar

Ahí está otra vez, garabateando sobre papeles sueltos o cualquier otra superficie donde la tinta de su bolígrafo sea indeleble. Un día utilizó como lienzo una bolsa de plástico opaca que probablemente contenía su desayuno. Seguro que eran dulces. Tiene pinta de adorar las cupacakes, las cookies y todas las demás guarrerías del enorme espectro que las calles de Nueva York ofrecen. No entiendo por qué no se compra una libreta para plasmar todas esas cosas que le pasan por la cabeza. A veces dibujos. Siempre simples, como si su cuerpo estuviera ocupado por el espíritu de un niño de prescolar. Otra veces líneas, siempre curvas, como ondas. Le gusta dibujar siempre dos líneas que juegan a esquivarse y nunca se tocan. Ni siquiera se rozan. Otras veces escribe. Su letra me resulta casi siempre ininteligible. ¿Lo hará a propósito? La verdad es que poco importaría, porque por lo poco que puedo entender, creo que escribe en otro idioma, posiblemente español o italiano. Algún día quizá me atreva a dirigirle la palabra. Compartimos todas las mañanas casi media hora en el metro en silencio. Quizá un poco de conversación nos vendría bien a los dos. A veces echo en falta alguien con quien hablar. Tanta gente en el metro y todos en silencio. ¡Qué pérdida de posibles interacciones y calor humano! ¿A dónde va cada mañana? Su vestimenta es relativamente formal, aunque tiene un punto de simplicidad infantil, como si siguiese comprando el mismo tipo de ropa que su madre le compraba. Normalmente escoge zapatos clásicos, pero desde que llegó el otoño se ha puesto botas en un par de ocasiones. Sus abrigos y chaquetas también tienen un corte clásico, similar al estilo inglés. De corte recto y aspecto serio. Más de una vez me he planteado bajarme en su parada y seguir sus pasos. Ver dónde trabaja, qué tipo de edificio es, qué empresas tienen oficinas en él y quizá conocer algún detalle más sobre su vida. Su historia. La verdad es que no me importaría bajarme en su parada. Siempre es la parada de Bryant Park, que está a solo dos paradas de la mía. La caminata después no sería muy larga y podría seguir llegando relativamente en hora al trabajo.

Anuncios

2 comentarios en “Otoño/Metro

  1. María es una historia preciosa.

    Efectivamente, el ambiente del metro de Nueva York refelja la soledad a la que un trepidante ritmo de vida condena voluntariamante a los neoyorkinos, acrecentada por los i phones, i pods … y las i excusas que se quieran buscar para justificar una falta de comunicación tan fácil de superar.

    Atrévete a dar el paso. Habla con él.

    • David,
      Gracias por tu comentario!
      Pero tengo que decirte que la historia es pura ficción y que no tiene nada que ver conmigo (salvo que la he escrito yo, claro).
      Si te fijas, no hay una sola alusión al género de la persona que el narrador se encuentra cada mañana, quien puede ser un hombre o una mujer 🙂
      Un abrazo!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s