Crónicas de retaguardia

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El pasado lunes fui a visitar la exposición fotográfica “Crónicas de retaguardia” en la sala EFTI, sala perteneciente a la escuela de fotografía de igual nombre.

La exposición reune fotografías tomadas durante la Guerra Civil español. Concretamente entre los años 1936 y 1937 en diversas partes de Madrid como El Escorial, Torrelodones, el centro de la capital, etcétera.

La relevancia de la exposición recaía sobre dos puntos: uno, por supuesto, las fotografías; otro, el contexto y las circunstancias en las que fueron tomadas tanto de la profesión del periodismo, como de la España del momento. Sobre este aspecto, algo que me llamó la atención fue la idea de que, a pesar del encarecimiento de los medios necesarios para tomar fotografías -carrete, lentes, desplazamientos-, se contaron por miles los periodistas gráficos que vinieron a España a cubrir la guerra y que trabajaron a pesar de los múltiples inconvenientes con los que se toparon. Uno de ellos es que para trabajar como periodista había que acreditarse en la Delegación de Propaganda y Prensa. Esta medida permitía un mayor control de los contenidos.

Respecto de las fotogafías, podemos encontrar imágenes de diversas calidades, tanto técnicas, como artísticas. Del conjunto de fotos, divididas temáticamente (las categorías son Fotógrafos, Retratos, Vida cotidiana, Ciudad destruída, Ejércio y Transporte), destacan aquellas que se fijan en las personas: víctimas de una guerra en la que poco pudieron decir o hacer. El sufrimiento, el hambre, la desesperación se contraponen a la calma o la diligencia; según en quién nos fijemos. Civiles y mandos militares se igualan ahora, más de medio siglo después; pero entonces las diferencias eran notables.

Otro tema tratado con frecuencia en las imágenes eran los edificios derruídos. Una de las instantáneas que más me llamó la atención fue la de la fachada del Teatro Ideal, hoy reconvertido en los cines Ideal Yelmo Cineplex.

A las fotografías les acompañan paneles a modo de portadas de periódico con información sobre la época, las batallas, los ejércitos y otros datos de interés. En uno de ellos se podía leer que algunas de las diversas batallas de Madrid tuvieron lugar en Moncloa y el Parque del Oeste. Yo conocía que Moncloa había sido un enclave importante de la guerra, al igual que la Ciudad Universitaria; pero nunca pensé en el Parque del Oeste como un sitio en el que se había derramado la sangre de los españoles. Sé que va a sonar raro, pero sufrí una especie de vergüenza por todas esas veces que de manera inconsciente he hecho botellón ahí. Me pareció un sacrilegio, como corromper algo santo o profanar una tumba a la que todos deberíamos ir con frecuencia a poner flores y honrar a aquellos que defendieron la libertad de España.

Como nunca está de más refrescar la memoria y conocer otros puntos de vista, os aconsejo que visitéis la exposición y luego me contáis qué os ha parecido.

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