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Pringada del día
Hoy he llegado de trabajar y me he puesto a navegar un rato mientras desayunaba. A esto, también estaba escuchando, a veces viendo, Vickie, el vikingo. Cuando se ha terminado Vicky he puesto LaSexta porque a esas horas ponen un repaso de lo mejor del año y, como todo es comedia, me alegran la mañana. Cuando se acaba el repaso empieza el típico concurso que ahora hay en todas las cadenas y que es el tema que me atañe hoy.

Tonta de mí, he caído en la trampa que estos concursos tienden. Este concurso en concreto consistía en un acertijo de pura lógica, ya que lo único que requería era multiplicar. El acertijo era el siguiente:
Tres niñas van en un autobús turístico. Cada niña lleva una cesta en cada mano. En cada cesta hay dos gatos. Cada gato tiene 4 crías. El autobusero se para y baja a dos gatos. ¿Cuántos pies y cuántas patas hay en el autobús?
Un tanto por avaricia, otro tanto por arrogancia y un muchísimo por ignorancia -incauta de mí- he llamado creyendo tener la respuesta correcta. Así he compendido parte del funcionamiento y de cómo hacen dinero con este -me voy a permitir calificarlo de- timo.
Cuando llamas al número que obviamente es un 905, un contestador automático con la voz de una amable y activa mujer -teniendo en cuenta que son las 07:30 de la mañana, esa actitud choca- te dice que has estado a punto de tener la suerte de entrar en directo y te recomiendo que vuelvas a llamar. En ese momento no he dudado y he vuelto a llamar. Estaba segura de tener la respuesta correcta y la suma de dinero era muy suculenta. Ahora el mensaje de constestador esta vez era diferente, aunque el contenido muy similar. No voy a decir cuántas veces he llamado porque, si ya me está dando vergüenza escribir esto, no voy a hacer más leña del árbol caído. Lo que importa es que con incautas y confiadas como yo pululando por España, seguro que estos espacios son más que rentables.
Cuando al final me he rendido, no he apagado la televisión sino que he continuado viendo el concurso para conocer la respuesta acertada, ya que nadie ha dado en el clavo. Aquí va la segunda parte de cómo funcionan estos timos: la respuesta no se sostiene por ningún sitio. La cantidad resultante eran 548 pies y patas. A lo mejor me he confiado y es que mis dotes matemáticas están oxidadas, pero yo sigo sin verle los 548 por ningún lado. Esto me lleva a pensar que la celeridad con la que la presentadora ha abierto el sobre y roto el papel tras decir el número un poco de corrido y sin dar explicación alguna es un poco sospechoso. Vamos, que no me creo yo que las respuesta fuera la verdadera, sino un truco. Más que nada porque la única forma de que hubiese todos esos pies es que contase al resto de la gente del autbús y que llevasen muchos más gatos, pero para ello tendríamos que suponer le número de plazas del bus, por muy turístico que sea.
Ahora, con la mosca detrás de la oreja, meto el acertijo en Google y la primera referencia que me aparece es sobre este mismo programa. Aquí os vinculo la página, llamada Tencuidado.es, para que veáis -ahora voy a sonar como una madre amantísima- que estos concursos no son de fiar y que mejor os ahorráis el dinero porque ni os van a coger el teléfono ni, por algún casual, vais a acertar el resultado.
Dicho lo cual, me voy, humillada, pero con la lección aprendida y con la cuenta del móvil tiritando.
4 comments 5 Agosto 2009
Viajes por Jutland y Fyn
Octubre ya acabó y el mes se ha caracterizado por los viajes. La verdad es que no he parado.
