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Londres estrena cruce
¡Atención, atención!
Para todos aquellos que buscan con avidez una excusa para escaparse a Londres a la mínima de cambio, aquí va la última.

Londres ha inaugurado un cruce en cruz a imagen y semejanza del famosísimo cruce Shibuya en Tokio. El cruce está entre Oxford Street y Regent Street. El encargado de tal honor ha sido el alcalde de la ciduad, Boris Johnson. La ceremonia estuvo repleta de alusiones a la cultura oriental. Un ejemplo es que el alcalde, en vez de cortar la arquetípica cinta roja con unas enormes tijeras (vaya topicazo), optó en esta ocasión por golpear un enorme platillo con el que abrió la veda para que los caminantes comenzasen a cruzar. Entre esos primeros privilegiados estaban varios figurantes disfrazados de famosos personajes de manga y anime.

Durante el acto, el alcalde declaró: “Este proyecto es el triunfo de la ingeniería británica, la innovación japonesa y el bueno y tradicional sentido común”.
La dinámica es sencilla: cada 90 segundos, todos los juegos de semáforos se pararán. Así, los viandantes podrán cruzar como tradicionalmente se ha hecho o bien atravesando en diagonal.
¡Hala, a ir a Londres!
Fuente: The Times
Fotos: BBC
1 comment 3 Noviembre 2009
Night Music Gallery y más, mucho más
He tenido un fin de semana de esos que no se olvidan, teñido de blanco.
Todo comenzó el viernes. Desde hacía una semana corría el rumor como la pólvora: el viernes nieva. Casi todos los avances meteorológicos así lo anunciaban. Y así fue. La tarde del viernes empezó a nevar y a cuajar, que es lo más importante. Cuando a las nueve y algo me fui a Korallen para asistir a la Fiesta Romana, la nieve caía a mantas. Al llegar a la residencia, una capa de nieve cubría mi abrigo antes negro. La fiesta estuvo bien. El tema tenía que ver con Italia porque hemos tenido a 8 italianos visitando a Michele. Todos han dormido apiñados en su habitación. El cuarto parecía más una tienda de campaña, abarrotada de sacos de dormir y maletas, que una habitación corriente y moliente.
A eso de las tres la fiesta perecía, así que, como buenos nómadas de la diversión, nos fuimos a una Techno Party en uno de los departamentos de la Universidad. Había bastante gente y la música estaba bien. Bailamos durante un rato y a las cuatro nos fuimos a casa. En menos de media hora estaba soñando con los angelitos.
El sábado fue un gran día. Me levanté a las 10:30 porque Lisa y yo queríamos ir a Roskilde a ver si ya habían puesto el mercadillo de Navidad. La respuesta es no. Estuvimos paseando y Lisa compró varias cosas innecesarias de las que luego siempre se arrepiente. Dice que la culpa de que compre tanto es mía. Pero yo no compro nada. ¿Cómo puede ser entonces? Obviamente, ni ella lo sabe. Dice que es por mi compañía más que por mi influencia. No sé qué quiere decir… Espero que no sea malo del todo.
A las dos y media llegábamos a casa. A las tres comienzan los deportes. Estaba molida y, si quería salir por la noche y rendir, tenía que descansar. Me salté los deportes. (¿QUÉ?) Sí. Marianne se sorprendió. El voleibol es mi religión y he de confesarme y practicar asiduamente. Si no, iré al infierno de los que no aprecian un buen deporte. Preparé la comida -patatas al horno con queso, cebolla y pimienta-, comimos y luego me eché una siesta no reparadora. A las 18:15 cogíamos el tren hacia Copenhague.
El destino era la Night Music Gallery en el Statens Museum for Kunst. Este museo es como el Prado en Copenhague, aunque más pequeño. Creo que ya os hablé de él porque tiene obras esenciales como La línea verde de Matisse. Ahora hay una exposición que se llama Reality Check y como parte de esta comprobación de la realidad, el museo organizó una noche de música abierta al público. Los eventos gratuítos y tan atractivos no se dan con frecuencia en Copenhague, así que asistir era obligatorio. Las puertas del museo fueron abiertas a las 19. Nosotras llegamos ahí 5 minutos antes, tiempo suficiente para ver a la gente abarrotada en la entrada. Dentro del museo el ambiente era genial: luces de discoteca que se movían hipnóticamente, música estilo chill out y mucha, mucha gente. Hubo tres actuaciones esa noche. El primero fue un discjockey llamado Asla. La segunda actuación fue a cargo de José González, un cantautor sueco de ascendientes sudamericanos. Él era el plato fuerte de la noche y estuvo a la altura. Con solo una guitarra y una voz melancólica llenó la sala, a priori fría e infinita. La última actuación fue la de Catbird, una banda de cuatro miembros -de los cuales uno tocaba el piano, trombón, xilófono y guitarra a la perfección- que con su música crearon el ambiente perfecto de relax y tranquilidad que hacía falta para cerrar una noche intensa.
