Posts filed under 'Música'

Lil’ ode to the ringos

RingoStarr

I prefer being the Ringo of something big as hell

Keeping myself like in an octopuse’s garden -in the shade.

Other might take the good glory, while I get blisters in my hands

Dude, I’m sharing the good moments and I’ll be alive to tell!!

Will you remember me? Yes, no, maybe, what will be?

You see! Fame is not overated when your friends are on TV

Add comment 6 Octubre 2009

Oasis en Copenhague

Ayer tuve uno de esos días que a mí me gustan: un no parar.

Me levanté temprano después de haber dormido 4 horas  tras la sacrosanta y bien merecida fiesta de fin de exámenes. Mientras desayunaba, después de haberme pegado un duchazo, veía uno de los nuevos episodios de Bones y me vestía porque a las 12 y algo teníamos que coger el tren. Habíamos quedado para ir a la Carlsberg Brewery, un enorme complejo a las afueras del centro de Copenhague en el que están tando una gran fábrica, edificios de oficinas, antiguas casas para trabajadores, como lo que hoy forma la Carlsberg Brewery en sí: una especie de museo sobre la historia de esta cerveza. La visita es muy interesante y, para los bebedores de cerveza, con la entrada te dan dos tickets que equivalen a dos consumiciones en el bar que se encuentra al final del recorrido.

Desde ahí fuimos caminando en dirección la estación de Valby y buscando por el camino algún lugar interesante para comer. Encontramos un kurdo, entramos a preguntar. “Solo tenemos comida kurda”, dijo el camarero. No sé cómo pero ya nos lo esperábamos. Nos enseñó los platos del menú y decidimos quedarnos. Dos sopas, bufé de ensalada y un gran plato de carne y dos arroces. Todo por 65 coronas, lo que equivale a un poco menos de 10€.

Cuando dejamos el restaurante fuimos a la estación, cogimos el tren a Norreport y allí el metro a Forum. Forum es una sala multiusos en el centro de Copenhague en la que se hacen los conciertos de gran embergadura como este o los de Metallica proximamente.

Cuando llegamos había ya una cola infernal. La verdad es que apuramos bastante: abrían las puertas a las 18:30 y llegamos a las 18:25. En nada la cola comenzó a avanzar. Tras un registro exhaustivo de nuestro cuerpo y bolso, entramos en la enorme sala. Faltaban aún más de dos horas para que saliese Oasis y un poco menos para los teloneros: The floor is made of lava. No eran malos, pero tampoco puedo decir que fuesen buenos y mediocre es una palabra que no me gusta utilizar…

A eso de las 21 sale Oasis al escenario. Abren con Fuckin’ in the bushes seguido de Rock&Roll Star, un tema muy movido y bueno para meter a la gente en calor. La set-list fue:

Fuckin’ in the bushes
Rock&Roll Star
Lyla
The Shock Of The Lightning
Cigarettes & Alcohol
The Meaning Of Soul
To Be Where There’s Life
Waiting For The Rapture
The Masterplan
Songbird
Slide Away
Morning Glory
Ain’t Got Nothin’
The Importance Of Being Idle
I’m Outta Time
Wonderwall
Supersonic
Don’t Look Back In Anger
Falling Down
Champagne Supernova
I Am The Walrus

Nota personal: cuando tenía 11 años compré mi primer cedé. Fue “What’s the story? Morning glory”. Ha pasado mucho tiempo y me sigue gustando. He seguido la carrera de Oasis y tengo muchas canciones favoritas entre sus temas. Lo que viene a continuación me ha costado escribirlo y me da pena que haya sido así.

