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Jamie Cullum en Kapital, Madrid
Jamie Cullum, ese chavalín al que se le daba igual de bien mimar un piano que maltratarlo, ha crecido y publicado nuevo disco, The Pursuit, y con ese motivo estuvo de promoción en España. Uno de los actos de esa promoción -a parte de ir a “El Hormiguero” y “Buenafuente”- fue un concierto privado en Kapital esponsorizado por Chivas. Yo tuve la suerte de acudir.
Hace cuatro años vi a Jamie Cullum en vivo por primera vez. Fue en La Riviera en junio de 2005 y, desde ese día, me convertí en una adicta a sus directos. Es el artista al que más veces he visto en vivo -un total de cuatro conciertos-, pero con él nunca parece suficiente.
Como Jamie estaba de promoción, durante el concierto tocó algunos de sus nuevos temas como “I’m all over it“, “Wheels”, “Mixtape”, “If I ruled the world”, la versión del tema de Rihanna “Don’t stop the music” o “Just one of those things”, versión de un clásico de Cole Porter. Y también tuvo tiempo para clásicos de su repertorio como “Wind cries Mary” o “Get your way“. El concierto no duró más de una hora, así que a pesar de la cantidad de temas que tocó, se me hizo muy corto.
Lo mejor de Jamie sigue siendo su espontaneidad y la naturalidad con la que conecta con el público. Al concierto se trajo un peluche de Trancas que le habían regalado durante su alocada visita a “El Hormiguero” un par de días antes y una zambomba, cortesía de Buenafuente, que intentó tocar con poco éxito. Jamie tuvo tiempo para comentar sus impresiones sobre su participación en ambos programas: el inesperado caos que supuso “El Hormiguero”, donde hizo casi de todo; y el reencuentro con Buenafuente, 4 años más tarde.
Cuando llegué a casa me faltó el tiempo para encender el ordenador y comprar una entrada para su concierto de mayo en Madrid. Ya cuento los días que faltan.
1 comment 2 Diciembre 2009
Sesión doble: “Sunshine cleaning” y “Julie y Julia”
El domingo por la noche, después de un sacrificado día de partidos de fútbol e iglesia (de esto hablaré pronto), no me apetecía nada más que ver un par de pelis. Llevo un retraso considerable de películas que han sido estrenadas hace poco – o que en España aún no han llegado a las pantallas- y que no he visto. Tengo una carpeta con más de 20 películas que ver, así que la decisión no fue fácil. Up, Los abrazos rotos, Moon, The limits of control, Management son algunos de los títulos.
Al final, las películas escogidas fueron dos: Sunshine Cleaning y Julie & Julia. Aunque no hubo una razón lógica para la elección, parece que fue la noche Amy Adams en concreto; y en general, la noche de las mujeres fuertes y con iniciativa.

Comencé por Sunshine Cleaning, que en España aún no se ha estrenado. Es una película sobre una madre soltera (Amy Adams) que trabaja para una empresa de limpieza. Por consejo de su amante, un oficial de policía interpretado por Steve Zahn, crea su propio negocio de limpieza, solo que especializado en la limpieza de escenarios de crímenes, un sector poco explotado. La película tiene un trasfondo de lucha y superación personal muy interesante. Además, cuenta con actorazos como Alan Arkin, más conocido por ser el abuelo drogadicto de Little Miss Sunshine; o Emily Blunt, que interpreta el personaje que da más color a la película y en parte desencadenante de la trama final.
Justo cuando iba a escoger la segunda película, me apareció un mensaje desde uTorrent: “La película «Julie & Julia» se ha descargado”. ¡Magnífico! ¡Mi adorado programa me había sacado las castañas del fuego una vez más! Así que decidí ver esta cinta que en España se ha estrenado este viernes pasado.

Julie & Julia es una película sobre dos mujeres que comparten su pasión por la cocina en dos épocas muy distintas. Julia Child (Meryl Streep) es la mujer de un diplomático americano destinado en París en los años posteriores a la II Guerra Mundial. Allí, Julia conocerá y disfrutará la cocina francesa; y decidirá, para pasar el tiempo, comenzar a asistir a clases de cocina en la escuela Le Cordon Bleu. Pronto se convertirá en una experta gracias a su pasión, su soltura y su desparpajo. Por otro lado tenemos a Julie Powell (Amy Adams), empleada del Gobierno en la oficina encargada de atender las llamadas de los afectados por el 11-S. Julie es una escritora frustrada que decide comenzar a escribir un blog (The Julie/Julia Project) sobre cocina, actividad con la que desconecta del mundo. La finalidad de su blog será contarle al mundo cómo en 365 días ha preparado todas las recetas del libro de cocina de Julia Child, Mastering the art of French cooking.
