Ya un mes en Dinamarca

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Parece que llegué ayer a este país, pero en realidad ha pasado un mes completo. Un mes de los largos, de los de 31 días.

En este tiempo he hecho de todo: he tenido clases, he hecho turismo, me he mudado e instalado, he conocido gente nueva, he tenido aventuras en otras ciudades como ir a un festival de música en Holbaek que resultó ser una fiesta en un jardín; otras experiencias “sin techo” como dormir en un banco o en el suelo de un aparcamiento, acampadas, mucho ciclismo (cómo me duelen las posaderas por el maldito sillín) y muchas cosas más que ahora mismo no me vienen a la cabeza.

Hoy, para festejar el mes lejos de mi casa y de España, he hecho muchas cosas que suelo hacer con frecuencia en casa. Primero, me he levantado tarde. Segundo, he estado conectada a Internet haciendo el chorra un buen rato. Luego he ido a la playa y he tomado el sol. Increíble, ¿verdad? Pues sí. Aquí hay playas, algunas de ellas muy bonitas y cuidadas. Hoy ha hecho un día especialmente agradable e insólito para estas latitudes, como diría aquel. Después de la playa he vuelto a casa y me he puesto a pelar patatas porque esta noche he preparado huevos estrellados. Sí, mamá, lo que lées.

Así que ya véis: playa, sol y huevos estrellados. ¿Hay algo más español? Sí, la paella o la tortilla de patatas. Yo no soy muy cocinillas, pero he encontrado una paellera en el piso de arriba, así que tarde o temprano me aventuraré. ¡No tengo miedo a nada!

A modo de valoración general diré que este ha sido un gran mes: activo, interesante, de crecimiento en muchos aspectos, de conocimiento en muchos otros; divertido y que se acaba.

Se acaba porque no creo que vuelva a tener un mes así. No soy fatalista, pero ahora comienzan las clases de verdad, las serias, las que van a contar en el expediente de la universidad. Y no solo las clases: también el proyecto. Alguna vez os hablaré del método de estudio en esta universidad y de la gran importancia que aquí le dan al denominado “Project Work”. Así que en general voy a tener menos tiempo para el ocio y la diversión; aunque por supuesto que habrá tiempo para ello.

Concluyo mi primer mes en Dinamarca con ganas de más y afirmando que este es un gran país, de buenas gentes y bellos paisajes y con mucho que ofrecer. Y aquí estoy yo, con ganas de empaparme de Dinamarca.

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