Después de esta sesión de música y arte fuimos a cenar al McDonalls más cercano. ¡Olé! En la cola, unas muy jóvenes danesas borrachas empezaron a hablar con nosotros, probablemente atraídas por Maxime, un francés muy majo con el que casi siempre acabo coincidiendo en los actos más “culturales”. A Lisa, que es alemana, le dijeron que en Dinamarca creen que Alemania -y por extensión los alemanes- es fea. A Maxime y Marianne, que los franceses son atractivos y sexys. Toma estereotipos. Me quedé con las ganas de saber qué imagen tenían de los españoles.
Luego quedamos con el resto de la tropa de rucanianos que había por Copenhague. Estuvimos un rato en una plaza muy acogedora, decidiendo que hacer. Unos decidieron ir a una discoteca llamada Rust y otros, entre los que me cuento, fuimos a KB18, discoteca donde fue la after-party de la Night Music Gallery y para la que teníamos pases. No viene nada mal ahorrarse 50 coronas en tiempo de escasez.
Tardamos casi una hora y media en llegar a la discoteca, situada en una zona industrial al sur de la estación central. Cuando llegamos había una gran cola. El sitio prometía. Dentro mis expectativas fueron mejoradas. La música era genial; la gente, muy interesante -algunos inquietantes, como la mujer de la foto de abajo-; el ambiente, agradable; y la decoración, peculiar, como un pub venido a menos tomado por okupas y revitalizado. No sé, muy atractivo.
El domingo ha estado nevando casi todo el día. Por esa razón, Michele nos ha convocado para una batalla de nieve que al final ha sido más un trabajo creativo: hemos creado un muñeco de nieve. Con una ambición desbordante hemos hecho un muñeco de cuatro bolas y casi dos metros -si no más- de alto. Cansada, he vuelto a casa y hemos visto una película: Little Miss Sunshine. ¡Qué gran forma de redondear un fin de semana próximo a la perfección!
Add comment 24 Noviembre 2008
Cultura en Copenhague
Últimamente estoy viviendo Copenhague de una manera muy similar a como me gusta y suelo vivir Madrid.
El viernes pasado fue la Noche de la Cultura o Kulturnatten. Desde las 18:00 hasta aproximadamente la 01:00 de la madrugada del sábado, cientos de eventos culturales fueron de acceso “gratuito” en todo Copenhague, siempre y cuando hubieses comprado el ticket para toda la noche. El ticket, que costó 75 coronas, no era un papel, sino una chapa con la cabeza de un hombre boca abajo y el logo del evento. Algo similar a la imagen que sigue.
Salimos de casa sobre las 17:00 y llegamos alrededor de las 02:00, agotados. Durante ese tiempo estuvimos en el Museo Nacional, en el zoo, en una feria de la Edad Media (¿alguna vez os he dicho cuánto me gustan las ferias medievales?), en el Parlamento (Folketinget) y en un concierto en la Iglesia de la Trinidad. La mayor parte del tiempo la gastamos caminando de un lado a otro o en diferentes medios de transporte que, por cierto, también estaban incluídos en el precio del pase.
El sábado fue un día tranquilo. Me levanté tarde, hice algunas cosillas en casa y luego fui a jugar al voleibol y al fútbol. Ahora tengo el tobillo bendado por darlo siempre todo. Primera lesión de mi vida. ¡Qué mala pata! Y justo jugando al fúbtol… Por la noche vimos una peli en Korallen. Poco más que contar.
El domingo… No merece la pena ni que hable de él.
El lunes… tampoco. Bueno, sí, estuve en la Noche de Cine en Gimle viendo Pushpak, peli india sin diálogos; y luego en una fiesta en Korallen. Se me salió la cadena de la bici dos veces y ahora la quiero un poco menos; aunque sigue siendo mi favorita (no tengo otra).
Y el martes, o sea, ayer, fui a la ópera a ver La Traviata de Verdi. La ópera esta basada en el libro La dama de las camelias de Dumas. Uno de mis libros favoritos y una de las historias más complicadas, pero comunes de la cultura occidental. La ópera fue maravillosa, aunque no estoy muy acostumbrada a la forma en que la vi: en el gallinero, donde las entradas cuestan poco más de 13 euros y hay que estar de pie. Bueno, no yo, porque encontré un sitio relativamente cómodo y con buena visión en las escaleras. A pesar de ser una filistea que además no entiende italiano cantado y muy poco danés escrito, la representación me abrumó con frecuencia. Por si fuera poco, tuvimos el placer de conocer una parte del Kongelige Teater o Teatro Real Danés (Royal Danish Theatre), ubicada en el nuevo edificio de la Ópera de Copenhague. El edificio es muy moderno y atractivo. Además desde su gran balcón se puede ver toda la ciudad.
