LONDON V

Estándar

Jueves 16 de agosto de 2007: King´s Cross Station, Camden Town, Courtauld Institute of Art Gallery, Covent Garden

El jueves amaneció con mucho sol, lo cual se agredeció tras el chaparrón de la noche anterior. Este iba a ser nuestro último día de visita en Londres, ya que el viernes tendríamos que ir al aeropuerto según dejásemos la habitación.

Este fue el día de las cosas que no habíamos podido hacer aún, pero que no nos podíamos ir sin hacer. Por eso, la primera parada de la ruta fue la estación de King´s Cross, concretamente el andén 9 3/4, del que sale el tren hacia Howards, el colegio de magia en el que estudia Harry Potter. Mi hermano es un ferviente lector que prácticamente ha crecido con estos libros, por eso tenía planeado coger un carrito, estrellarlo contra el arco por el que se entra al andén y gritar una frase del libro sobre Doby y porqué estaba bloqueada la entrada. Para su alma friky fue una desilusión cuando llegamos y en la pared que corresponde al andén 9 3/4 había una placa y un carrito ya empotrado, así que la idea del vídeo no fue posible, pero sí hicimos alguna foto en la que parece que está entrando en el mágico andén.

100_0417.jpg

Tras la visita a la estación partimos hacia Camden Town, el barrio del norte de Londres bohemio por excelencia, donde se pueden encontrar varios mercados, mercadillos y el Camden Lock. Mi madre y yo compramos sendos vestidos, el mío con un estampado jugendstil muy bonito y el de mi madre en negro y liso, bastante sencillo. Me encantó Camden Town, sobre todo el ambiente tranquilo, pero muy vivo que se respira allí.

Después de Camden Town bajamos de nuevo al centro de Londres, concretamente a la Courtauld Gallery. Esta es una galería pequeña, pero con obras valiosísimas de Rubens, Degás, Derain, Bonnard, Monet, Manet, Cézanne, Gauguin, Van Gogh, Kandinsky, Modigliani; vamos, que no tiene desperdicio alguno. Lo que más interesante me pareció fue la sala dedicada a Degás, con muchos cuadros poco conocidos, algunas de sus bailarinas y muchas de las esculturas que hacía como ensayos. Además, había una exposición de Lucas Cranach que realmente valió la pena visitar y muchas obras de Rubens que no tenían nada que ver con las que más fama lograron, como una en la que presenta e Esther y otra a Salomón, con puntos de vista muy innovadores para la época.

Tras salir de la Courtauld comenzó a llover, así que buscamos un sitio para comer. Entramos en el Bistró, especializado en platos mediterráneos, con un menú muy variado y con una carta de postres que incluía Banofee Pie, una tarta de plátano y tofe que ha sido mi favorita desde que la probé en Dublín en 2001.

Al salir volvimos a Covent Garden, el cual se ha convertido en el lugar que más hemos visitado en Londres. Entramos en una tienda a la que le habíamos echado el ojo antes, porque tenían camisetas con imágenes y mensajes chulos. Una de las que más molaba decía Fat kids are harder to kidnap y salía un niño muy gordo comiendo helados.

Tras esto pusimos camino a Picadilly Circus, ya que teníamos pensado volver a la tienda de Abercrombie & Fitch para comprarle un regalito a mi hermana, quien no pudo venir porque estaba trabajando. En la tienda nos probamos algunas prendas y a la salida mi madre se dió cuenta de que había perdido su chaqueta, que llevaba colgada en el bolso. Así que me tocó hablar con el de seguridad, que era un chico muy guapo y muy grande, que nos buscó la chaqueta y la encontró. Se lo agradecimos mucho y nos fuimos. La verdad es que la segunda vez en la tienda no fue como la primera. De repente todo parece más zafio, sobre todo cuando en la entrada en vez de un chico con el torso desnudo hay dos y una chica con una polaroid hace fotos a aquellos que lo deseen entre los mozos. Aún así, compramos un regalito para mi hermana.

Volvimos caminando al hotel, dejamos las cosas y fuimos a echar un ojo a las tiendas de Brunswick, porque la noche anterior estaban cerradas. De vuelta de Brunswick entramos en el Café Valencia y cenamos fish & chips. La verdad es que estaba todo muy rico, algo poco esperado sobre todo porque este es el típico plato cutre que la mayoría de las veces apesta a aceite y rezuma grasa por doquier. Después de cenar nos quedamos un rato sentados en el café, charlando sobre la ciudad y sobre lo que habíamos visto ese día. Cuando nos cansamos volvimos al hotel, donde dejamos casi todo preparado para la partida al día siguiente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s