La segunda semana pasé 5 días en Jutland, la parte peninsular de Dinamarca. Fue un viaje muy divertido y ajetreado porque visitamos un sitio diferente cada día y tuvimos algunas movidas entre la gente del grupo y la persona que es la supuesta “cabeza” del Club Internacional. Una de las mejores paradas fue Legoland. Es un parque en el que todo está hecho con piezas de Lego: reproducciones de ciudades, toda clase de muñecos y personajes. El parque no es solo ladrillitos, también tiene un montón de atracciones, aunque lo cierto es que no son gran cosa…
El tercer fin de semana del mes lo pasé en Fyn, la segunda isla más grande de Dinamarca y en la que está Odense, ciudad natal de H. C. Andersen. Por cierto, en danés H. C. se pronuncia “José”, así que mientras que visitabamos el Museo de Andersen me quedaba constantemente colgada cuando escuchaba “José Andersen”. Tengo que confesar que el museo y todo lo que contenía me enamoró. Sabía ya algunas cosas de Andersen, pero descubrí que no solo era escritor, sino que comenzó su carrera como actor y que tenía muchísimo talento dibujanto perfiles y haciendo recortes. Aquí debajo podéis ver uno de sus recortes que, a mi parecer, es maravilloso.
Para cerrar el mes tuvimos una fiesta de Halloween en la que me disfracé de la hermana mala de Blancanieves. Lo pasamos bien, bebimos más de la cuenta y un amigo se cogió una cogorza de esas que le recordaremos de por vida. Pobre.
Sé que este post es algo así como un batiburrillo de historias, pero es que últimamente no encuentro ni el momento ni la inspiración para escribir, así que mis disculpas. ¡A ver si me llega la inspiración!
1 comment 8 Noviembre 2008
Coge las tijeras
Los grupos de personas que pasan mucho tiempo juntos acaban compartiendo mucho más que buenos momentos. Acaban compartiendo manías, tendencias, ritmos vitales… En mi entorno más cercano ahora ha aterrizado con fuerza la fiebre de los cambios de look.
Algunos llevamos aquí casi 4 meses y, lógicamente, a las chicas les crece el pelo y se les empiezan a ver las raíces; y a los chicos les crecen las greñas. Algunos están muy favorecidos, otros necesitan visitar al peluquero. Y es el peluquero el que está ahora en boca de todos. Todo el mundo necesita un corte de pelo, una ayudita a la hora de ponerse un nuevo tinte o unos consejos de estilismo.
Pues bien, aunque a Blue Tower estas fiebres parecen llegar siempre con cierto retraso, como un eco, la fiebre del peluquero está aquí. Ayer mismo le corté el pelo a Lisa. Muy, muy corto. Ella lo quería así. De hecho, cuando empecé a cortar, establecí una medida, se la mostré y me dijo: “Es muy largo. Ya que cortamos, ¡cortamos a lo grande!”. El corte ha quedado muy bien por delante. Pobre Lisa. Le hice un trasquilón en la parte trasera que no se merecía. Ella está contenta o dice estarlo. Yo me arrepiento de haber tenido la iniciativa de coger las tijeras.
Y hoy, una de mis compañeras de piso se ha teñido el pelo de negro. No le queda mal, pero como con todos los cambios radicales de color, la gente de alrededor necesita un periodo de adaptación hasta que acaba pareciendo natural.
Yo no me voy a hacer nada en el pelo. Quiero que crezca mucho para que, cuando vuelva a España en Navidades, un profesional se encargue de ello.
3 comments 21 Octubre 2008
Sensibilidad a las palabras
Me encantan las palabras y tengo la especial afición -otros la denominarían manía- de fijarme mucho en las palabras que utiliza cada persona, los contextos, los significados que le dan.
Pues bien, desde que mi idioma de uso diario es el inglés, esta manía se ha agudizado.
Una de las cosas de las que me he dado cuenta es que cada persona tiene unas palabras a las que siempre recurrir, unas “muletillas” que les dan confianza a la hora de crear oraciones con sentido. En inglés se nota más porque son las típicas palabras o frases que se aprenden en el colegio y que normalmente hay que memorizar.
Mi sensibilidad se agudiza cuando escucho 4 palabras: perhaps, actually, funny, hopefully. Con cada una de estas palabras tengo una anécdota que contar, así que a lo mejor me limito a dos de ellas.