Para reunir las dos épocas, separadas por más de 60 años, la historia está construida a partir de paralelismos en la vida de las protagonistas. Unas veces esos paralelismos son más sutiles y otros muy profundos. Lo cierto es que Julia Child consigue revolucionar la vida de Julie Powell, pero sin olvidar que es esta última la que decide el tema sobre el que tratará su blog.
Ayer lunes le resumí a una amiga la película y dije que era una historia de mujeres fuertes que no se conocen, pero para las que la vida cambia radicalmente cuando una de ellas decide tener como referente a la otra. Es en cierta medida una película de y para mujeres (para saber esto siempre me pongo en la piel de mi hermano y de mi padre), sobre nuestras inquietudes, incertidumbres, la manera en que vivimos el mundo y cómo nos relacionamos con nuestros “otros significantes”.
Las dos películas me gustaron mucho, tal vez porque las dos llegan en un momento muy determinado. Puede que la combinación también jugara en favor de ambas, ya que cada una de ellas, por separado, hubiera tenido diferentes efectos en mí; mientras que unidas tuvieron un efecto mucho más potente.
Os las recomiendo ambas.
Mastering the Art of French Cooking
2 comments 10 Noviembre 2009
Oasis en Copenhague
Ayer tuve uno de esos días que a mí me gustan: un no parar.
Me levanté temprano después de haber dormido 4 horas tras la sacrosanta y bien merecida fiesta de fin de exámenes. Mientras desayunaba, después de haberme pegado un duchazo, veía uno de los nuevos episodios de Bones y me vestía porque a las 12 y algo teníamos que coger el tren. Habíamos quedado para ir a la Carlsberg Brewery, un enorme complejo a las afueras del centro de Copenhague en el que están tando una gran fábrica, edificios de oficinas, antiguas casas para trabajadores, como lo que hoy forma la Carlsberg Brewery en sí: una especie de museo sobre la historia de esta cerveza. La visita es muy interesante y, para los bebedores de cerveza, con la entrada te dan dos tickets que equivalen a dos consumiciones en el bar que se encuentra al final del recorrido.
Desde ahí fuimos caminando en dirección la estación de Valby y buscando por el camino algún lugar interesante para comer. Encontramos un kurdo, entramos a preguntar. “Solo tenemos comida kurda”, dijo el camarero. No sé cómo pero ya nos lo esperábamos. Nos enseñó los platos del menú y decidimos quedarnos. Dos sopas, bufé de ensalada y un gran plato de carne y dos arroces. Todo por 65 coronas, lo que equivale a un poco menos de 10€.
Cuando dejamos el restaurante fuimos a la estación, cogimos el tren a Norreport y allí el metro a Forum. Forum es una sala multiusos en el centro de Copenhague en la que se hacen los conciertos de gran embergadura como este o los de Metallica proximamente.
Cuando llegamos había ya una cola infernal. La verdad es que apuramos bastante: abrían las puertas a las 18:30 y llegamos a las 18:25. En nada la cola comenzó a avanzar. Tras un registro exhaustivo de nuestro cuerpo y bolso, entramos en la enorme sala. Faltaban aún más de dos horas para que saliese Oasis y un poco menos para los teloneros: The floor is made of lava. No eran malos, pero tampoco puedo decir que fuesen buenos y mediocre es una palabra que no me gusta utilizar…
A eso de las 21 sale Oasis al escenario. Abren con Fuckin’ in the bushes seguido de Rock&Roll Star, un tema muy movido y bueno para meter a la gente en calor. La set-list fue:
Fuckin’ in the bushes
Rock&Roll Star
Lyla
The Shock Of The Lightning
Cigarettes & Alcohol
The Meaning Of Soul
To Be Where There’s Life
Waiting For The Rapture
The Masterplan
Songbird
Slide Away
Morning Glory
Ain’t Got Nothin’
The Importance Of Being Idle
I’m Outta Time
Wonderwall
Supersonic
Don’t Look Back In Anger
Falling Down
Champagne Supernova
I Am The Walrus
Nota personal: cuando tenía 11 años compré mi primer cedé. Fue “What’s the story? Morning glory”. Ha pasado mucho tiempo y me sigue gustando. He seguido la carrera de Oasis y tengo muchas canciones favoritas entre sus temas. Lo que viene a continuación me ha costado escribirlo y me da pena que haya sido así.
