Madrid un viernes cualquiera

Estándar

El lunes me enteré de que una buena amiga que vive en Oviedo venía a Madrid a pasar el fin de semana. Como nos vemos muy poco y últimamente tengo los findes bastante pillados de tiempo, decidimos dedicarnos mutuamente el viernes. Yo me ofrecí a organizarle un plan variado, pero muy completo. Y así ha sido.

Para comenzar con buen pie y no perder un minuto, hemos quedado a las nueve y media de la mañana en la calle Pez, donde vive la amiga con la que se aloja en Madrid. De ahí hemos puesto camino hacia el Museo Thyssen para ver una exposición llamada “Maestros modernos del dibujo“, con obras de grandes artistas como Picasso, Miró, Dalí, Degás, Renoir, Nolde, van Gogh, Gauguin, Goya, Degas, Toulouse-Lautrec, de escultores como Brancusi y Henry Moore, etc. Había dibujos verdaderamente espectaculares. A mí se me ha quedado en la cabeza una acurela de Picasso en la que con diferentes tonos de negro y trazos muy gruesos conseguía plasmar un instante de una corrida de toros con total detalle. También había uno espectacular de Kees van Dongen llamado Los parientes de provincia y la tonta de Marta ha dicho: “Mira, esa soy yo”. Una cosa que no se me puede escapar es que hoy he visto en directo la primera obra de Klimt de mi vida. Llevaba tiempo esperando este momento. Eran dos dibujos: uno de una mujer sola y otro de tres mujeres, dos de ellas desnudas y una vestida. La vestida parecía un hombre.

No contentas con esto, hemos caminado hasta la Casa Encendida, donde hemos visto una exposición llamada “Warhol sobre Warhol” en la que se mezclan las obras de Warhol, tanto fotografías, como cuadros y dibujos; con cuadros y fotos de otros artistas sobre Warhol. Destacaban sin duda las fotos, por cantidad, calidad y variedad: hemos podido ver a Andy de joven, de viejo, en el hospital, recuperándose de los balazos que le asestó Valerie Solanas, travestido, con su madre, Julie Warhola; y de mil formas más, siempre sorprendente, nunca sonriente. De las obras de Warhol me ha gustado especialmente la serie de diez obras dedicada a Mick Jagger. No lo sé, pero debió estar enamorado o colgado de él, porque la forma de tratar la imagen, como resaltaba algunos rasgos, escondía otros, utilizaba diferentes colores para transmitir sensaciones y combinaba materiales me han hecho pensar en la dedicación, casi obsesiva, de un creador por su musa, a la que tiene que satisfacer egotísticamente porque si no es así lo abandonará. Jagger es una musa ejemplar y Warhol seguro que lo dejó satisfecho.

Como no todo iba a ser arte, luego hemos dado una vuelta por la zona de la calle Preciados. Marta buscaba unas botas y hemos recorrido todas las zapaterías. No las ha encontrado, por lo menos conmigo; y digo esto porque luego pensaba volver… Cuando hemos terminado de caminar era un poco temprano, así que nos hemos detenido a comer en el McDonald’s para reponer fuerzas y desansar pies y piernas un rato.

Después de comer nos hemos ido a la Escuela de Telecomunicaciones de la Complutense, porque hoy era la fiesta de San Teleco. Empezaba a las 10:00 de la mañana, pero no estamos tan locas aún. Habíamos quedado con mis amigos, en parte porque quería que Marta los conociera por fin, porque siempre le hablo de ellos y así, al ponerles cara, ya no se hará líos con los nombres. Como siempre, han llegado tarde. Hoy especialmente. Desde las 14:30 a las 15:40 más o menos que han llegado hemos estado bebiendo nuestros minis de sangría y comentando historias varias. Por cierto, que uno de los camareros era un poco torrijo porque le hemos pedido dos minis de sangría. Muy sencillo: solo había que llenar los vasos de mini desde un cubo gigante. Pues se le ha hecho la picha un lío porque nos ha puestos dos minis de kali. Cuando le hemos dicho que queríamos sangría nos los ha regalado y nos ha puesto la sangría. Como no ibamos a beber tanto se los hemos regalado a un grupo que hacía cola para comprar tickets de bebida. ¡Qué majas somos!

A las cinco nos hemos tenido que ir. Yo porque tenía que ir a la radio y Marta porque yo me iba y porque tenía que hacer alguna cosilla. Ha sido una pena, porque lo estabamos pasando genial. Pero ha estado muy bien.

Ahora quién sabe cuándo nos volveremos a ver. Es lo que tienen las amistades a distancia. Puede que mañana mismo, puede que en un par de semanas si decido subir a Oviedo en las vacaciones de Navidad o puede que en un par de meses. Así que ya sabes, Marti, ven cuando quieras y cuanto más mejor. ¡Te echo mucho de menos!

Anuncios

2 comentarios en “Madrid un viernes cualquiera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s