Viggo Mortensen en Roskilde

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Hoy me he levantado después de haber dormido larga y tranquilamente tras una fiesta vikinga a la que asistí ayer por la noche. A continuación de tener un problema con mi leche (ayer abrí un brick nuevo y hoy por la mañana no quedaba. Una compañera se ha llevado una pequeña bronca), me he puesto a desayunar mientras miraba el correo y leía el periódico. Así estaba yo cuando Lisa, mi amiga alemana, ha venido a mi habitación preguntándome qué planes tenía para esta mañana. Contesté que tenía pensado ir a Roskilde. Ella también, así que iríamos las dos en coche. En 15 minutos estábamos montándonos en su Volkswagen (como toda buena alemana) y yendo a Roskilde.

Lisa me había dicho algo de que había una exposición de Viggo Mortensen, pero esa era una de las muchas cosas que teníamos que hacer: ir a correos, devolver unos pantalones -nunca te fíes de los espejos de las tiendas de ropa, son muy traicioneros-, comprar leche e ir a buscar libros de Andersen en danés. Hemos hecho todas esas cosas y a las 12:15 estábamos llegando al Museo de Arte Moderno de Roskilde. Aún no había visto una cola en Dinamarca, así que encontrar repentinamente una larga línea de gente que espera a que una galeria de arte abra sus puertas me ha sorprendido bastante. Lisa meha explicado que Viggo Mortensen estaba dentro, que hoy era la inauguración de la exposición y que luego firmaría libros y cualquier otro material en el colegio que hay enfrente. Sin comerlo ni beberlo estaba en la cola, esperando a ver las fotos y los cuadros de Mortensen.

A eso de las 12:30 ha salido de la galería, tranquilamente, y se ha ido a comer algo. Ha pasado al lado de la cola, tan tranquilo, como si nada, con su tía agarrada del brazo. La cola ha permanecido en su sitio. Se han oído algunos comentarios, pero nada semejante a un revuelo. Naturalmente, las comparaciones con España han venido a mi cabeza.

A la 13:00 entrabámos al museo. Hemos visto parte de las creaciones de Viggo. Muchas de sus fotos no me han parecido nada espectaculares, ni siquiera interesantes; pero había algunas muy personales, sobretodo cuando retrata a gente, ya sean indígenas (de estas había varias) o gente normal que encuentre en diferentes partes del mundo. Lisa ha comprado un libro de la exposición para una amiga suya que es una gran fan de Mortensen y por la cual se enteró de que él iba a estar aquí hoy.

Hemos salido del museo y, sorpresa, nos hemos Viggo Mortensen estaba ahí, hablando con un trabajador del museo. Tenía algo en las manos que ha llevado a su coche. En el trayecto nadie le ha hablado ni molestado. Cuando nos lo hemos vuelto a cruzar ha saludado a Lisa y ha seguido tan natural. Poco después ha vuelto a coger a su tía del brazo (su padre es danés, así que su tía debe vivir por aquí en alguna parte) y caminando juntos se han dirigido al colegio. Como nosotras también íbamos para allá, hemos caminado 10 pasos detras de ellos. Creo que hoy me han hecho más fotos que en toda mi vida

Cuando Mortensen se cruzaba con alguien saludaba. Cuando le hacían una foto, sonreía ligeramente, muy, muy natural; cotidiano, amigable. Cuando la gente ha visto que no tenía miedo de que se le acercasen o le hablasen, se han empezado a acercar a él y se ha formado una gran aglomeración a su alrededor. Sin inmutarse, pero sin parecer ajeno o distante, ha posado con la gente y ha firmado algunos autógrafos. Nosotras hemos visto esto ya desde lejos porque no teníamos pensado ir al colegio. Lisa se ha lamentado de no haberle pedido que firmase el libro cuando estaba solo a la salida del museo. Su amiga no se lo perdonará nunca.

Dos conclusiones. Primero: Viggo Mortensen es una persona muy sencilla y cercana, aparentemente nada afectada por la fama. Me ha sorprendido muy gratamente. Segundo: los daneses están hechos de otra pasta. O por lo menos los daneses de Roskilde. Como en todos lados había muchas mujeres que se habían puesto sus mejores vestidos y se habían pintado los labios de rojo carmín, pero ni siquiera ellas se han exaltado o puesto especialmente nerviosas al verlo. Lo que creo es que seguro que los artistas se sienten más cómodos cuando se los trata como a cualquier otra persona, con tranquilidad y sencillez, y con cuando se los trata como monos de feria. Aunque hay de todo, porque un chaval de unos 12 años, al verlo ha gritado a su padre: “¡Papá, es Aragorn!”.

Ahora leo que en dos días es su cumpleaños y ha decidido venir a un lugar alejado para meditar. La verdad es que para alguien acostumbrado a una vida de película, Roskilde es como un paraíso de paz y tranquilidad.

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Un comentario en “Viggo Mortensen en Roskilde

  1. xavi

    siempre me ha caido bien. así q este tipo hace fotos?
    meri, si te encuentras x ahí con axl o slaky qué harías?
    yo supongo q raptarlos lo primero y luego ya me pensaba qué hacer, si hablar con ellos, qdarme con su camiseta (de recuerdo)…

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