Perhaps significa lo mismo que maybe, pero suena completamente diferente, ¿no creéis? Más cursi, repipi, presuntuoso. La cuestión es que una chica del Foundation Course (un curso semejante al que yo hice de danés, pero de solo dos semanas de duración) utiliza esta palabra con mucha frecuencia. Tanta, que otra chica, también sensible a esta palabra, contó 23 perhaps en 3 minutos. Imaginad los malabarismos que hay que hacer para introducir una palabra 23 veces en el limitado número de oraciones que se pueden decir en 3 minutos y más cuando son 3 minutos de diálogo y no de monólogo. La pobre chica que utiliza esta palabra ahora es conocida entre nosotras como “la chica del perhaps“. No solo eso, desde entonces, cada vez que escuchamos esta palabra un resorte salta en nuestras cabezas. Cosas que pasan.
La otra palabra a la que he desarrollado una especial sensibilidad es actually. Tengo que confesar que actually era mi muletilla, pero dada mi sensibilidad me di cuenta de ello el primer día; así que desde entonces soy más que sensible al uso de esa palabra por otras personas dado que yo tuve que corregirme y dejar de usarla constantemente. La historia con esta palabra es que una de mis compañeras de piso la usa casi con la misma frecuencia que la otra chica utilizaba perhaps, solo que a esta chica la veo todos los días y la escucho hablar también todos los días, así que el número de actually que escucho diariamente es enorme. Hoy, Lisa, también muy sensible a esta palabra, le ha comentado a mi compañera de piso que usa esta palabra constantemente. Lisa me ha dicho que al principio su cara ha mutado a algo así como una cara de sorpresa, impresión e incredulidad unidas. Luego, durante el resto de la conversación, su número de actually ha disminuido, lo que le ha hecho pensar a Lisa que tal vez su comentario ha sido fructífero.
El problema de fijarse en las palabras es que a veces me ocurre incluso mientras leo textos científicos: trabajos escritos por investigadores que supuestamente deberían tener un gran arco de sinónimos para las palabras frecuentes de su campo de estudio y así a la hora de exponer sus ideas no dar la impresión de que su vocabulario es bastante limitado. El otro día conté 17 bias (se me ocurren dos o tres sinónimos solo con un primer repaso), tanto en singular como en plural, en el texto que un profesor nos mandó leer. Y luego ocurrió lo mismo con otro texto, pero la palabra era nuance, tanto la forma en sustantivo como la correspondiente al adjetivo.
Pensando sobre el asunto, le he dicho a todos mis amigos, los que me escuchan hablar con frecuencia, que me digan cuando uso una palabra más de lo normal para buscar un sinónimo o varios y poder dar cierta variedad a mi lenguaje oral. También he pensado que si algún día escribo una tesis o cualquier otro trabajo de investigación, antes de entregarlo haré que algunas personas lo lean y analicen mi vocabulario y su rango de variedad.
8 comments 4 Septiembre 2008
Avispas danesas
La gente teme a las avispas. Son malas, pican.
Desde el primer día que salí por Roskilde hasta hoy que he estado en la playa he estado observando el comportamiento de las avispas danesas y tengo que decir que son extrañamente amigables. Se acercan a las personas, se posan en los brazos, pululan por el pelo y, cuando se aburren, se van por donde han venido.
No creo que sea que yo he tenido suerte: todas las avispas se comportan igual por estos lares.
El viernes jugaban con las latas, se bebían los restos de cerveza y, cuando las alejábamos con el reverso de la mano, no se enfadaban; volvían si estaban interesadas o se iban si ya estaban satisfechas. Su comportamiento me recordó al de los perros.
Hoy he ido a la playa de Roskilde. Era una playa pequeña, de orilla estrecha y arena fanganosa; pero muy agradable. La verdad es que no esperaba volver a pisar el mar hasta dentro de mucho tiempo, así que ha sido una agradable sorpresa. Además el tiempo ha acompañado. ¡Qué más se puede pedir¡
2 comments 7 Agosto 2008








