David vuelve a vencer a Goliat sin despeinarse

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Goliat, ese gigante que siempre acecha a la vuelta de la esquina, también está en Trekroner. Esta vez representado en forma de restaurante. Y ¿quién es nuestro David? Pues David no es más ni menos que un puesto de kebabs. El tipo de puesto que parece encajar en una feria de pueblo. Nadie sabe de dónde viene ni cuál será su siguiente destino.

El puesto de kebabs de Trekroner no estaba en el campus cuando llegué en agosto, sino que apareció ahí, de la noche a la mañana, cuando el curso estaba a punto de comenzar. El puesto no ofrece más de diez o doce platos, pero son exactamente los necesarios. Puedes comer desde un magnífico Durum -que me hace recordar mis adorados durums del Heron City- hasta una ensalada o unas patatas. El camarero-cocinero es un simpático turco que no habla bien ni inglés ni danés, pero comprende lo esencial: “Jeg vil gerne have en durumkebab”. Qué quiero un durumkebab, vamos. El otro día estuve hablando con él. Me preguntó “How are you?” y, cuando comencé a responder, puso cara de póker. Al instante me dijo que eso es lo único que sabe decir en inglés, pero que está aprendiendo. Todo esto casi en indio y con más lenguaje corporal que otra cosa. Es muy majo. Siempre pregunta si quiero picante con el durum y se rie al ver mi cara de pánico. Como odio cocinar, suelo comprar en el puestecillo unas dos o tres veces por semana, ya sea comida o cena.

rucola

La batalla comenzó el lunes pasado cuando, en los locales debajo de una de las residencias de estudiantes, abrieron un restaurante llamado Café Rucola. En el café, todo costaba 5 coronas más que en el puesto y el rango de productos no era mucho mayor. Dentro del café se podía ver a 4 hombres, casi siempre sentados esperando que algún cliente entrara y les diera una alegría. No sé si eso pasó, por lo menos no en mi presencia. Mi amigo el tendero miraba al restaurante con resquemor, aunque sus fieles clientes no dejaron de acudir a su cita con los sabrosos kebabs y durums.

Tras cuatro días de tensión, el sábado por la mañana ya no quedaba nada más que una nevera dentro del local. Goliat se había retirado de la batalla antes de que esta siquiera comenzase. Desconozco los motivos reales por los que en solo 4 días se puede tomar la decisión de cerrar a cal y canto un negocio que no ha tenido tiempo de despegar. Aún así, estoy segura de que mi amigo el tendero ahora vive más tranquilo.

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