Posts filed under 'Teatro y representaciones'

Premios Max de las Artes Escénicas

El lunes por la noche se entregaron los Premios Max de las Artes Escénicas. Buen día, por si a alguno se le había pasado la resaca de los Goya. De hecho, muchos actores repitieron presencia, que no premio.

Yo estuve viendo la gala. No al completo, pero sí una gran parte. Es curioso porque veo mucho más cine que teatro, pero este año no vi los Goya -soy una de ese medio millón de espectadores que han perdido respecto al año anterior- y sí los Max. Además, este año he tenido el placer de ver muchas de la obras que estaban nominadas. Marat-Sade, Plataforma, La cabra o ¿quién es Silvya?, Los Persas, de la que ya os hablé aquí; y Homebody, Kabul son las que vi en 2007. Puede que se me olvide alguna.

Algunas de estas obras concentraron buena parte de los premios:

  • Mejor Espectáculo de Teatro: Marat - Sade de Animalario, Centro Dramático Nacional.
  • Mejor Director de Escena: Andrés Lima por Marat - Sade.
  • Mejor Diseño de Iluminación: Xavi Clot (AAI) por Plataforma.
  • Mejor Actriz Protagonista: Vicky Peña por Homebody, Kabul.
  • Mejor Actriz de Reparto: Gloria Muñoz por Homebody, Kabul.
  • Mejor Actor de Reparto: Carles Canut por Plataforma.
  • Mejor Empresario o Productor Privado de Artes Escénicas : Animalario por Marat - Sade.

El resto de los premios lo podéis consultar en la página de los Premios Max. La verdad es que había premios cantados, como los de actriz protagonista y de reparto, porque ambas actrices se salen del mapa con sus actuaciones. Vicky Peña está casi una hora en el escenario ella sola, defendiendo un monólogo complejo que consigue que ella sola llene la sala. Y luego está Gloria Muñoz, que interpreta a una afgana como si hubiese nacido allí y no en Madrid.

Bueno, la cuestión es que la gala solo tuvo un 2% de share y me da cosica. Bajan los Goya, los Max pasan desapercibidos y así está el patio. ¿Qué nos pasa? En serio, se hacen buenas películas y buenas obras de teatro en España. Y no solo no vamos a verlas, sino que luego no las apoyamos. Yo lo pienso, me incluyo en el grupo. Mea culpa. A ver qué podemos hacer. ¿Ir más al cine? No sé yo si esa es la solución.


Add comment 6 Febrero 2008

Quisiera ser, el musical del Dúo Dinámico

Hoy he vivido los cuarenta minutos más agónicos de toda mi vida. Lo peor es que nunca pensé que fuera a ocurrir mientras veía el musical basado en las canciones del Dúo Dinámico. ¡Qué poco sé de la vida! Pero algo he aprendido hoy.

Primero, que si una obra de teatro o musical tiene que regalar entradas es porque o es muy alternativa o porque es una bazofia. La de hoy se encuadraba en la segunda categoría y sí, las entradas me habían salido gratis: un regalo del trabajo. Ahora no sé que pensar, puede que me odien y no lo sabía hasta ahora, o puede que quieran que deje de trabajar ahí y ésta sea la nueva estratagema de mobbing que se les ha ocurrido. No sé. Todo está confuso ahora.

Quería evitar el momento de comenzar a hablar del musical, pero va a ser inevitable. Bueno, no puedo hablar por el musical al completo, solo por sus primeros cuarenta minutos, que es todo lo que he visto; pero creo que he tenido suficiente para hacerme una idea de cómo iba a ir la cosa.

La historia se enmarca en un viaje de AVE Madrid-Barcelona, en el que se embarcan muchos pasajeros, pero al pobre público le hacen especial hincapié en tres de esos pasajeros, tres mujeres: una condesa viejuna, de casi 100 años y que mantiene conversaciones con su DNI parlante y malhumorado; Lola, una señora de mediana edad que vive anclada en el pasado, pobrecita; y Ana, una actriz que no sé si es adolescente o postadolescente, pero que es idiota seguro, y que además quiere ser actriz y no entiende castellano, aunque lo hable con bastante fluidez (por eso de las conversaciones que mantiene con el también idiota joven que se sienta a su lado en el vagón).

La obra empieza en la estación de Atocha, imagino porque no dicen nada. Después de una intro en plan rapsodia tecno-pop con algunos fragmentos de canciones conocidas del Dúo Dinámico tocados con organillo, comienza a haber cierto trajín de pasajeros subiéndose al tren. De repente y sin sentido, comienzan a cantar “Quisiera ser” y hacen un baile bastante cutrecillo. Esto ya me ha sacado de la obra. ¿A qué venía empezar así? ¿Tenía algún sentido?

