Locura en el metro

Estándar

Tengo a medio escribir un post sobre leer en el metro de Nueva York y la ambivalencia de un lugar tan público en el que algunos encuentran un elevado nivel de intimidad.


Pues bien, voy a retrasar la publicación de ese post debido al reciente encontronazo con dos vídeos que también pueden contribuir a la dicusión sobre el metro como especio público/privado.

En el primero podéis ver a un señor lamiendo su sandalia freneticamente. Si bien es algo que pocos harían en la intimidad, rechazo la idea de que nadie en su sano juicio lo haga en público. Este señor no solo procede de aquella manera, sino que además parece que al único al que le llama la atención es a la persona que inmortaliza el momento. Si mi madre viera este vídeo diría que esa lengua, cual arma, la ha cargado el diablo. No solo me ha causado repulsión por lo grotesco de la forma de lamer el zapato, sino de pensar en la cantidad de suciedad que ahora está en la boca del lamedor y que antes estuvo en las calles y en el metro. Porque en esta ciudad, y en especial en el metro, hay mucha, mucha mierda.

En el segundo descubriréis que en la ciudad del glamour, la Quinta Avenida, los diamantes, Sarah-Jessica Parker y el MoMA; no todo reluce con un aura de consentida divinidad. Muy al contrario, bajar al metro significa exponerse a un expectáculo constante. Un teatro de dudoso gusto en el que los freaks son los dueños del cotarro. En este caso se puede ver a un chaval gritar improperios contra otros usuarios del metro, en especial los de color, y como de los ataques verbales pasa a los físicos después de haberse desnudado.

El vídeo lo podéis ver  siguiendo este link. YouTube lo ha eliminado porque infringe su política de desnudos.

Quiero llamar la atención sobre el hecho de que el chico se desnuda casi por completo, porque se quita todo menos los zapatos. Y es que este chico estará loco (o colocado), pero sabe que en le suelo del metro hay mucha mierda y que puedes pillar cualquier enfermedad. A lo mejor es colega del lamedor y luego se reúnen: mientras el lamedor le lustra los zapatos al gritón, el gritón lo entretiene con ensordecedores insultos a su raza.

Sobran las palabras ante el segundo vídeo y me faltan para el primero. Solo puedo decir, ¡bienvenidos a Nueva York!

Y no os quejéis que por lo menos no ha aparecido ninguna rata por ahí pululando. ¿Qué? ¿Qué queréis ver ratas? Bueno, todo sea para complaceros. Imaginad cómo reaccionaríais si esto os ocurriese a vosotros.

Anuncios

2 comentarios en “Locura en el metro

  1. No eres la única a la que le sorprende que no recurra a su porra antes. Un comentario en el artículo donde aparece el vídeo sugiere que si hubiera sido afroamericano, no hubiera pasado un minuto antes de convertirlo en un colador. Pero eso nunca lo sabremos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s