La cruda realidad es que el concierto dejó bastante que desear. Los Gallagher se limitaron a hacer una perfecta ejecución de los temas que llevan tocando 15 años. Fueron sosos, sin ánimo ni espíritu. Eso si dejamos a parte las rencillas entre hermanos. Cada vez que Noel cantaba, Liam salía del escenario. Y cuando volvía, algunos idiotas del público gritaban “Liam, Liam, Liam”; así que Noel se cabreó. La siguiente vez que le tocó cantar dijo: “Muchas gracias. ¿Cómo se dice eso en Danés? Seguro que es parecido a algún sonido animal”. La gente se calló y a los que nos hizo gracia la puñalada nos reimos (extranjeros tenían que ser, debieron pensar algunos…). Ante esta reacción de Noel, el público empezó a corear “Oasis, Oasis, Oasis”. Noel, con cara escéptica y tras haber transcurrido unos seguntos, preguntó: “¿Habéis terminado ya?”. PUAH! Bofetada en la cara para todos. Solo digo que cuando la banda salió por primera vez del escenario, después de Wonderwall, la gente tardó más de 2 minutos en empezar a pedir que Oasis volviera al escenario. Eso, en un concierto, es una eternidad y la verdad es que se notaba en el ambiente la falta de entusiasmo.
El concierto duró un poco menos de dos horas y como confesión personal diré que es el peor concierto en el que he estado en mi vida. Por lo menos, el que menos he disfrutado con diferencia. Se me cae un mito. Tenía pensado ir al concierto en Madrid el 12 de febrero, pero dadas las circunstancias creo que me quedaré en mi casa preparándome para el concierto del día 13 de Travis. Eso sí que fue un concierto y no esta mierda que nos hicieron tragar. Si queréis ver un concierto de Oasis, alquilad uno grabado: la excitación y el interés es el mismo.
3 comments 25 Enero 2009
Night Music Gallery y más, mucho más
He tenido un fin de semana de esos que no se olvidan, teñido de blanco.
Todo comenzó el viernes. Desde hacía una semana corría el rumor como la pólvora: el viernes nieva. Casi todos los avances meteorológicos así lo anunciaban. Y así fue. La tarde del viernes empezó a nevar y a cuajar, que es lo más importante. Cuando a las nueve y algo me fui a Korallen para asistir a la Fiesta Romana, la nieve caía a mantas. Al llegar a la residencia, una capa de nieve cubría mi abrigo antes negro. La fiesta estuvo bien. El tema tenía que ver con Italia porque hemos tenido a 8 italianos visitando a Michele. Todos han dormido apiñados en su habitación. El cuarto parecía más una tienda de campaña, abarrotada de sacos de dormir y maletas, que una habitación corriente y moliente.
A eso de las tres la fiesta perecía, así que, como buenos nómadas de la diversión, nos fuimos a una Techno Party en uno de los departamentos de la Universidad. Había bastante gente y la música estaba bien. Bailamos durante un rato y a las cuatro nos fuimos a casa. En menos de media hora estaba soñando con los angelitos.
El sábado fue un gran día. Me levanté a las 10:30 porque Lisa y yo queríamos ir a Roskilde a ver si ya habían puesto el mercadillo de Navidad. La respuesta es no. Estuvimos paseando y Lisa compró varias cosas innecesarias de las que luego siempre se arrepiente. Dice que la culpa de que compre tanto es mía. Pero yo no compro nada. ¿Cómo puede ser entonces? Obviamente, ni ella lo sabe. Dice que es por mi compañía más que por mi influencia. No sé qué quiere decir… Espero que no sea malo del todo.
A las dos y media llegábamos a casa. A las tres comienzan los deportes. Estaba molida y, si quería salir por la noche y rendir, tenía que descansar. Me salté los deportes. (¿QUÉ?) Sí. Marianne se sorprendió. El voleibol es mi religión y he de confesarme y practicar asiduamente. Si no, iré al infierno de los que no aprecian un buen deporte. Preparé la comida -patatas al horno con queso, cebolla y pimienta-, comimos y luego me eché una siesta no reparadora. A las 18:15 cogíamos el tren hacia Copenhague.
