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Un libro en la basura
Llego a la sede de ABC y en la primera papelera que hay según pasas la garita de seguridad -de esas antiguas, en forma de cesto y de color verde botella- algo capta mi atención. Parecía un libro, pero como muchas veces las papeleras de los medios de comunicación están llenas de papeles, revistas, periódicos, etc.; he tenido que acercarme para comprobarlo. Efectivamente, era un libro.
Lo primero que he pensado es que para estar en la basura, tiene que ser un libro muy mal. Pésimo. Lo he cogido -nunca he tenido escrúpulos a la hora de coger objetos de la basura, independientemente de su valor- y le he echado un ojo. La imagen de la portada no me ha gustado mucho, pero la de la contra me ha encantado. Es una foto en blando y negro en la que se puede ver a un hombre con boina y sujetándo lánguidamente con los labios un puro más largo que un día sin pan. Todo esto delante de un cuadro mural de un elefante. La contra me ha convencido. Me lo he llevado.
Mientras caminaba desde la papelera hasta la entrada he ido hojeando el libro, leyendo algunos fragmentos. Lo más llamativo es que transcurre en Chiclana, así que gran parte del texto es una transcripción de conversaciones en andalúz. Lo que me ha convencido ha sido un fragmento en el que hablaba del viento. El viento en Cádiz, señores, es una maravilla.
No creo que vaya a leer este libro, principalmente porque tengo varias estanterías llenas de libros que quiero leer, pero para los que no encuentro tiempo. A pesar de ello, lo conservaré, porque no creo que ningún libro, por malo que sea, merezca acabar en una papelera corriente y moliente. Por lo menos en un contenedor de reciclaje, ¿no? Y, como dijo Cayo Plinio el Jóven, no hay libro tan malo del que no se pueda aprender algo bueno.
2 comments 2 Septiembre 2009
Pringada del día
Hoy he llegado de trabajar y me he puesto a navegar un rato mientras desayunaba. A esto, también estaba escuchando, a veces viendo, Vickie, el vikingo. Cuando se ha terminado Vicky he puesto LaSexta porque a esas horas ponen un repaso de lo mejor del año y, como todo es comedia, me alegran la mañana. Cuando se acaba el repaso empieza el típico concurso que ahora hay en todas las cadenas y que es el tema que me atañe hoy.

Tonta de mí, he caído en la trampa que estos concursos tienden. Este concurso en concreto consistía en un acertijo de pura lógica, ya que lo único que requería era multiplicar. El acertijo era el siguiente:
Tres niñas van en un autobús turístico. Cada niña lleva una cesta en cada mano. En cada cesta hay dos gatos. Cada gato tiene 4 crías. El autobusero se para y baja a dos gatos. ¿Cuántos pies y cuántas patas hay en el autobús?
Un tanto por avaricia, otro tanto por arrogancia y un muchísimo por ignorancia -incauta de mí- he llamado creyendo tener la respuesta correcta. Así he compendido parte del funcionamiento y de cómo hacen dinero con este -me voy a permitir calificarlo de- timo.
Cuando llamas al número que obviamente es un 905, un contestador automático con la voz de una amable y activa mujer -teniendo en cuenta que son las 07:30 de la mañana, esa actitud choca- te dice que has estado a punto de tener la suerte de entrar en directo y te recomiendo que vuelvas a llamar. En ese momento no he dudado y he vuelto a llamar. Estaba segura de tener la respuesta correcta y la suma de dinero era muy suculenta. Ahora el mensaje de constestador esta vez era diferente, aunque el contenido muy similar. No voy a decir cuántas veces he llamado porque, si ya me está dando vergüenza escribir esto, no voy a hacer más leña del árbol caído. Lo que importa es que con incautas y confiadas como yo pululando por España, seguro que estos espacios son más que rentables.
Cuando al final me he rendido, no he apagado la televisión sino que he continuado viendo el concurso para conocer la respuesta acertada, ya que nadie ha dado en el clavo. Aquí va la segunda parte de cómo funcionan estos timos: la respuesta no se sostiene por ningún sitio. La cantidad resultante eran 548 pies y patas. A lo mejor me he confiado y es que mis dotes matemáticas están oxidadas, pero yo sigo sin verle los 548 por ningún lado. Esto me lleva a pensar que la celeridad con la que la presentadora ha abierto el sobre y roto el papel tras decir el número un poco de corrido y sin dar explicación alguna es un poco sospechoso. Vamos, que no me creo yo que las respuesta fuera la verdadera, sino un truco. Más que nada porque la única forma de que hubiese todos esos pies es que contase al resto de la gente del autbús y que llevasen muchos más gatos, pero para ello tendríamos que suponer le número de plazas del bus, por muy turístico que sea.
