Semana de equilibrista

Estándar

Esta semana ha sido particularmente rara para mí. Lunes, martes y miércoles han sido días de mucho ajetreo. El lunes tuvimos la “Noche de cine” en Gimle, la cual organizo junto con un chico danés, Paul; y una chica alemana, Hanna. Vimos Amelie. La sala estaba llena, mucho más de lo normal, por lo que me comentaron y es que todo el mundo adora Amelie.

El martes fue un día tranquilo en general, con clase de video en la que por fin presentamos el corto que habíamos estado grabando y editando la semana anterior. La acogida de el vídeo fue buena. No fuimos los únicos que mostraron al mundo por primera vez su criatura: otros tres grupos lo hicieron. El corto que más me gusto fue el de Joana, David, Steffan y Anna. Trataba sobre un estudiante de RUC llamado Paul y representado por un playmobil con gorrito verde. Una idea genial y con mucha chispa. Por la noche hubo fiesta en Korallen. Era una fiesta española o eso dijeron. Los españoles no tenían ni idea. Gajes de la vida Erasmus. Lo pasamos bien, comimos pipas, bebimos kalimotxo hecho con el peor vino hasta ahora y comimos chucherías de un cubo de 3 kilos. Volví a casa rodando cuesta abajo.

El miércoles fue otro día intenso: clase de danés y luego visita a Copenhague. Estuvimos en el Museo danés de Arte y Diseño, donde tomé contacto con algunos de los diseñadores daneses de más renombre; y también pude ver una evolución de las artes decorativas desde finales del siglo XIX hasta ahora. Después de esto fuimos paseando hasta el centro, vimos algunas tiendas y, a las 18:00, fuimos a un restaurante llamado RizRaz a celebrar el cumpleaños de Caroline y el mío. La cena estuvo bien. Era un bufé libre con mucha variedad de alimentos, pero (atentos) sin nada de proteínas: ni rastro de carne. Vamos, que era un bufé para vegetarianos. Yo me quería morir. Me pasé toda la noche comiendo patatas, champiñones y berengenas. Lo bueno: se confundieron y nos cobraron de menos. Lo malo: no sacié mis ansias carnívoras. Después de la cena fuimos a Studenterhuset, el bar donde todos los miércoles hay fiesta Erasmus. Fue un poco “como siempre”, aunque me encontré con unos españoles que conocí el lunes en la “Noche de cine” y que son realmente majos. Nos fuimos temprano a casa. En el tren de vuelta hicimos una competición de sudokus. Gané: completé el difícil y el intermedio y dejé avanzado el fácil. Debería dedicarme a ello.  🙂

Ahora vienen los contrastes. Después de una semana de no parar llega el jueves y la clase del viernes pesa sobre mi como una losa sobre mi cuerpo muerto de miedo por no haberme leído ni uno solo de los textos sobre los que la clase se va a basar. Ninguno de esos textos ni de los de las clases anteriores. Por esta razón, el jueves fue un día de lecturas. Conté con la agradable compañía de Habermas, Adorno, Barthes, Castells y muchos otros. No me quejo, algunos de ellos son muy interesantes. Otros muy complejos. Cuando acabó el día quería morir. Gracias al cielo que en la televisión danesa ponen Friends cada cierto tiempo, así que aproveché para hacer pausas que coincidieran con la serie y entretenerme un poco.

El viernes ha sido semejante al jueves: clase de 6 horas sobre “Experience: economy, culture and communication”. Es sin duda la clase más interesante a la que he asistido, pero también la más exigente. Cuando hemos acabado me he sentido liberada, renacida. Me he ido a casa, pedaleando a toda velocidad (a toda mi velocidad, que no es mucho, pero bueno) y me he olvidado de todo lo demás.

Mañana me voy de excursión a Mons Klint. Ya os contaré a la vuelta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s