Pues tras esto, la cosa no ha hecho más que empeorar. La jovenzuela Ana se ha sentado con un chaval sin personalidad y mentiroso compulsivo que solo se la quiere pencar porque tiene pinta de facilona. La engaña diciendo que es productor de cine y ella a sus pies. Los diálogos no se salvan, sobre todo cuando dicen algo como “Te quiero ver el book” o cuando Ana habla con una amiga por teléfono y la amiga retardada ve algo sexual en la expresión “- Me quiere meter en el mundo del cine. - ¿Meter qué? - En el mundo del cine. -¿Meter qué? - ¡En el mundo del cine! No seas guarra”. O algo así, probablemente tengo daños cerebrales y mi memoria me juega malas pasadas.

Lola se encuentra en la cabina con, menuda casualidad casual, su primer amor y no visto desde hace treinta años: Nick. Resulta que se habían querido o algo así, en plan súper cursi, todo color de rosa, bailes horteras por en medio, bañitos en la playa, te querré para siempre, eres mi primer amor, el final del verano y yo con un dolor de huevos que no me aguanto. Pobre Nick. Tenían quince años cuando todo eso ocurrió. Ahora ambos están casados y su vida es vulgar y rutinaria. Además, sabemos por no sé qué razón, que Nick tiene una hija de 23 años, llamada Lola y que es paralítica desde que sufrió un accidente de coche en el que conducía su madre. Esto hace cantar a Nick algo sobre un amor posesivo o qué se yo con una silla de ruedas como elemento dominante sobre el esenario. En serio, ningún sentido.

Por último, tenemos a la condesa viejuna, que va acompañada por una mujer ciega que hace punto. La viejuna condesa conoce en el tren a un tal señor Borrero al que llama señor Borrego, escritor de profesión, y que decide escribir sus memorias y convertirlas en un betseller (no hay errata, es que es así como lo ha dicho el buen hombre). La ególatra y narcisista viejuna de 99 años, 364 días y 22 horas (así de específicos son en la obra, fíjate tú) comienza a relatarle al señor también viejuno su vida, que al parecer solo ha tenido como alicientes cuatro matrimonios, el primero de ellos con un gay buscavidas, Valentín, que la dejó dos días después de casarse en Arabia por un jeque más rico que ella. Del segundo matrimonio me he enterado de poco, solo que era con un tío que hacía gestos obscenos con su lengua constantemente. Este ha sido el momento de mi abandono. Me rindo.

Ah, se supone que todo esto, el viaje y toda la historia, tiene lugar el 11 de abril de 2008. No es un dato muy relevante, creo. De todas formas, a cinco meses vista, yo no tengo muy claro que el AVE a Barcelona vaya a estar completamente operativo para entonces. Je. A ver qué pasa. Por otro lado, el Titanic se hundió el 14 de abril de 1912. No sé por que razón he hecho esa asociación. Me gusta creer que a lo mejor al final mueren todos y la obra da un giro de 180 grados. La verdad, no me importa. Estoy mejor en casa chupándome un dedo y escribiendo, que en el teatro ese que solo me trae malos recuerdos. Yo creo que es la maldición del teatro Nuevo Apolo, porque todo lo que he visto ahí me ha espantado. Y no digo todo lo que ahí se ha estrenado, sino todo lo que yo he visto ahí.

Por otro lado me gustaría destacar la falta de conexión con la actualidad y los usos y costumbres de los jóvenes con lo que podemos ver en la representación. Y eso que la cita escogida para describir la obra en el folleto dice: “Una comedia de hoy al ritmo de los 60″. Nada más falaz. Ni siquiera era una comedia. Lo juro, nadie se ha reído en los cuarenta minutos que yo he presenciado. Eso sí, si eres un romántico/a cursi, fan del Dúo Dinámico o ambas cosas, porque excluyentes no son, debes ir a verla. A lo mejor disfrutas y todo. Yo sigo confiando en la especie humana. No solo por mí y Chavs, que hemos tomado la valiente determinación de abandonar a tiempo, sino porque los que estaban sentados a mi derecha tampoco estaban muy interesados que se diga.

Si a la historia pésima, con las canciones pilladas con alfileres, le sumamos que los actores eran exagerados, poco creíbles y que alguno cantaba mal (que nadie mire a la que hace de condesa viejuna); el resultado es desalentador. No todo podían ser cosas horribles, cierto es, así que también ha habido algo digno de mención-alabanza: el decorado. Estaba bastante bien pensado, ya que las cabinas de los vagones se desplazaban laterlamente, dejando espacio para las actuaciones y distribuyendo la atención.

Lo que más pena me ha dado ha sido que éste era el primer musical al que Chavs asistía. Chavs es músico entre otras cosas, así que imaginad lo que le ha debido doler este crimen sin castigo aparente. Sin duda tendrá que ver más musicales, sobre todo para superar esta mala experiencia. A mí no me ha importado tanto. Puede que sea cierto que tenía el listón un poco alto después de haber visto El fantasma de la ópera, Cats, en Londres; Fosse, también en Londres; y algunó más, entre ellos malillos como el de Siete novias para siete hermanos. No hay listón que valga: el musical era una mierda. Y no es que sea la típica que odia los musicales. Al contrario, es un género que me encanta tanto en películas, como en teatro.