Y, como decía al principio, así es como me gusta vivir una ciudad y como vivo Madrid siempre que puedo: sin parar, deambulando de un sitio a otro, conociendo, observando, absorbiendo. La pena es que en Dinamarca todo es caro, muy caro; lo que supone un grave impedimento. Especialista en esquivar escollos. ¡Sobreviviré!
1 comment 15 Octubre 2008
Møns Klint
Acabo de regresar de una excursión a Møns Klint.
Møn es una de las islas que componen Dinamarca y sus “klint”, “acantilados” en castellano, son uno de los lugares que más turistas atraen por su belleza natural. En algunos puntos, los blancos acantilados alcanzan más de 120 metros de altura que, si consigues descender, te harán alcanzar peculiares playas de rocas de cantos rodados.
Møns Klint es una delicia para la vista y el oido. Antes de llegar a los acantilados hay que atravesar bosques eternos pintados en miles de verdes y marrones. La vista me recordaba constantemente al maravilloso cuadro de Klimt que aquí muestro:
Y la playa de agua helada que ataca a las rocas y luego, al retirarse, consigue que estas desprendan un sonido impresionante, semejante al sonido de mil peces respirando. He cerrado los ojos y disfrutado del ambiente.
Después de caminar casi 4 kilómetros hemos llegado al Møns Klint Geocenter, un museo en el que se pueden conocer los orígenes de Dinamarca desde varias perspectivas: geográfica, biológica y zoológica. Recomiendo ver el vídeo de presentación del centro, ya que en él podréis ver todo la majestuosidad de los acantilados a vista de pájaro.
Lo mejor del viaje: la furgoneta. He ido con la colonia francesa, dos turcas y un brasileño. Conducía Alexandre que, además de bailar como un loco durante el trayecto, en las rotondas nos daba más de una vuelta y ha hecho la americana en otra rotonda: haciéndola a izquierdas. Ha sido una locura muy divertida. ¡El próximo viaje ya sé con quién quiero ir en el coche!
1 comment 4 Octubre 2008
Ya un mes en Dinamarca
Parece que llegué ayer a este país, pero en realidad ha pasado un mes completo. Un mes de los largos, de los de 31 días.
En este tiempo he hecho de todo: he tenido clases, he hecho turismo, me he mudado e instalado, he conocido gente nueva, he tenido aventuras en otras ciudades como ir a un festival de música en Holbaek que resultó ser una fiesta en un jardín; otras experiencias “sin techo” como dormir en un banco o en el suelo de un aparcamiento, acampadas, mucho ciclismo (cómo me duelen las posaderas por el maldito sillín) y muchas cosas más que ahora mismo no me vienen a la cabeza.
Hoy, para festejar el mes lejos de mi casa y de España, he hecho muchas cosas que suelo hacer con frecuencia en casa. Primero, me he levantado tarde. Segundo, he estado conectada a Internet haciendo el chorra un buen rato. Luego he ido a la playa y he tomado el sol. Increíble, ¿verdad? Pues sí. Aquí hay playas, algunas de ellas muy bonitas y cuidadas. Hoy ha hecho un día especialmente agradable e insólito para estas latitudes, como diría aquel. Después de la playa he vuelto a casa y me he puesto a pelar patatas porque esta noche he preparado huevos estrellados. Sí, mamá, lo que lées.
Así que ya véis: playa, sol y huevos estrellados. ¿Hay algo más español? Sí, la paella o la tortilla de patatas. Yo no soy muy cocinillas, pero he encontrado una paellera en el piso de arriba, así que tarde o temprano me aventuraré. ¡No tengo miedo a nada!
A modo de valoración general diré que este ha sido un gran mes: activo, interesante, de crecimiento en muchos aspectos, de conocimiento en muchos otros; divertido y que se acaba.
Se acaba porque no creo que vuelva a tener un mes así. No soy fatalista, pero ahora comienzan las clases de verdad, las serias, las que van a contar en el expediente de la universidad. Y no solo las clases: también el proyecto. Alguna vez os hablaré del método de estudio en esta universidad y de la gran importancia que aquí le dan al denominado “Project Work”. Así que en general voy a tener menos tiempo para el ocio y la diversión; aunque por supuesto que habrá tiempo para ello.
Concluyo mi primer mes en Dinamarca con ganas de más y afirmando que este es un gran país, de buenas gentes y bellos paisajes y con mucho que ofrecer. Y aquí estoy yo, con ganas de empaparme de Dinamarca.
Add comment 31 Agosto 2008








