Becarios: oportunidades y abusos

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Ayer asistí a una conferencia en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM sobre la situación actual de la figura del becario en el mundo del periodismo.

Los conferenciantes han sido: Félix Ortega, profesor de Sociología y director del Departamento de Sociología VI de mi Facultad; José Luis del Hierro, profesor de Derecho; Agustín Yanel, periodista que es Secretario General del Sindicato de Periodistas de Madrid y escribe en la sección de nacional de El Mundo; e Ignacio Escolar, blogger autor de Escolar.net y director del recién nacido periódico Público. A los profesores Ortega y del Hierro he tenido la suerte de tenerlos como maestros, algo de lo que me congratulo siempre que puedo. El moderador ha sido Manuel Tapia, profesor, periodista y autor del blog El guerrero del antifaz.

La finalidad de la mesa ha sido dar una perspectiva global de la situación actual del periodismo a través de esa figura aparentemente poco relevante, pero en cuyas manos está el futuro de la profesión: el becario.

El profesor Ortega, siempre crítico, cree que la forma de acceder a una profesión dice mucho sobre la profesión; y que, por tanto, la precariedad que padecen los becarios es desalentadora para el periodismo. Lo que ha quedado claro es que el becario es esencialmente mano de obra barata, para lo cual hay que pasar por un fraude de ley flagrante. El fraude de ley es cometido por todos aquellos que obligan al becario a desempeñar acciones propias de una categoría profesional o laboral establecida, en este caso la del periodista, por la que no están siendo retribuídos. Y es que la gran mayoría de medios que contratan becarios les exigen una labor en contraprestación, un trabajo, ya que consideran el importe de la beca como una retribución por sus servicios. Y no debería ser así: es becario aquel que tiene una beca que le ayuda con los gastos propios de sus estudios y facilitar así su situación personal. Tampoco vale el término “en prácticas” porque hacer prácticas significa que practicas, literalmente, no que desempeñas una labor establecida. Si practicas, no publicas.

Me ha interesado especialmente la visión de Agustín Yanel, sobre todo porque me ha sorprendido mucho. Hasta un segundo después de que comenzase a hablar, un prejuicio enorme ha marcado mis expectativas sobre lo que este periodista iba a decir. Esperaba que mantuviese una postura poco crítica, cómoda e incluso defensora de la situación de los becarios; pero todo lo contrario. Sin duda mi prejuicio estaba fundado en su faceta de periodista de El Mundo y no en su otra labor profesional: ser Secretario General de un sindicato. Su participación ha sido esencial, ya que ha dejado claro que hay profesionales preocupados por la situación y que tratan de que ésta no se perpetúe. Su argumento principal es que no hay un solo organismo que le exija a los medios el cumplimiento de lo establecido por la ley. Por ello, lo ideal sería que la regulación de las prácticas fuese una labor y una responsabilidad asumida por cada medio y por ello tendría que aparecer en los convenios colectivos con las universidades y en los Comités de Empresa.

El último en participar ha sido Ignacio Escolar, quien ha ofrecido la visión de un director de periódico, aunque a mi ver poco representativa de los medios en general. Escolar dirige un periódico muy joven que aún no tiene convenios colectivos ni becarios. Asegura que los tendrán pronto, pero que ese día el porcentaje de becarios no superará el 10% de la redacción, que no se harán contratos de más de 4 meses y que los becarios podrán desempeñar diferentes labores y aprender a trabajar en todas las secciones. Ya veremos qué ocurre. Lo que sí ha dicho, en conocimiento de causa, es que el siempre busca la coherencia, algo que no encuentra en los periódicos que escriben en sus editoriales en contra de la prostitución y luego tienen un prostíbulo en la trastienda de su redacción. Yo confío en la gente idealista y de verdad, si este joven director es fiel a sus principios, será el más digno ejemplo a seguir para el resto de “personajillos” que pueblan los puestos directivos y de responsabilidad del entramadio periodístico español actual.

Como nota general pesa la idea de que los que vamos llegando a la profesión no nos quejamos, somos pasivos y sumisos, acatamos órdenes sin preocuparnos por perder la dignidad. Y digo pesa porque tanto los ponentes, como los becarios somos conscientes de que en el mismo instante en el que te quejas hay 50 becarios peleándose por las migajas que tú hayas dejado. Así parece que las opciones se reducen.

¿Por qué no protestamos? Yo en concreto no me puedo quejar, porque estoy muy contenta con mi trabajo. Aún así, sé que lo que hago (lo que me hacen hacer) no es del todo legal, que no me retribuyen proporcionalmente al trabajo que desempeño, que no tengo derechos laborales reconocidos, que no cotizo a la Seguridad Social, que la formación extra que recibo es muy escasa y bastante focalizada, que no creo que continúe en este medio de por vida, no porque no quiera, sino porque no van a hacerme un contrato. Y que tampoco pongo cartas en el asunto. Simplemente no me quejo, trato de participar lo más posible, aprender todo lo que pueda, en todas las secciones, ir haciéndome una agenda de contactos, de conocidos en la profesión, redactar y locutar, variar mis perspectivas, los tratamientos; aprender de los profesionales que me rodean, de los usos y costumbres, quedarme con lo bueno, desechar lo que no lo es tanto, observar cómo funciona un medio como Onda Madrid, con todo lo que eso significa en cuanto a censuras desde la Comunidad, ambiente laboral tenso en ocasiones, mucha presencia de sindicatos, carteles que dicen “Aquí se manipula la información” en todos los paneles, etc.

Lo que sí es cierto es que tenemos que quitarnos de la cabeza que hacer prácticas o ser becarios es una forma para entrar en un medio y quedarte ahí una vez terminada la carrera. Nadie va a pagar a un licenciado por desempeñar una labor que puede seguir haciendo un becario muy barato. Además, no hay que olvidar que cada año salen al mercado laboral 3.000 nuevos periodistas y que los puestos de trabajo escasean, por no decir que son inexistentes. Desalentador, aunque no como para apearse del burro.

También se han hecho eco del tema en:

SPM – Mesa redonda: “Becarios de periodismo: oportunidades y abusos”

El guerrero del antifaz – Jornadas sobre becarios de periodismo

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Un comentario en “Becarios: oportunidades y abusos

  1. lectoraporcasualidad

    Una pena la verdad.
    ¿Dónde quedaron todas esas luchas por los derechos de los trabajadores?
    En fin, te deseo muchas suerte.
    TE FE EN TÍ
    Un saludo

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