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Oasis en Copenhague

Ayer tuve uno de esos días que a mí me gustan: un no parar.

Me levanté temprano después de haber dormido 4 horas  tras la sacrosanta y bien merecida fiesta de fin de exámenes. Mientras desayunaba, después de haberme pegado un duchazo, veía uno de los nuevos episodios de Bones y me vestía porque a las 12 y algo teníamos que coger el tren. Habíamos quedado para ir a la Carlsberg Brewery, un enorme complejo a las afueras del centro de Copenhague en el que están tando una gran fábrica, edificios de oficinas, antiguas casas para trabajadores, como lo que hoy forma la Carlsberg Brewery en sí: una especie de museo sobre la historia de esta cerveza. La visita es muy interesante y, para los bebedores de cerveza, con la entrada te dan dos tickets que equivalen a dos consumiciones en el bar que se encuentra al final del recorrido.

Desde ahí fuimos caminando en dirección la estación de Valby y buscando por el camino algún lugar interesante para comer. Encontramos un kurdo, entramos a preguntar. “Solo tenemos comida kurda”, dijo el camarero. No sé cómo pero ya nos lo esperábamos. Nos enseñó los platos del menú y decidimos quedarnos. Dos sopas, bufé de ensalada y un gran plato de carne y dos arroces. Todo por 65 coronas, lo que equivale a un poco menos de 10€.

Cuando dejamos el restaurante fuimos a la estación, cogimos el tren a Norreport y allí el metro a Forum. Forum es una sala multiusos en el centro de Copenhague en la que se hacen los conciertos de gran embergadura como este o los de Metallica proximamente.

Cuando llegamos había ya una cola infernal. La verdad es que apuramos bastante: abrían las puertas a las 18:30 y llegamos a las 18:25. En nada la cola comenzó a avanzar. Tras un registro exhaustivo de nuestro cuerpo y bolso, entramos en la enorme sala. Faltaban aún más de dos horas para que saliese Oasis y un poco menos para los teloneros: The floor is made of lava. No eran malos, pero tampoco puedo decir que fuesen buenos y mediocre es una palabra que no me gusta utilizar…

A eso de las 21 sale Oasis al escenario. Abren con Fuckin’ in the bushes seguido de Rock&Roll Star, un tema muy movido y bueno para meter a la gente en calor. La set-list fue:

Fuckin’ in the bushes
Rock&Roll Star
Lyla
The Shock Of The Lightning
Cigarettes & Alcohol
The Meaning Of Soul
To Be Where There’s Life
Waiting For The Rapture
The Masterplan
Songbird
Slide Away
Morning Glory
Ain’t Got Nothin’
The Importance Of Being Idle
I’m Outta Time
Wonderwall
Supersonic
Don’t Look Back In Anger
Falling Down
Champagne Supernova
I Am The Walrus

Nota personal: cuando tenía 11 años compré mi primer cedé. Fue “What’s the story? Morning glory”. Ha pasado mucho tiempo y me sigue gustando. He seguido la carrera de Oasis y tengo muchas canciones favoritas entre sus temas. Lo que viene a continuación me ha costado escribirlo y me da pena que haya sido así.

La cruda realidad es que el concierto dejó bastante que desear. Los Gallagher se limitaron a hacer una perfecta ejecución de los temas que llevan tocando 15 años. Fueron sosos, sin ánimo ni espíritu. Eso si dejamos a parte las rencillas entre hermanos. Cada vez que Noel cantaba, Liam salía del escenario. Y cuando volvía, algunos idiotas del público gritaban “Liam, Liam, Liam”; así que Noel se cabreó. La siguiente vez que le tocó cantar dijo: “Muchas gracias. ¿Cómo se dice eso en Danés? Seguro que es parecido a algún sonido animal”. La gente se calló y a los que nos hizo gracia la puñalada nos reimos (extranjeros tenían que ser, debieron pensar algunos…). Ante esta reacción de Noel, el público empezó a corear “Oasis, Oasis, Oasis”. Noel, con cara escéptica y tras haber transcurrido unos seguntos, preguntó: “¿Habéis terminado ya?”. PUAH! Bofetada en la cara para todos. Solo digo que cuando la banda salió por primera vez del escenario, después de Wonderwall, la gente tardó más de 2 minutos en empezar a pedir que Oasis volviera al escenario. Eso, en un concierto, es una eternidad y la verdad es que se notaba en el ambiente la falta de entusiasmo.

