“El poder de las imágenes” por Ray Müller

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Ray Müller, director y escritor del documental “El poder de las imágenes” (1993), es un buscador de la verdad. La verdad sobre uno de los personajes más controvertidos de la historia de Alemania: Leni Riefenstahl. Para esta difícil tarea cuenta con la participación de la propia Leni Riefenstahl, a la cual entrevistará en los que fueron lugares importantes en su trayectoria profesional. Será la interacción con la protagonista lo que dé verdadero valor al documental, centrado en tratar de esclarecer las dicotomías sobre su figura y derribar algunos viejos tópicos sobre su relación con el nazismo.

Leni Riefenstahl (1902-2003) fue una artista polifacética e interesante que además estuvo involucrada en el nacimiento, crecimiento y desaparición del nazionalsocialismo, aunque de forma un tanto irreflexiva. De forma constante en el documental, el director y entrevistador trata de obtener algún dato, alguna idea o recuerdo que deje ver cuál fue la relación que Leni mantuvo con la cúpula nazionalsocialista desde finales de los veinte hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Leni, por el contrario, deja bastante claro que, aunque fuera simpatizante de Hitler y sus ideas sociales, nunca conoció el holocausto judío ni la puesta en práctica de la Teoría de la Raza. Más aún, recalca de forma incesante –aunque nada forzada- que su único interés es el arte, la creación cinematográfica: su obra. Y eso es en realidad lo único que conservamos con toda certeza: películas y documentales sublimes e innovadores.

Müller hace un repaso de la vida artística de Riefenstahl para conocer mejor al personaje, su carácter, su voluntad. Leni nos habla en primera persona de su época de bailarina, de su larga y fructífera relación con el cine y de su último affaire con la fotografía. Tras conocer todas estas etapas, podemos afirmar que Leni Riefenstahl fue una mujer fuerte, decidida, atrevida, valiente, con iniciativa, perfeccionista y exigente, con muchas manías y, sobre todo, una artista hasta sus últimas consecuencias. Para contextualizar toda la información que Leni nos va ofreciendo, tenemos la ayuda de la voz en off, la cual se limita a dar pequeñas pinceladas de hechos históricos relevantes, el estado de Alemania y las características de las diferentes épocas y lugares que Riefenstahl vivió y visitó; algo que ayuda a no restar relevancia a la figura de la directora y a poner distancia entre la Historia y su historia.

Una de las características que destaca por encima del resto en cuanto a las aptitudes como directora de Leni Riefenstahl, al margen de su perfeccionismo, fue su necesidad por innovar, explorar nuevas posibilidades que dieran más dinamismo a la imagen. Desde que rodase “La luz azul” hasta que planease la grabación de “Olimpia”, Leni siempre buscó nuevas vías de expresión visual. Experimentó con películas más sensibles, objetivos especiales, puntos de vista, lugares para colocar la cámara como el globo, el ascensor en Nüremberg o los fosos en las Olimpiadas de 1936. A esto ayudó siempre la concepción que Leni tenía de cada película: “Una película es como una pieza musical”.

Aún así, el punto más interesante y que más juego da a la hora de analizar la figura de Leni Riefenstahl fue su cercana relación con los más altos cargos del nazionalsocialismo: Hitler y el ministro de Propaganda, Goebbels. Leni parece sincera, aunque conoce que la sombra de la duda y el escepticismo planea sobre su cabeza mal que le pese. Habla de cómo conoció a Hitler, la primera y positiva impresión que le causaron tanto él, como sus ideas para sacar a Alemania de la fuerte crisis en la que estaba enterrada. Habla del carisma hipnótico del Führer y de la sensación que tuvo de que si se metía demasiado en su ambiente acabaría perdiendo su voluntad. Leni representaba un ideal, el de mujer heroica, pero pura e inalcanzable para las masas; que Hitler aprovechó para su beneficio. También cuenta el daño a la hombría de Goebbels que supuso su rechazo a convertirse en su amante y que pensaba que todas las acciones nazis de la época contra los judíos no eran más que propaganda que poco duraría.

En 1933 se produjo la primera colaboración de Leni con el régimen: “La victoria de la fe”, una especie de documental en la que simplemente se hilan algunas imágenes que fueron tomadas precipitadamente en el Congreso del Partido en Nüremberg en 1933. Nada orgullosa de su trabajo, Leni rechaza volver a colaborar con el régimen, pero accede a rodar un nuevo documental sobre el Congreso del Partido el año siguiente en el mismo emplazamiento. De aquí nace “El triunfo de la voluntad”, el reconocido y premiado documental propagandístico, al que Leni le quita valor aludiendo que no hay voz en off que trate de orientar las imágenes y que cualquiera que la tache de “propagandista” es un estúpido. Leni solo trató de hacer el mejor documental posible, al margen del tema que tratase. Y en buena medida lo logró, aunque sin preocuparse de las posibles consecuencias de su creación, algo que le reprocha Müller con frecuencia.

Aquí un fragmento de “El triunfo de la voluntad”:

Tras la guerra, Leni fue arrestada y juzgada en Nüremberg. El veredicto la definió como “simpatizante”, algo que parece justo por lo que sabemos hasta el momento. Leni no volvió a rodar una película, aunque no dejó de crear. En la última época de su vida viajó a África, donde convivió con la tribu de los Nuba, a los que fotografío. De esas fotografías luego publicaría un libro cargado de belleza.

El documental, que en un comienzo dijo tener vocación esclarecedora, no consigue despejar todas las incógnitas sobre la colaboración de Leni con el régimen. Su desconocimiento del exterminio judío, los diarios de Goebbels en los que queda constancia de que Leni participaba en la vida social nazi, el telegrama enviado a Hitler tras la invasión de París –que supuestamente envió para felicitar al Führer por el fin de la guerra- y algunas otras pistas hacen pensar que en realidad Leni pudo tener más que ver con el nazionalsocialismo de lo que nos deja ver. Ahora, años después de su muerte, las esperanzas de conocer lo que ocurrió y sobre todo el cómo se desvanecen.

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2 comentarios en ““El poder de las imágenes” por Ray Müller

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