La cruda realidad es que el concierto dejó bastante que desear. Los Gallagher se limitaron a hacer una perfecta ejecución de los temas que llevan tocando 15 años. Fueron sosos, sin ánimo ni espíritu. Eso si dejamos a parte las rencillas entre hermanos. Cada vez que Noel cantaba, Liam salía del escenario. Y cuando volvía, algunos idiotas del público gritaban “Liam, Liam, Liam”; así que Noel se cabreó. La siguiente vez que le tocó cantar dijo: “Muchas gracias. ¿Cómo se dice eso en Danés? Seguro que es parecido a algún sonido animal”. La gente se calló y a los que nos hizo gracia la puñalada nos reimos (extranjeros tenían que ser, debieron pensar algunos…). Ante esta reacción de Noel, el público empezó a corear “Oasis, Oasis, Oasis”. Noel, con cara escéptica y tras haber transcurrido unos seguntos, preguntó: “¿Habéis terminado ya?”. PUAH! Bofetada en la cara para todos. Solo digo que cuando la banda salió por primera vez del escenario, después de Wonderwall, la gente tardó más de 2 minutos en empezar a pedir que Oasis volviera al escenario. Eso, en un concierto, es una eternidad y la verdad es que se notaba en el ambiente la falta de entusiasmo.

El concierto duró un poco menos de dos horas y como confesión personal diré que es el peor concierto en el que he estado en mi vida. Por lo menos, el que menos he disfrutado con diferencia. Se me cae un mito. Tenía pensado ir al concierto en Madrid el 12 de febrero, pero dadas las circunstancias creo que me quedaré en mi casa preparándome para el concierto del día 13 de Travis. Eso sí que fue un concierto y no esta mierda que nos hicieron tragar. Si queréis ver un concierto de Oasis, alquilad uno grabado: la excitación y el interés es el mismo.

3 comments 25 Enero 2009

Sorpresa en MySpace

Desde hace un tiempo tengo un perfil en MySpace. Aunque no lo uso como un perfil sustitutivo de Facebook -simplemente porque desde mi punto de vista no le llega ni a las rodillas-, me gusta porque me da la oportunidad de escuchar artistas que me interesan desde hace tiempo y otros que no conocía, tenerlos a todos localizados y a un simple click de distancia.

myspace

Desde que estoy en MySpace he solicitado algunas amistades -las de mis amigos, las de los grupos que me interesan y las de los grupos que he visto en directo (no siempre coinciden)- y mi amistad ha sido solicitada también en varias ocasiones. Mi modus operandi en MySpace es el siguiente: cuando alguien solicita mi amistad la acepto. Si tiene música, la escucho; y si no, no les presto mucha atención o simplemente rescindo nuestra amistad.

Pues bien, hace un tiempo un grupo de París llamado De Gaulle solicitó mi amistad. Acepté y hoy he escuchado su música. Suena muy bien, pero con una marcada influencia a Oasis. La cuestión es que suena tan bien que pensé que era una pena que no tuvieran su estilo propio, porque claramente tienen habilidad musical. En el tablón del grupo hice dos comentarios. El primero decía que me gustaba su música, pero que era demasiado “Oasis”. El segundo, que no sabía si era su forma de honorar o deshonrar a la banda. Deshonrar porque si es tan fácil hacer música tan similar entonces le quita todo el valor. Algo por el estilo.

Pasadas unas horas me vuelvo a conectar y veo que en el tablón había comentarios nuevos, pero no los míos. Obvio, no le mola que le hagan críticas, constructivas ni destructivas, lo cual fue confirmado al leer que el resto de comentarios eran en general alabanzas y ánimos por la buena calidad de su música. Le escribo un privado diciéndo que me parece muy valiente por su parte no publicar algunos comentarios y que creo que no le importa un bledo hacer mejor música porque insiste en copiar el estilo de otros.

Me responde con lo siguiente: “fantastic, doctor freud. cheers from paris”. La verdad es que me lo esperaba porque el mensaje, releído, sonaba un poco a análisis… Mea culpa. Pero, de todas formas, me pareció muy infantil y se lo he dicho.

Carcajada diabólica. ¿Qué es lo que más lo inoportuna, mi sinceridad o que no le lama el culo? ¿No se supone que MySpace es una plataforma para dar a conocer las creaciones propias y recibir feedback sobre ellas? ¿Qué clase de artista ha demostrado ser Boris Laborde? ¿Autocomplaciente, defensivo y cabezota? ¿Incapaz de asumir la realidad, tal vez? ¡Y todo eso a pesar de haberme tomado la molestia de escuchar sus canciones!