El concierto duró un poco menos de dos horas y como confesión personal diré que es el peor concierto en el que he estado en mi vida. Por lo menos, el que menos he disfrutado con diferencia. Se me cae un mito. Tenía pensado ir al concierto en Madrid el 12 de febrero, pero dadas las circunstancias creo que me quedaré en mi casa preparándome para el concierto del día 13 de Travis. Eso sí que fue un concierto y no esta mierda que nos hicieron tragar. Si queréis ver un concierto de Oasis, alquilad uno grabado: la excitación y el interés es el mismo.

3 comments 25 Enero 2009

Night Music Gallery y más, mucho más

He tenido un fin de semana de esos que no se olvidan, teñido de blanco.

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Todo comenzó el viernes. Desde hacía una semana corría el rumor como la pólvora: el viernes nieva. Casi todos los avances meteorológicos así lo anunciaban. Y así fue. La tarde del viernes empezó a nevar y a cuajar, que es lo más importante. Cuando a las nueve y algo me fui a Korallen para asistir a la Fiesta Romana, la nieve caía a mantas. Al llegar a la residencia, una capa de nieve cubría mi abrigo antes negro. La fiesta estuvo bien. El tema tenía que ver con Italia porque hemos tenido a 8 italianos visitando a Michele. Todos han dormido apiñados en su habitación. El cuarto parecía más una tienda de campaña, abarrotada de sacos de dormir y maletas, que una habitación corriente y moliente.

A eso de las tres la fiesta perecía, así que, como buenos nómadas de la diversión, nos fuimos a una Techno Party en uno de los departamentos de la Universidad. Había bastante gente y la música estaba bien. Bailamos durante un rato y a las cuatro nos fuimos a casa. En menos de media hora estaba soñando con los angelitos.

El sábado fue un gran día. Me levanté a las 10:30 porque Lisa y yo queríamos ir a Roskilde a ver si ya habían puesto el mercadillo de Navidad. La respuesta es no. Estuvimos paseando y Lisa compró varias cosas innecesarias de las que luego siempre se arrepiente. Dice que la culpa de que compre tanto es mía. Pero yo no compro nada. ¿Cómo puede ser entonces? Obviamente, ni ella lo sabe. Dice que es por mi compañía más que por mi influencia. No sé qué quiere decir… Espero que no sea malo del todo.

A las dos y media llegábamos a casa. A las tres comienzan los deportes. Estaba molida y, si quería salir por la noche y rendir, tenía que descansar. Me salté los deportes. (¿QUÉ?) Sí. Marianne se sorprendió. El voleibol es mi religión y he de confesarme y practicar asiduamente. Si no, iré al infierno de los que no aprecian un buen deporte. Preparé la comida -patatas al horno con queso, cebolla y pimienta-, comimos y luego me eché una siesta no reparadora. A las 18:15 cogíamos el tren hacia Copenhague.

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El destino era la Night Music Gallery en el Statens Museum for Kunst. Este museo es como el Prado en Copenhague, aunque más pequeño. Creo que ya os hablé de él porque tiene obras esenciales como La línea verde de Matisse. Ahora hay una exposición que se llama Reality Check y como parte de esta comprobación de la realidad, el museo organizó una noche de música abierta al público. Los eventos gratuítos y tan atractivos no se dan con frecuencia en Copenhague, así que asistir era obligatorio. Las puertas del museo fueron abiertas a las 19. Nosotras llegamos ahí 5 minutos antes, tiempo suficiente para ver a la gente abarrotada en la entrada. Dentro del museo el ambiente era genial: luces de discoteca que se movían hipnóticamente, música estilo chill out y mucha, mucha gente. Hubo tres actuaciones esa noche. El primero fue un discjockey llamado Asla. La segunda actuación fue a cargo de José González, un cantautor sueco de ascendientes sudamericanos. Él era el plato fuerte de la noche y estuvo a la altura. Con solo una guitarra y una voz melancólica llenó la sala, a priori fría e infinita. La última actuación fue la de Catbird, una banda de cuatro miembros -de los cuales uno tocaba el piano, trombón, xilófono y guitarra a la perfección- que con su música crearon el ambiente perfecto de relax y tranquilidad que hacía falta para cerrar una noche intensa.

Después de esta sesión de música y arte fuimos a cenar al McDonalls más cercano. ¡Olé! En la cola, unas muy jóvenes danesas borrachas empezaron a hablar con nosotros, probablemente atraídas por Maxime, un francés muy majo con el que casi siempre acabo coincidiendo en los actos más “culturales”. A Lisa, que es alemana, le dijeron que en Dinamarca creen que Alemania -y por extensión los alemanes- es fea. A Maxime y Marianne, que los franceses son atractivos y sexys. Toma estereotipos. Me quedé con las ganas de saber qué imagen tenían de los españoles.