Ahora, con la mosca detrás de la oreja, meto el acertijo en Google y la primera referencia que me aparece es sobre este mismo programa. Aquí os vinculo la página, llamada Tencuidado.es, para que veáis -ahora voy a sonar como una madre amantísima- que estos concursos no son de fiar y que mejor os ahorráis el dinero porque ni os van a coger el teléfono ni, por algún casual, vais a acertar el resultado.
Dicho lo cual, me voy, humillada, pero con la lección aprendida y con la cuenta del móvil tiritando.
4 comments 5 Agosto 2009
David vuelve a vencer a Goliat sin despeinarse
Goliat, ese gigante que siempre acecha a la vuelta de la esquina, también está en Trekroner. Esta vez representado en forma de restaurante. Y ¿quién es nuestro David? Pues David no es más ni menos que un puesto de kebabs. El tipo de puesto que parece encajar en una feria de pueblo. Nadie sabe de dónde viene ni cuál será su siguiente destino.
El puesto de kebabs de Trekroner no estaba en el campus cuando llegué en agosto, sino que apareció ahí, de la noche a la mañana, cuando el curso estaba a punto de comenzar. El puesto no ofrece más de diez o doce platos, pero son exactamente los necesarios. Puedes comer desde un magnífico Durum -que me hace recordar mis adorados durums del Heron City- hasta una ensalada o unas patatas. El camarero-cocinero es un simpático turco que no habla bien ni inglés ni danés, pero comprende lo esencial: “Jeg vil gerne have en durumkebab”. Qué quiero un durumkebab, vamos. El otro día estuve hablando con él. Me preguntó “How are you?” y, cuando comencé a responder, puso cara de póker. Al instante me dijo que eso es lo único que sabe decir en inglés, pero que está aprendiendo. Todo esto casi en indio y con más lenguaje corporal que otra cosa. Es muy majo. Siempre pregunta si quiero picante con el durum y se rie al ver mi cara de pánico. Como odio cocinar, suelo comprar en el puestecillo unas dos o tres veces por semana, ya sea comida o cena.
La batalla comenzó el lunes pasado cuando, en los locales debajo de una de las residencias de estudiantes, abrieron un restaurante llamado Café Rucola. En el café, todo costaba 5 coronas más que en el puesto y el rango de productos no era mucho mayor. Dentro del café se podía ver a 4 hombres, casi siempre sentados esperando que algún cliente entrara y les diera una alegría. No sé si eso pasó, por lo menos no en mi presencia. Mi amigo el tendero miraba al restaurante con resquemor, aunque sus fieles clientes no dejaron de acudir a su cita con los sabrosos kebabs y durums.
Tras cuatro días de tensión, el sábado por la mañana ya no quedaba nada más que una nevera dentro del local. Goliat se había retirado de la batalla antes de que esta siquiera comenzase. Desconozco los motivos reales por los que en solo 4 días se puede tomar la decisión de cerrar a cal y canto un negocio que no ha tenido tiempo de despegar. Aún así, estoy segura de que mi amigo el tendero ahora vive más tranquilo.
Add comment 11 Noviembre 2008
Sobre novios, novias y Erasmus
Es de sobra asumida la idea de que la beca Erasmus es más bien un billete seguro a fiestas y nuevas relaciones. También es seguro que todos los clichés o tópicos tienen sus excepciones. Mi amiga Marta fue una de ellas. Aunque tuvo toda la fiesta que una estudiante Erasmus se merece, se fue de Eramus con novio y respetó esa decisión hasta las penúltimas consecuencias.
Ya llevamos aquí dos meses largos y se empiezan a ver algunas quiebras de voluntad.
Entre mis nuevos amigos y conocidos hay de todo: gente con novio/a, prometidos, casados, casados y con hijos. De todo. La cuestión es que, casi sin comerlo ni beberlo, ayer me vi envuelta en una conversación sobre parejas y Erasmus en la que mi opinión fue solicitada con varias finalidades. La primera persona que me preguntó fue una chica francesa colgada por un español que tiene novia desde hace muchos años (más de uno y menos de 10). Parece que él también está interesado en ella. La chica francesa le dijo que ella no quería ser “esa” y que pasaba de él. Por ahora. Van a estar dos semanas sin verse. A ver qué pasa cuando se reencuentren. Yo creo que él está siendo un poco egoísta.
