Prueba superada: ya tengo piso en NYC

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Señores y señoras, lo sé. Ha sido más bien una carrera de resistencia que una de velocidad, pero por fin he encontrado una habitación. Ya me habían avisado que encontrar piso en Nueva York era una tarea ardua y desmoralizadora. Lo ha sido. Ha habido momentos en estas dos semanas que llevo en Nueva York en los que llegué a desesperar.

Encontrar piso en esta ciudad equivale en tiempo y esfuerzo al periplo que dio Ulises hasta que consiguió volver a su amada Penélope y su querida isla, Ítaca. Durante mi particular odisea he encontrado toda clase de criaturas. Casi todos tenían algo en común: eran unos timadores. No hay otra forma de calificar a aquel que te intenta alquilar una habiación de 6 metros cuadrados y sin ventana por 1000 dólares en una calle perdida del sur de Manhattan.

– Igual que esto no es un carrito para bebé,

lo que me ofrecían a mí no era una habitación

Avaros, sociópatas, perdedores en busca de mujeres que se paseen por casa en ropa interior, maniacos, solitarios que no tienen tiempo para mantener su vida social y buscan compañía, listillos, proxenetas (si no lo era, por sus pintas alguno bien lo parecía), estudiantes y gente trabajadora que necesitan dinero extra para poder embarcarse en sus propias aventuras son algunos de los tipos de gente con los que me he topado.

Lo peor de todo es la relación calidad/precio. Encontrar un piso en Manhattan por menos de mil dólares es complicado, pero encontrar piso en Manhattan por menos de mil dólares y que no sea un absoluto desastre es imposible. Habitaciones microscópicas, sin ventanas, sin aire acondicionado, sin calefación, sin puerta, sin paredes, con muebles que parecen haberse rescatado de un vertedero, compañeros insufribles, normas absurdas, baños diminutos… Puede que de base sea una persona exigente, pero en esta ciudad la gente que se dedica al alquiler y venta de propiedades cree que a todos los extranjeros se la pueden meter doblada y cobrarles por una habitación de 6 metros cuadrados, sin zonas comunes y sin incluir gastos de luz, gas e internet 1000 dólares.

Mención a parte se merece la que hemos bautizado como “la casa de las modelos”. Era una casa enorme en Tribeca, con zonas comunes amplísimas y decorada por alguien que debió vivir el Nueva York de los 60 y 70 muy intensamente. Por los techos había cables que conectaban las paredes y por las que se podía mover maniquíes ataviados con gafas y atuendos psicodélicos, luces de neón, bolas de discoteca y terciopelo, mucho terciopelo. El problema de la casa era la habitación: estrecha, pequeña, sin ventana y con una puerta que daba directamente a las escaleras y que parecía fácil de forzar. Paula, la chica que nos enseñó el piso, trabaja para el dueño. Desde ese día nos hemos hecho coleguis y hemos quedado para festecjar hitos como el 4 de Julio o la final del Mundial. Ella nos explicó que ese tipo de habitación la alquilan modelos o gente a la que le interesan más los contactos de la otra gente que vive en la casa que el lugar en sí. Y como tampoco pasan mucho tiempo en casa, pues no les preocupa excesivamente.

Pequeña decepción

En el fondo, lo peor de todo ha sido tener que renunciar a un ideal: vivir en Manhattan y poder ir caminando al trabajo. Las expectativas eran muy elevadas y quizá por eso ayer, cuando terminé de instalarme, estaba un poco triste. Elegí esta casa forzada por la presión de llevar demasiado tiempo abusando de la amabilidad de unos conocidos que me habían invitado a quedarme con ellos hasta que encontrase algo. No porque me encantase ni porque fuese lo que estaba buscando. Simplemente porque tenía que mudarme. Aún así no ha sido para nada una mala elección.

Vivo con una familia muy amable formada por cinco miembros: un matrimonio y sus tres hijos. Vivimos en una chalé en Astoria, un barrio de Queens muy tranquilo y con muchos entretenimientos alrededor. En la casa hay dos habitaciones de sobra que la familia Ávila alquila por un precio muy razonable. Mi habitación es grande (enorme si la comparo con algunas de las que he visto estos días) y tiene lujos como una ventana, un armario empotrado, una escritorio grande y, a pesar de todo, mucho espacio de sobra. El resto de la casa también es espaciosa. Lo mejor: ¡tengo una nevera enorme casi entera para mí! En teoría la comparto con el otro inquilino, pero por lo que me han dicho él se va a mudar pronto, así que hasta que tenga un nuevo/a “roommate” podré llenarla con chuminadas de las que esté país está lleno.

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2 comentarios en “Prueba superada: ya tengo piso en NYC

  1. Angel Ceacero Molina

    Buenas vivo en Barcelona y estoy buscando piso en NY para mitad de enero para estar durante 4 meses en la ciudad para estudiar. Me gustaría saber si esta familia dispone de alguna habitación mas libre… porque estoy buscando piso y me estoy volviendo loco.
    Agradecería mucho que me dieras una respuesta

    Un fuerte abrazo
    Angel

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