Luego quedamos con el resto de la tropa de rucanianos que había por Copenhague. Estuvimos un rato en una plaza muy acogedora, decidiendo que hacer. Unos decidieron ir a una discoteca llamada Rust y otros, entre los que me cuento, fuimos a KB18, discoteca donde fue la after-party de la Night Music Gallery y para la que teníamos pases. No viene nada mal ahorrarse 50 coronas en tiempo de escasez.

Tardamos casi una hora y media en llegar a la discoteca, situada en una zona industrial al sur de la estación central. Cuando llegamos había una gran cola. El sitio prometía. Dentro mis expectativas fueron mejoradas. La música era genial; la gente, muy interesante -algunos inquietantes, como la mujer de la foto de abajo-; el ambiente, agradable; y la decoración, peculiar, como un pub venido a menos tomado por okupas y revitalizado. No sé, muy atractivo.

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El domingo ha estado nevando casi todo el día. Por esa razón, Michele nos ha convocado para una batalla de nieve que al final ha sido más un trabajo creativo: hemos creado un muñeco de nieve. Con una ambición desbordante hemos hecho un muñeco de cuatro bolas y casi dos metros -si no más- de alto. Cansada, he vuelto a casa y hemos visto una película: Little Miss Sunshine. ¡Qué gran forma de redondear un fin de semana próximo a la perfección!

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Add comment 24 Noviembre 2008

Cultura en Copenhague

Últimamente estoy viviendo Copenhague de una manera muy similar a como me gusta y suelo vivir Madrid.

El viernes pasado fue la Noche de la Cultura o Kulturnatten. Desde las 18:00 hasta aproximadamente la 01:00 de la madrugada del sábado, cientos de eventos culturales fueron de acceso “gratuito” en todo Copenhague, siempre y cuando hubieses comprado el ticket para toda la noche. El ticket, que costó 75 coronas, no era un papel, sino una chapa con la cabeza de un hombre boca abajo y el logo del evento. Algo similar a la imagen que sigue.

Salimos de casa sobre las 17:00 y llegamos alrededor de las 02:00, agotados. Durante ese tiempo estuvimos en el Museo Nacional, en el zoo, en una feria de la Edad Media (¿alguna vez os he dicho cuánto me gustan las ferias medievales?), en el Parlamento (Folketinget) y en un concierto en la Iglesia de la Trinidad. La mayor parte del tiempo la gastamos caminando de un lado a otro o en diferentes medios de transporte que, por cierto, también estaban incluídos en el precio del pase.

El sábado fue un día tranquilo. Me levanté tarde, hice algunas cosillas en casa y luego fui a jugar al voleibol y al fútbol. Ahora tengo el tobillo bendado por darlo siempre todo. Primera lesión de mi vida. ¡Qué mala pata!  Y justo jugando al fúbtol… Por la noche vimos una peli en Korallen. Poco más que contar.

El domingo… No merece la pena ni que hable de él.

El lunes… tampoco. Bueno, sí, estuve en la Noche de Cine en Gimle viendo Pushpak, peli india sin diálogos; y luego en una fiesta en Korallen. Se me salió la cadena de la bici dos veces y ahora la quiero un poco menos; aunque sigue siendo mi favorita (no tengo otra).

Y el martes, o sea, ayer, fui a la ópera a ver La Traviata de Verdi. La ópera esta basada en el libro La dama de las camelias de Dumas. Uno de mis libros favoritos y una de las historias más complicadas, pero comunes de la cultura occidental. La ópera fue maravillosa, aunque no estoy muy acostumbrada a la forma en que la vi: en el gallinero, donde las entradas cuestan poco más de 13 euros y hay que estar de pie. Bueno, no yo, porque encontré un sitio relativamente cómodo y con buena visión en las escaleras.  A pesar de ser una filistea que además no entiende italiano cantado y muy poco danés escrito, la representación me abrumó con frecuencia. Por si fuera poco, tuvimos el placer de conocer una parte del Kongelige Teater o Teatro Real Danés (Royal Danish Theatre), ubicada en el nuevo edificio de la Ópera de Copenhague. El edificio es muy moderno y atractivo. Además desde su gran balcón se puede ver toda la ciudad.

Y, como decía al principio, así es como me gusta vivir una ciudad y como vivo Madrid siempre que puedo: sin parar, deambulando de un sitio a otro, conociendo, observando, absorbiendo. La pena es que en Dinamarca todo es caro, muy caro; lo que supone un grave impedimento. Especialista en esquivar escollos. ¡Sobreviviré!

