Shakespeare en un aparcamiento municipal

Estándar

En Broadway las obras y musicales invierten millones de dólares en efectos especiales. Como si de una broma de Apolo se tratase, hace unas semanas el escenario menos sofisticado se convirtió en el lugar perfecto para interpretar «Hamlet». Era sábado por la noche. La lluvia no había dado tregua durante horas. El cielo, gris y melancólico, recordaba al cielo de Dinamarca. El mismo cielo bajo el que transcurre la emblemática obra de Shakespeare.

Un aparcamiento municipal en el Lower East Side de Nueva York es el lugar donde dos veces a la semana la compañía de teatro Drilling CompaNY interpreta durante los meses de verano las obras del dramaturgo inglés. La iniciativa, llamada Shakespeare in the Park(ing) Lot, es la alternativa humilde a las clásicas tardes de teatro de Shakespeare in the Park, cuya historia se remonta a la década de los 50 cuando nació como un taller de teatro ideado por el director Joseph Papp. Fue una década después cuando Papp inauguró el teatro Delacorte de Central Park, la que ha sido su casa desde entonces, con «El mercader de Venecia». Aunque las entradas para sus representaciones son gratuitas, las colas para conseguirlas son tan clásicas como las obras a las que dan acceso. La elevadísima demanda fue el caldo de cultivo para otros proyectos teatrales al aire libre. Así surgió Shakespeare in the Park(ing) Lot.

«Como la mayoría de compañías que interpretan a Shakespeare, continuamos el espíritu de Papp, pero le damos nuestro giro al emplazarlo en un aparcamiento, dándole un enfoque más urbano», afirma Hamilton Clancy, director artístico y fundador del proyecto. Para Clancy parte de la diversión es que la obra transcurra en un aparcamiento en funcionamiento, al que llegan y del que se van coches constantemente. Como anotan en su página web, puedes llegar hasta el mismo escenario en coche. Eso sí, no se nos puede olvidar pagar el parquímetro.

Los gajes del aire libre

Se acercaban las ocho de la tarde y, aunque solo chispeaba, los miembros de la compañía dudaban si comenzar a instalar el escenario y sacar las pilas sillas para los espectadores. A escasos diez minutos de la hora programada de comienzo, el equipo se puso manos a la obra. Una gran tabla de madera sobre seis cajas de vino por escenario, tres cortinas de ducha con un estampado de árboles por fondo, un par de focos, varios bancos y algunas botellas. En un abrir y cerrar de ojos el decorado quedó listo. Alrededor el público fue instalando las sillas, respetando espacio para un pasillo central y dos laterales. «Va a haber representación. Veremos hasta dónde podemos llegar», anunció uno de los organizadores, preocupado porque empezase a llover con más fuerza.

Hubo suerte: la obra transcurrió con normalidad, aunque de vez en cuando, todos los paraguas se abrían simultáneamente, resguardando a los espectadores quienes, por unos instantes, se veían obligados a mover su cabeza a un lado y a otro para poder ver cómodamente, como ocurrió durante la lucha a muerte entre un Hamlet con cresta y un Laertes en zapatillas de deporte.

Cuando la compañía salió a saludar la lluvia arreció. Los espectadores, aplaudiendo intensamente, prefirieron mojarse antes que parar para abrir sus paraguas.

Anuncios

Un comentario en “Shakespeare en un aparcamiento municipal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s