Cultura en Copenhague

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Últimamente estoy viviendo Copenhague de una manera muy similar a como me gusta y suelo vivir Madrid.

El viernes pasado fue la Noche de la Cultura o Kulturnatten. Desde las 18:00 hasta aproximadamente la 01:00 de la madrugada del sábado, cientos de eventos culturales fueron de acceso “gratuito” en todo Copenhague, siempre y cuando hubieses comprado el ticket para toda la noche. El ticket, que costó 75 coronas, no era un papel, sino una chapa con la cabeza de un hombre boca abajo y el logo del evento. Algo similar a la imagen que sigue.

Salimos de casa sobre las 17:00 y llegamos alrededor de las 02:00, agotados. Durante ese tiempo estuvimos en el Museo Nacional, en el zoo, en una feria de la Edad Media (¿alguna vez os he dicho cuánto me gustan las ferias medievales?), en el Parlamento (Folketinget) y en un concierto en la Iglesia de la Trinidad. La mayor parte del tiempo la gastamos caminando de un lado a otro o en diferentes medios de transporte que, por cierto, también estaban incluídos en el precio del pase.

El sábado fue un día tranquilo. Me levanté tarde, hice algunas cosillas en casa y luego fui a jugar al voleibol y al fútbol. Ahora tengo el tobillo bendado por darlo siempre todo. Primera lesión de mi vida. ¡Qué mala pata!  Y justo jugando al fúbtol… Por la noche vimos una peli en Korallen. Poco más que contar.

El domingo… No merece la pena ni que hable de él.

El lunes… tampoco. Bueno, sí, estuve en la Noche de Cine en Gimle viendo Pushpak, peli india sin diálogos; y luego en una fiesta en Korallen. Se me salió la cadena de la bici dos veces y ahora la quiero un poco menos; aunque sigue siendo mi favorita (no tengo otra).

Y el martes, o sea, ayer, fui a la ópera a ver La Traviata de Verdi. La ópera esta basada en el libro La dama de las camelias de Dumas. Uno de mis libros favoritos y una de las historias más complicadas, pero comunes de la cultura occidental. La ópera fue maravillosa, aunque no estoy muy acostumbrada a la forma en que la vi: en el gallinero, donde las entradas cuestan poco más de 13 euros y hay que estar de pie. Bueno, no yo, porque encontré un sitio relativamente cómodo y con buena visión en las escaleras.  A pesar de ser una filistea que además no entiende italiano cantado y muy poco danés escrito, la representación me abrumó con frecuencia. Por si fuera poco, tuvimos el placer de conocer una parte del Kongelige Teater o Teatro Real Danés (Royal Danish Theatre), ubicada en el nuevo edificio de la Ópera de Copenhague. El edificio es muy moderno y atractivo. Además desde su gran balcón se puede ver toda la ciudad.

Y, como decía al principio, así es como me gusta vivir una ciudad y como vivo Madrid siempre que puedo: sin parar, deambulando de un sitio a otro, conociendo, observando, absorbiendo. La pena es que en Dinamarca todo es caro, muy caro; lo que supone un grave impedimento. Especialista en esquivar escollos. ¡Sobreviviré!

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Un comentario en “Cultura en Copenhague

  1. Señor Verde

    ¿Como buscas cultura en tierra lejana?¿No deberías estar bebiendo con los demás erasmistas? Seguro que Erasmo de Rotterdam se esta revolviendo en su tumba.
    Fuera de bromas es una mierda que la vida esté tan cara en todos lados y me alegro de que busques nuevas experiencias para enriquecerte.
    PD: Ya ves que vuelvo a leerte con una periodicidad normal.
    PD2:Yo solo he ido una vez a la opera en Gallinero y me pareció una experiencia infernal (y mira que yo si soy algo más aficionado a esa forma de expresión y me conocía perfectamente el argumento)

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