Para ser sincera, me ha recordado bastante a la primera vez que recibí un comentario negativo o muy crítico aquí, en el blog. Al principio dudé. No sabía si publicarlos o no. Me sentía de alguna manera vulnerable. Decidí publicar todos los comentarios, salvo spam, por muy negativos, contrarios o atacantes que fueran. De hecho, a veces me avergüenzo de algunos comentarios que este blog contiene, pero ¿qué se le va hacer? Como un sabio dijo, no comparto tu opinión, pero daría mi vida por tu derecho a defenderla.

Está claro que esta experiencia no me va a parar. Seguiré con la misma dinámica, escuchando nuevos grupos cada día y, cuando lo crea necesario, expresando lo que pienso sobre su música.

2 comments 11 Diciembre 2008

Elton John en Copenhague: The Red Piano

El sábado pasado, entre otras muchas cosas, estuve en el concierto que Sir Elton John ofreció en Copenhague.

El concierto fue el broche a un día intenso. Me levanté temprano. Cogí el tren de las 11 y a las 12 menos cuarto estaba en el centro. Fui caminando por las calles peatonales sin rumbo fijo, bajo una lluvia intensa y rodeada de cientos de turistas a los que tampoco les importaba la lluvia y el frío. Mi intención era recorrer esas calles pequeñas que casi siempre quedan al margen de las rutas turísticas. Encontré muchos locales interesantes, tiendas pequeñas y con productos artesanales muy artísticos.

En concreto, dos tiendas llamaron mi atención. La primera se llama Scherning y todo lo que venden está hecho de cerámica de colores. La segunda se llama Containerjuvelen y es una tienda-atelier en la que vende y trabaja Gitte Helle. Desde la calle, la tienda pasa casi desapercibida. Por alguna razón el escaparate -muy pequeño- me llamó la atención. Por la hora que era dudaba que estuviera abierto. Pero lo estaba, así que entré. Pasé un rato observando las piezas. Había de todo, todo hecho con pequeñas piezas que, según me contó Gitte, la gente deja en su puerta y ella reutiliza, dándoles una segunda oportunidad. Había broches preciosos, todo tipo de trabajos gráficos, algunos de ellos combinando técnicas como los acrílicos con piezas de las que ya os he hablado. Me impresionó muchísimo la tienda, su contenido y, sobre todo, su mesa de trabajo. Estaba repleta de pequeños artilugios con los que creaba mientras me contaba que había estudiado diseño y que ha trabajado en esa tienda desde hace 17 años. Le dije que volvería otro día a hablar con ella y que llevaría a Lisa, que estudia arte y sé que le encantaría intercambiar impresiones con ella. Se quedó encantada y me dijo que por favor volviese cuando quisiera. ¡Qué amables son estos daneses cuando quieren!

Después de dejar a Ditte me fui al Jardín Botánico. La lluvía le quitó parte del encanto a pasear por las calles rodeadas de plantas, algunas de ellas mustias por el exceso de agua. Dentro del Jardín hay un invernadero de cristal y madera pintada de blanco. El edificio es muy bonito, de estrucutra clásico. Tengo ganas de volver, pero esperaré a la primavera.

Cuando salí del Jardín Botánico crucé la calle y estaba en el Statens Museum for Kunst. Aunque ya lo he visitado varias veces, la lluvía me empujó y La raya verde me atrajo. Este cuadro tiene un magnetistmo especial. Difícil de explicar. Volví a ver gran parte de la colección y se me pasó el rato bastante rápido.

Casi sin darme cuenta era el momento de dirigirme a Parken. Parken es el estadio de fútbol del F. C. Copenhague y está en Osterbro. Tardé media hora en llegar. Como no había comido nada en todo el día y tenía algo de tiempo busqué un McDonalds. Comi-cené y, después de hacer un par de sudokus, me fui a hacer cola.

