El traje nuevo del emperador

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Hoy, que no estoy muy feliz por diversas causas, me dispongo a escribir sobre otro cuento de Andersen. Ayer ya os hablé de La Reina de las Nieves, cuento que supuso mi primer contacto con el autor. Ahora, que he leído 5 cuentos suyos -además del ya citado también están El traje nuevo del emperado, La princesa y el guisante, El patito feo y El firme soldadito de plomo– tengo una perspectiva mucho mejor sobre la forma de ver el mundo de Andersen: profunda, pero sencilla; directa, pero con una globalidad que es difícil de explicar.

En El traje nuevo del emperador he encontrado mucho más conocimiento sobre la naturaleza humana, sobre lo que somos y cómo nos comportamos que en cualquier estudio de sociología o antropología -tampoco es que conozca muchos, pero este cuento les da mil vueltas-.

La historia de este emperador al que dos bribones engañan -a él y a toda su corte- es harto conocida. No hay infancia si no se ha escuchado este cuento. Pero también es harto conocido que si relees una historia pasado un largo tiempo, lo que te transmite es muy diferente. Un emperador demasiado preocupado por las ropas que viste es convencido por dos supuestos tejedores de que le van a coser el traje más bello del mundo, confeccionado con las mejores telas y cosido con el hilo más precioso. La tela es, además de única y hermosa, invisible para todos aquellos que sean tontos o que no merezcan el cargo que ostentan.

Pues bien, el emperador no es tan tonto como parece. El pobre emperador -al margen de ser un poco narcisista, derrochador y arrogante- vive en un entorno en el que las apariencias son esenciales y en el que ser tonto o no merecerse el cargo que uno ocupa son verdaderos problemas.

Me encanta cómo van pasando dieferentes personas por el taller de los tejedores -un taller vacío- y todos salen diciendo que el traje es precioso y que la tela es magnífica. El miedo a no estar a la altura hace que caer en la trampa sea fácil. Mientras lo leía me preguntaba: ¿qué haría yo en ese caso? Y es que no sé si tendría la fuerza y el valor suficiente para asumir la verdad, por muchas implicaciones negativas que tenga. ¿Qué es lo que pasa? Que aunque parezca más fácil reconocer la teórica ineptitud propia, todo el que tenga dos dedos de frente y cierto conocimiento de cómo funcionan las relaciones sociales -sobre todo el qué dirán– optaría por la opción difícil que al final sí que hace ver que eres idiota. Muy complejo, un gran dilema. Por eso, al final, en primero en romper el círculo vicioso es un niño, desde su inocencia, el que se asombra al ver al emperador desnudo y lo grita bien alto, para que todos los que se estaban guardando sus pensamientos bajo llave se den cuenta de que no son tontos, sino que han sido engañados.

Al terminar de leerlo recordé que una vez un profesor se refirió al emperador que va en pelotas para ilustrar la hipocresía de los gobiernos respecto ciertos hechos antes los que se ponen de acuerdo y crean una verdad.

Tengo la necesidad de poner unas líneas extraídas de la wikipedia:

La historia es una fábula o apólogo con un mensaje de advertencia: Sólo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea; o también: No existen las preguntas estúpidas.

Las expresiones El traje nuevo del emperador y El emperador va desnudo se usa a menudo en alusión al cuento de Andersen, la metáfora indica una situación en la que una amplia (y usualmente sin poder) mayoría de observadores decide de común acuerdo compartir una ignorancia colectiva de un hecho obvio, aun cuando individualmente reconozcan lo absurdo de la situación. Una metáfora de lo contrario, en la que cada individuo insiste en su propuesta a pesar de las evidencias de los demás puede encontrarse en la historia de Los ciegos y el elefante.

Aquí el cuento, por si queréis leerlo online.

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3 comentarios en “El traje nuevo del emperador

  1. Ay, Char, no te voy a contar las penas; solo puedo decirte que cuando lo escribía estaban ahí y que cuando lo publiqué ya no! Jajajaja! Si es que una nunca sabe lo que está pasando en otros lugares al mismo tiempo. Y cuando te enteras y es bueno, pues las penas se van! Vaya lío, no sé ni lo que he dicho!

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