Copenhague: primera visita

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Hoy he ido a Copenhague por primera vez después de haber cumplido ya más de una semana en Dinamarca.

El plan ha sido bastante cansado, la verdad. El día ha comenzado con la clase de danés reglamentaria, solo que un poco más breve: solo dos horas en vez de 3 y media. Después de la clase hemos tenido una hora libre para preparanos e ir hasta la estación de la Universidad.

A las 12:27 estábamos cogiendo el tren y 20 minutos después llegábamos a Copenhague. Desde la estación central hemos ido directamente caminando hasta el canal pasando por delante del Tivoli, atravesando la Radhuspladsen y caminando por las calles peatonales del centro. En el canal nos esperaba el típico bote para turistas con una guía que va comentando todo lo que se ve desde el interior. El viaje ha estado bastante bien. El problema es que llovía bastante, aunque intermitentemente, y a veces era un poco incómodo. Hemos hecho una ruta de casi una hora y hemos visto casi todos los lugares de interés turísitico que se pueden ver desde el río como son la nueva Ópera, la Sirenita, el Palacio de la Reina, Christiania, etcétera.

Mientras que el bote estaba haciendo la ruta de regreso ha comenzado a caer una enorme tromba de agua que nos ha obligado a quedarnos en el bote 10 minutos después de haber terminado el tour porque nadie quería salir. Al final hemos tenido que salir e ir corriendo al Museo Estatal de Copenhague (Statens Museum of Kunst). Hemos llegado bastante tarde, por lo que la guía que teníamos contratada solo nos ha enseñado una mínima parte de la colección del museo.

Cuál es mi sorpresa cuando, de repente, la primera obra a la que nos lleva es La raya verde de Matisse. No me lo podía creer. No sabía que esta maravilla estaba en Copenhague. Lo llego a saber y voy mucho antes a verla, la verdad. En la parte de arte moderno del museo había muchas obras interesantes de Matisse, Derain, Braque, Picasso y muchos otros grandes artistas del periodo de finales del siglo XIX y principios del XX. El resto del museo consta de una gran colección de arte clásico y de otra gran parte de arte escandinavo. Había piezas interesantes, pero me han llamado la atención algunas salas en las que las obras eran copias baratas de obras de Miró y Dalí, pero firmadas por artistas cuyos apellidos acabana en -sen o -son o algo por el estilo.

Después del museo eramos libres para hacer lo que quisieramos, así que un grupo de 13 personas nos hemos “organizado” para hacer todos lo que teníamos en mente y luego volver todos juntos. Es realmente difícil poner de acuerdo a gente tan diferente sobre un asunto. Para decidir a qué hora ibamos a quedar hemos invertido 15 minutos y luego, para ponernos en marcha -ya por separado- hemos gastado otro tanto; así que al final de la hora que teníamos solo hemos podido disfrutar algo así como 30 minutos para mirar zapatos y buscar unas buenas botas de agua que aquí son realmente necesarias.

La verdad es que ha sido un día agotador, así que ahora estoy en casa, con ganas de descansar y recuperar fuerzas para la fiesta vikinga de mañana. Ya os contaré qué tal va la cosa, pero habrá que esperar un poco más.

Por cierto, mañana el blog cumple un año. No creo que haga nada especial, pero quién sabe…

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