1 comment 15 Octubre 2008

Anti-karaoke

Ayer asistí por primera vez al Anti-Karaoke. Por fin.

Hace algo más de un mes vi un reportaje de Madrid Directo en el que hablaban sobre este peculiar show, semejante a un karaoke, pero con anfitriona y en el que no se va simplemente a cantar una canción, tratar de salvarla como se pueda y dejar el escenario pudorosamente. No, este karaoke parecía diferente y así es.

- Rachel Arieff repartiendo whisky mientras

interpreta “New York, New York”.

El Anti-karaoke es la creación de Rachel Arieff, una chica de Milwaukee que ha acabado viviendo en España y desarrollando su faceta de show-woman, comediante y empresaria. Según la web del espectáculo, el Anti-Karaoke es una fusión entre un concierto de rock, un karaoke underground, un show de Broadway y una fiesta pasada de vuelta.

Llevaba semanas esperando que se celebrase y es que el Anti-karaoke solo viene a Madrid los últimos miércoles de cada mes. Ayer no era el último miércoles, pero sí era el cierre de la temporada y por eso se hizo en una fecha diferente.

Al Anti-karaoke se va a cantar y no solo a ver, y nosotros habíamos pensado cantar Mr. Browstone, de los Guns ‘n Roses; así que después de hacer la larguísima cola, pagar 7 euros de entrada (¡qué bien invertidos!) y entregarle al DJ un papel con el tema que queríamos cantar y quiénes éramos, todo lo que quedaba era esperar que dijeran nuestros nombres y disfrutar del show. Aunque entramos muy justos de tiempo, nos hicimos paso hasta la primera línea en un lateral. Yo estaba prácticamente encima del escenario y la visión de todo lo que ahí estaba ocurriendo era perfecta. Rachel Arieff ya estaba en el escenario, ataviada con un traje ceñido de color azul brillante. Pronto el DJ dijo quien iba a a actuar en primer lugar.

- Yo, con bolso azul y sombrero de pirata,

en el escenario bailando.

Los artistas se fueron sucediendo toda la noche y los temas, que iban desde The Beatles a Rage Against the Machin pasando por Elvis y Queen, consiguieron que el público, entregadísimo, lo pasase en grande.

Yo quería cantar y me quedé con las ganas. Algo que todos obserbamos era que los que cantaron eran de sobra conocidos por la organización y por el público habitual. Además, muchos de ellos aparecen también en la web como frecuentes intérpretes en el show, como son el Ginecólogo de Nicole Kidman, Uvejo, Juanita Calamidad o el Prepucio de Ventas. Así que parece que hay cierto enchufismo y que son algo sectarios a la hora de escoger al afortunado que podrá tener la oportunidad de actuar. De hecho, hubo un tío que cantó dos veces. ¡Eso no vale, Rachel!

Después de haberlo pasado en grande y de tener ya ganas de repetir, solo me queda anunciar que el Anti-karaoke vuelve el 24 de septiembre a la Sala El Sol, así que no podéis perderoslo.

Aquí os dejo un vídeo del Anti-karaoke. Es de un tipo (creo que conocido como Parker Lewis) que interpreta el tema de Rage Against the Machine Killing in the name y que fue el último en cantar de la noche. El público se volvió loco e incluso pudo hacer crowd-surfing. La leche.

Add comment 17 Julio 2008

Bienvenido, verano

Se ha acabado oficialmente la primavera y ha entrado el verano en nuestras vidas. No solo en lo que corresponde a ciclos trimestrales, sino también por el clima. El sol pesa y casi impide moverse. Algunas especies animales hibernan, yo debería hacer lo mismo, pero justo ahora. Llevo fatal el calor. Aún así estoy contenta.

Lo que más me gusta del verano son las cosas típicas que hago durante esta estación. Una de ellas es participar en los torneos de voley playa. Hoy mismo juego uno, en Boadilla, en un nuevo gimnasio llamado Republic Space. La pista está en la azotea. Nunca he jugado en una pista en la azotea, igual que no me he bañado en una piscina en una azotea, aunque para eso sí que he tenido oportunidad.

El torneo es de 3×3. Lo bueno es que vamos a estar todos, los clásicos del equipo, de los viajes, de las cenas. No sé por qué, pero creo que me lo voy a pasar bien. Ya os contaré.

Otra de las cosas que más me gusta es pasar tiempo con las chicas de mi equipo, tomarnos unos tintos después de entrenar, salir a cenar, de fiesta; y esta es justo la época en la que empezamos a hacer todas esas cosas.

El verano es muy corto. ¡Aprovechad, malditos!

Add comment 21 Junio 2008

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