Con jet lag gracias a Coldplay

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Coldplay estrena la semana que viene el que será su quinto álbum, «Mylo Xyloto». Como parte de la promoción del disco en Estados Unidos, la banda inglesa participó el viernes por la mañana en el programa «The Today Show» de la cadena nacional NBC. Hasta allí decidimos acercarnos.

La información sobre el concierto era escasa, pero sabíamos que para coger un buen sitio en el pequeñísimo recinto que el programa acota en el Rockefeller Center había que llegar como tarde a las 6 de la mañana. Nosotros decidimos estar allí a las 4, de empalmada, después de haber estado todo el día corriendo de evento en evento y con el runrún de la muerte de Gadafi y el fin de la lucha armada de ETA detrás de la oreja.

Para nuestra sorpresa, cuando llegamos ya había una cola más que considerable, formada principalmente por gente mucho más joven que nosotros, llenos de energía, con ganas de correr cada vez que aparecía la posibilidad de reducir en unos centímetros la distancia que los separaba del escenario al que los integrantes de Coldplay se subirían en algún punto indeterminado entre las 7 y las 11 de la mañana.

Durante gran parte del tiempo que hicimos cola las dudas se apoderaban de nuestros pensamientos, mientras el frío y el cansancio hacían lo propio con nuestros cuerpos. Si hacíamos el ejercicio mental de colocar a todas las personas que había delante de nosotros en la cola en el diminuto recinto, las cuentas no salían. Pero mientras asumíamos que no cabríamos, una chica detrás de nosotros le insistía a sus amigas en que iban a estar en el centro. Y la cola seguía creciendo.

Sobre las cinco y media comienza el caos. La cola comienza a moverse, la gente empieza a correr para recortar puestos. Tonto el último. El frenesí dio lugar a momentos delirantes, como cuando un chaval con la cara pegada a la pared (gafas retorcidas frente al mármol, boca aplastada que se contorsiona para poder articular palabra alguna)  le pedía al bigardo que lo estaba transformando en una pegatina humana que le dejara un poco de hueco. Las lágrimas corrían mejilla abajo por mi cara. El ataque de risa que me entró fue monumental.

Unos minutos después estábamos dentro. En el centro, exactamente como había predicho con precisión la chica que antes mencioné. Habíamos alcanzado un punto de no retorno. Ahora solo faltaba esperar, lo que hiciera falta, hasta que Coldplay saltase al escenario.

No lo recuerdo con precisión, pero creo que los primeros acordes de «Yellow» comenzaron a sonar cerca de las ocho y media. El momento que tantos años había estado esperando, poder ver a Coldplay en directo, fue una decepción. Mi altura, combinada con una posición poco afortunada y que el escenario era ridículamente bajo consiguieron que no viese nada. La música seguía ahí, estupenda, poderosa, colándose por mis oídos y llegando a todos los poros de mi cuerpo; pero el privilegio de la visión me era negado. Las cabezas de aquellos más altos sumadas a cientos de móviles y cámaras bloqueaban cualquier espacio libre en el horizonte. Quizá por eso, cuando durante un breve instante, no más de un par de segundos, conseguí ver la cara de Chris Martin me quedé impactada. Estaban ahí. No era un disco que sonaba en la distancia.

La actuación fue larga por las pausas utilizadas para hacer encajar cada canción en el programa. Además de «Yellow», Coldplay tocó también «Viva la Vida», «Every Teardrop is a Waterfall», «Paradise», «Charlie Brown» y un fragmento de «The Scientist». Para cerrar el concierto escogieron «Fix You» y todos coreamos sus letras unidos. La tortuosa espera había merecido la pena. A pesar de todo, no me doy por satisfecha. Quiero asistir a un directo de Coldplay y poder verlos. Muero de envidia pensando en todos aquellos que este miércoles van a disfrutar de su concierto en Las Ventas. Para los que no podremos estar ahí siempre nos quedará verlo online. Yo, sin duda, lo haré.

Ahora son más de las 2 de la mañana y estoy escribiendo esto en gran parte porque no tengo sueño. He pasado casi todo el día dormitando, agotada tras la paliza que nos autopegamos anoche. Solo espero saber luchar esta batalla contra el jet lag. ¡Qué gane el más fuerte!

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Un comentario en “Con jet lag gracias a Coldplay

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