A las 19:30 ya estaba todo preparado y salió al escenario Jamie Liddel, el telonero de Elton. Su música era muy eléctrica, muy vital; y su estilo una mezcla entre Elvis y Freddy Mercury. Cantó 4 ó 5 temas y no estuvo en el escenario más de 30 minutos.

A las 20:20 las luces se apagarón. Unos chicos vestidos de blanco salieron al escenario y quitaron la tela que cubría el piano rojo. ¡La gente enloqueció! En un abrir y cerrar de ojos, Elton John estaba en el escenario, saludando sonriente al público. Aunque a primera vista parece que está un poco mayor para tanto trote, el señor Elton no paró. Tocó todos sus grandes clásicos pasando por Tiny dancer, Your song, Rocket man, Don’t let the sun go down on me, Candle in the wind , I still standing y muchos más. En total cantó 15 canciones, pero parecieron muchas más. Por ejemplo, dentro de That’s why they called it the blues, una de mis favoritas, pareció hacer muchas versiones diferentes, con una parte muy blusera y otras más con ritmos de jazz, pop, rock rápido… Realmente me sorprendió tanto la versatilidad de Elton como lo bien apoyado que estaba por los músicos que lo acompañaban.

Más que un concierto fue un gran espectáculo. Lo cierto es que es la gira del show que ha estado haciendo en Las Vegas los últimos meses, así que era casi obligatorio que fuese bastante impresionante. El escenario cambia constantemente, tanto de luces como de decoración. De esto se encargaban los chicos de blanco que, al principio de cada tema, sacaban al escenario lo que parecían grandes bolsas de plástico, pero que al hincharse se convertían en piernas, plátanos, cerezas, unos enormes pechos, un pintalabios, etcétera. La pantalla gigante reprodujo un vídeo diferente para cada canción, algunos de ellos muy elesédicos, por decirlo de alguna manera.

Antes de ir al concierto, incluso antes de comprar la entrada, tenía mis dudas sobre si el concierto realmente merecía la pena y el desembolso. Después de haberlo vivido confieso que ha sido un dinero bastante bien gastado.

Por cierto, me ha entrado la fiebre de los conciertos. El domingo voy al de Travis y también he comprado una entrada para el concierto de Oasis en enero. ¿Por qué todas las bandas que me gustan deciden venir a tocar a la ciudad más cara de Europa cuando se supone que no puedo gastar nada? ¿Por qué se empeñan en tirar por el suelo mi modo ahorro? A ver como me repongo…

Add comment 2 Diciembre 2008

Night Music Gallery y más, mucho más

He tenido un fin de semana de esos que no se olvidan, teñido de blanco.

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Todo comenzó el viernes. Desde hacía una semana corría el rumor como la pólvora: el viernes nieva. Casi todos los avances meteorológicos así lo anunciaban. Y así fue. La tarde del viernes empezó a nevar y a cuajar, que es lo más importante. Cuando a las nueve y algo me fui a Korallen para asistir a la Fiesta Romana, la nieve caía a mantas. Al llegar a la residencia, una capa de nieve cubría mi abrigo antes negro. La fiesta estuvo bien. El tema tenía que ver con Italia porque hemos tenido a 8 italianos visitando a Michele. Todos han dormido apiñados en su habitación. El cuarto parecía más una tienda de campaña, abarrotada de sacos de dormir y maletas, que una habitación corriente y moliente.

A eso de las tres la fiesta perecía, así que, como buenos nómadas de la diversión, nos fuimos a una Techno Party en uno de los departamentos de la Universidad. Había bastante gente y la música estaba bien. Bailamos durante un rato y a las cuatro nos fuimos a casa. En menos de media hora estaba soñando con los angelitos.

El sábado fue un gran día. Me levanté a las 10:30 porque Lisa y yo queríamos ir a Roskilde a ver si ya habían puesto el mercadillo de Navidad. La respuesta es no. Estuvimos paseando y Lisa compró varias cosas innecesarias de las que luego siempre se arrepiente. Dice que la culpa de que compre tanto es mía. Pero yo no compro nada. ¿Cómo puede ser entonces? Obviamente, ni ella lo sabe. Dice que es por mi compañía más que por mi influencia. No sé qué quiere decir… Espero que no sea malo del todo.