El otro flanco que me preguntó mi opinión estaba formado por un francés y un italiano. El francés tiene novia, el italiano está prometido. Respondí como lo hare siempre: en una relación ambos miembros tiene que ser iguales y tener conocimiento de las mismas cosas.: estar al tanto de la situación. Vamos, que hay un claro desequilibrio si el chico que está de Erasmus decide por su cuenta “poner a prueba” su relación y su fidelidad sin que la otra persona lo sepa. Si vas a pasarte la vida poniendo a prueba tu relación, buscando algo mejor, que te llene más; pues se lo dices a la otra persona para que ella pueda hacer lo mismo, ¿no? Pero claro, hay mucho cobarde que antes de que lo dejen prefiere dejar tirada a una persona. Tirada y preguntándose: ¿qué ha pasado?
Así las cosas, el italiano me preguntó si creía que era posible encontrar todo lo que buscamos y necesitamos en una única persona. Dije que me parece genial buscar y encontrar en otras personas cosas que tu pareja no te aporta. Puedes tener amigos para ir al cine, para ir al teatro, para hablar de literatura, para follar, para lo que sea; pero siempre que la otra persona de la pareja pueda hacer lo mismo. ¿Por qué va a tener uno de los dos muchos más derechos y privilegios que el otro?
Y cuando llegué a casa no podía parar de darle vueltas al tema. ¿Por qué te vas de Erasmus con pareja si en realidad estás abierto a todo lo que venga? Cuando una pareja decide casarse, ¿significa eso que creen haber encontrado lo mejor a lo que podían aspirar o simplemente que se han cansado de buscar y rendido? ¿Qué has de esperar de una persona con la que empezaste mientras que estaba con otra pareja? ¿Será algo diferente contigo o seguirá siempre buscando algo mejor?
¡Puff! ¡Qué mal rollo me dan todos estos temas! Pero que pillada me tiene la maldita discusión de ayer. Contadas excepciones, estoy rodeada de hedonistas, egoístas y egocéntricos. ¿Lo seré yo también? Probablemente.
4 comments 9 Octubre 2008
Blue Tower vs. Korallen
El edificio en el que vivo es conocido entre los estudiantes de la Universidad de Roskilde como “Blue Tower” y es que su fachada es de color azul cielo y su altura es un par de pisos superior a la del resto de construcciones del campus.
El otro edificio en el que están la mayoría de estudiantes se llama Korallen. Su fachada es moderna, sencilla, racional. Su estructura se basa en formas rectangulares y los materiales que se aprecian desde el exterior son hierro, ladrillo, cristal y hormigón.
Pues bien, estos dos edificios mantienen desde hace tiempo una peculiar batalla: ser el edificio que organiza las mejores fiestas.
Las leyendas que se escuchan por las noches en el campus dicen que desde siempre “Blue Tower” ha tenido la fama y el reconocimiento de crear los mejores ambientes, reunir a la mayor cantidad de gente y mantener la fiesta viva hasta altas horas de la madrugada. La gente de Korallen también ha escuchado esas historias y creen que el juego psicológico será su mejor baza para llevarse todo el reconocimeinto este año.
Desde que llegamos a Roskilde hace un mes, con frecuencia hacemos fiestas en estos dos puntos. Las fiestas de Korallen han sido más grandes dado el espacio con el que cuentan, pero no de mejor calidad. Las fiestas en Rockwool, nombre verdadero de “Blue Tower”, han sido más tranquilas, reuniones animadas con la presencia de mucha gente. Pero los estudiantes de Korallen, cada vez que hablamos sobre las fiestas, comentan convencidos que las fiestas en Rockwool son peores. Lo dicen con cierta frecuencia, más de lo normal, como aquel que se siente observado y trata de ocultar su debilidad zafándose de las de otros. Pues bien, algo que nadie deja de comentar es que la calidad de las fiestas de Korallen ha ido en decrescendo. Ahora se juega al bingo y al cuatro en raya, se habla de temas triviales y de poco interés y nunca se cuenta con más de 10 personas.
Esta ribalidad no se limita solo a las fiestas: el año pasado cada edificio creó un equipo de fútbol que participó en la liga interna de la Universidad. No tengo conocimiento de la clasificación final de la liga 2007-2008, pero trataré de buscarla para ver quién juega mejor al fútbol, si nosotros o ellos.
Solo me queda decir, con respecto a este año, que aún queda mucho por ver, así que démosle tiempo al tiempo y que gane el mejor.
5 comments 7 Septiembre 2008