Lo último que tengo que decir es que odio a todos aquellos grupos o artistas trasnochados que no saben cómo sacar rédito de los derechos de unas canciones que hace siglos que nadie escucha y montan un pifostio que te cagas, patrocinado por RENFE (no quiero pensar que la obra o parte de ella se está pagando con fondos públicos) y que, tras una campaña de publicidad medianamente potente, solo ofrecen un producto de mierda, basurero, mal acabado y que es una ofensa para el resto de musicales del mundo, por horribles que puedan llegar a ser.


6 comments 26 Noviembre 2007

Los persas de Esquilo por Calixto Bieito

Los persas, Requiem por un soldado es la magnífica adaptación de Calixto Bieito y Pau Miró de una obra de Esquilo a la historia actual. La obra original, de nombre simplemente Los persas, también está basada en un hecho histórico: la derrota del poderoso Jerjes y su inmenso ejército persa frente al humilde ejército de ciudadanos griegos en la batalla de Salamina y que se desarrolló en parte en las Termópilas, en el año 480 a. C. ¿A alguien le recuerda al argumento de alguna película taquillera del último año? ¿Qué tal si digo 300?

Pues bien, la palabra adaptación más bien debería ser sustituída por “inspiración”, ya que traer la historia al presente, en un campamento del ejército español en Afganistan, el cual está ahí destinado en misión de paz; que Jerjes sea una mujer y que los perdedores sean todos los que participan en la guerra, que por cierto es eterna, creo que dista bastante de lo que Esquilo plasmó en la obra estrenada en el 472 a. C.

La obra es difícil de definir. Es en parte un musical rock, en parte una tragedia griega; en parte un drama humano, en parte una metonimia de todas las guerras.

La acción se sitúa en una ciudad de Afganistán en la que está situado un campamento militar español. Dentro del campamento nosotros conoceremos a la soldado Jerjes, mostoleña que se alistó para superar el dolor que le dejó la muerte de su madre y por la formación que esperaba recibir; a un soldado católico que pone el punto reflexivo y moral sobre la guerra, aunque su lado católico le sirve para comprender las mentiras y la hipocresía de los argumentos morales que utilizan algunos políticos para justificarla; a un soldado viciado a las consolas y los juegos de batallas que quería saber si la guerra de verdad era como el Call Of Duty, igual de intenso, sangriento y divertido, pero que está decepcionado porque aún no ha matado a nadie; tenemos otro soldado que se alistó por la pasta, para poder comprarse la tele de plasma; a otro que ha ido a Afganistán por el opio y a otro soldado que va por amor a la patria. Fuera del campamento solo vemos al padre de Jerjes, mayor, solitario, enloquecido entre los fantasmas de la guerra, las pesadillas y las penas que le deja el Atlético de Madrid.

Jerjes es la protagonista de esta historia. En ella se unen la irracionalidad, la inconsciencia, la falta de conocimiento de lo que de verdad están haciendo allí las tropas españolas, el servilismo y sobre todo la alienación. Una pesadilla que tiene su padre es a la vez fatal profecía de lo que le ocurrirá a su hija y metáfora patética de su labor en el frente. Jerjes y una onírica hermana gemela pero musulmana son violadas por un hombre trajeado. Mientras la hermana de Jerjes se resiste al abuso, Jerjes está predispuesta a dar y recibir placer, aunque ello ponga en riesgo su vida.

La misión de paz de este escuadrón consiste en acudir a un colegio y proteger a los niños que ahí encuentren una vez que el ejército americano haya atacado y asegurado la zona. La visión por primera vez de cadáveres de inocentes, el olor a putrefacción, el sentimiento de culpa y el odio que produce la injusticia serán los primeros signos de humanidad de los personajes. Percatarse de que han sido engañados y de que son peones de los deseos americanos duele.

Una de las mejores bazas de la obra es la alternancia de la dramática explicación de la guerra en primera persona, el relato del padecimiento propio contado en tercera persona, la sombra de la bolsa negra en la que regresan los cadáveres sobrevolando el ambiente; con el rock de los 70 más profundo y doloroso, con temas de Pink Floyd a Janis Joplin; todo ello enmarcado en una escenografía tétrica, fría que parece evocar el abondono a su suerte de estos soldados.

Con toda su crudeza, su sencillez, siendo directa y clara; la obra logra quitar de la cabeza del más convencido la idea de alistarse, aunque un luminoso nos sugiera constantemente esta opción. La guerra es eterna, pero inútil, triste, dolorosa e injusta. Y si algo aprendemos de la representación es que a veces hace falta ponerse en la piel de los derrotados para conocer que cualquier batalla es siempre una batalla perdida para la humanidad, aunque los vencedores vendan sus logros a las mil maravillas.

Podéis leer algo más sobre la obra en:

El País - Calixto Bieito reinterpreta a Esquilo en Mérida

El Mundo - Calixto Bieito trasladará “Los persas” de Esquilo al Afganistán actual

ABC - Calixto Bieito trae “Los persas” de Esquilo con una mujer al mando


Add comment 20 Noviembre 2007


 

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