A las dos y media llegábamos a casa. A las tres comienzan los deportes. Estaba molida y, si quería salir por la noche y rendir, tenía que descansar. Me salté los deportes. (¿QUÉ?) Sí. Marianne se sorprendió. El voleibol es mi religión y he de confesarme y practicar asiduamente. Si no, iré al infierno de los que no aprecian un buen deporte. Preparé la comida -patatas al horno con queso, cebolla y pimienta-, comimos y luego me eché una siesta no reparadora. A las 18:15 cogíamos el tren hacia Copenhague.

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El destino era la Night Music Gallery en el Statens Museum for Kunst. Este museo es como el Prado en Copenhague, aunque más pequeño. Creo que ya os hablé de él porque tiene obras esenciales como La línea verde de Matisse. Ahora hay una exposición que se llama Reality Check y como parte de esta comprobación de la realidad, el museo organizó una noche de música abierta al público. Los eventos gratuítos y tan atractivos no se dan con frecuencia en Copenhague, así que asistir era obligatorio. Las puertas del museo fueron abiertas a las 19. Nosotras llegamos ahí 5 minutos antes, tiempo suficiente para ver a la gente abarrotada en la entrada. Dentro del museo el ambiente era genial: luces de discoteca que se movían hipnóticamente, música estilo chill out y mucha, mucha gente. Hubo tres actuaciones esa noche. El primero fue un discjockey llamado Asla. La segunda actuación fue a cargo de José González, un cantautor sueco de ascendientes sudamericanos. Él era el plato fuerte de la noche y estuvo a la altura. Con solo una guitarra y una voz melancólica llenó la sala, a priori fría e infinita. La última actuación fue la de Catbird, una banda de cuatro miembros -de los cuales uno tocaba el piano, trombón, xilófono y guitarra a la perfección- que con su música crearon el ambiente perfecto de relax y tranquilidad que hacía falta para cerrar una noche intensa.

Después de esta sesión de música y arte fuimos a cenar al McDonalls más cercano. ¡Olé! En la cola, unas muy jóvenes danesas borrachas empezaron a hablar con nosotros, probablemente atraídas por Maxime, un francés muy majo con el que casi siempre acabo coincidiendo en los actos más “culturales”. A Lisa, que es alemana, le dijeron que en Dinamarca creen que Alemania -y por extensión los alemanes- es fea. A Maxime y Marianne, que los franceses son atractivos y sexys. Toma estereotipos. Me quedé con las ganas de saber qué imagen tenían de los españoles.

Luego quedamos con el resto de la tropa de rucanianos que había por Copenhague. Estuvimos un rato en una plaza muy acogedora, decidiendo que hacer. Unos decidieron ir a una discoteca llamada Rust y otros, entre los que me cuento, fuimos a KB18, discoteca donde fue la after-party de la Night Music Gallery y para la que teníamos pases. No viene nada mal ahorrarse 50 coronas en tiempo de escasez.

Tardamos casi una hora y media en llegar a la discoteca, situada en una zona industrial al sur de la estación central. Cuando llegamos había una gran cola. El sitio prometía. Dentro mis expectativas fueron mejoradas. La música era genial; la gente, muy interesante -algunos inquietantes, como la mujer de la foto de abajo-; el ambiente, agradable; y la decoración, peculiar, como un pub venido a menos tomado por okupas y revitalizado. No sé, muy atractivo.

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El domingo ha estado nevando casi todo el día. Por esa razón, Michele nos ha convocado para una batalla de nieve que al final ha sido más un trabajo creativo: hemos creado un muñeco de nieve. Con una ambición desbordante hemos hecho un muñeco de cuatro bolas y casi dos metros -si no más- de alto. Cansada, he vuelto a casa y hemos visto una película: Little Miss Sunshine. ¡Qué gran forma de redondear un fin de semana próximo a la perfección!

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Add comment 24 Noviembre 2008

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