El destino era la Night Music Gallery en el Statens Museum for Kunst. Este museo es como el Prado en Copenhague, aunque más pequeño. Creo que ya os hablé de él porque tiene obras esenciales como La línea verde de Matisse. Ahora hay una exposición que se llama Reality Check y como parte de esta comprobación de la realidad, el museo organizó una noche de música abierta al público. Los eventos gratuítos y tan atractivos no se dan con frecuencia en Copenhague, así que asistir era obligatorio. Las puertas del museo fueron abiertas a las 19. Nosotras llegamos ahí 5 minutos antes, tiempo suficiente para ver a la gente abarrotada en la entrada. Dentro del museo el ambiente era genial: luces de discoteca que se movían hipnóticamente, música estilo chill out y mucha, mucha gente. Hubo tres actuaciones esa noche. El primero fue un discjockey llamado Asla. La segunda actuación fue a cargo de José González, un cantautor sueco de ascendientes sudamericanos. Él era el plato fuerte de la noche y estuvo a la altura. Con solo una guitarra y una voz melancólica llenó la sala, a priori fría e infinita. La última actuación fue la de Catbird, una banda de cuatro miembros -de los cuales uno tocaba el piano, trombón, xilófono y guitarra a la perfección- que con su música crearon el ambiente perfecto de relax y tranquilidad que hacía falta para cerrar una noche intensa.
Después de esta sesión de música y arte fuimos a cenar al McDonalls más cercano. ¡Olé! En la cola, unas muy jóvenes danesas borrachas empezaron a hablar con nosotros, probablemente atraídas por Maxime, un francés muy majo con el que casi siempre acabo coincidiendo en los actos más “culturales”. A Lisa, que es alemana, le dijeron que en Dinamarca creen que Alemania -y por extensión los alemanes- es fea. A Maxime y Marianne, que los franceses son atractivos y sexys. Toma estereotipos. Me quedé con las ganas de saber qué imagen tenían de los españoles.
Luego quedamos con el resto de la tropa de rucanianos que había por Copenhague. Estuvimos un rato en una plaza muy acogedora, decidiendo que hacer. Unos decidieron ir a una discoteca llamada Rust y otros, entre los que me cuento, fuimos a KB18, discoteca donde fue la after-party de la Night Music Gallery y para la que teníamos pases. No viene nada mal ahorrarse 50 coronas en tiempo de escasez.
Tardamos casi una hora y media en llegar a la discoteca, situada en una zona industrial al sur de la estación central. Cuando llegamos había una gran cola. El sitio prometía. Dentro mis expectativas fueron mejoradas. La música era genial; la gente, muy interesante -algunos inquietantes, como la mujer de la foto de abajo-; el ambiente, agradable; y la decoración, peculiar, como un pub venido a menos tomado por okupas y revitalizado. No sé, muy atractivo.
El domingo ha estado nevando casi todo el día. Por esa razón, Michele nos ha convocado para una batalla de nieve que al final ha sido más un trabajo creativo: hemos creado un muñeco de nieve. Con una ambición desbordante hemos hecho un muñeco de cuatro bolas y casi dos metros -si no más- de alto. Cansada, he vuelto a casa y hemos visto una película: Little Miss Sunshine. ¡Qué gran forma de redondear un fin de semana próximo a la perfección!
Add comment 24 Noviembre 2008
Alonso, la suerte y la pericia
Hace semanas que no veo el mundial de Fórmula 1 y la verdad es que me da rabia perderme algunas carreras como la de hoy en Singapur.
Mientras hablaba con mi padre me ha contado que Alonso ha ganado, que Massa se ha llevado la mangera entera y que Hamilton ha quedado tercero.
Suerte: de decimoquinto a primero por los repostajes y los safety cars. Pericia: por no desmoralizarse, por su carácter, por luchar siempre, por demostrar que sabe perfectamente que una carrera es como jugar al póker o a los dados.
El momento de la vergüenza (y para mí de descojone): ver a los mecánicos de Ferrari tratando de sacar la manguera del coche de Massa. No sé cómo explicar que más vale maña que fuerza y que ni todo el dinero del mundo ni la tecnología más avanzada parecían tener nada que ver con los neardentales que trataban de sacar a la fuerza los restos de la manguera, meneando el coche de un lado a otro.
A pesar de todo, Alonso sigue séptimo y Hamilton lidera el mundial.
| PILOTO | Puntos |
|---|---|
L. Hamilton / MCLAREN |
84 ptos |
F. Massa / FERRARI |
77 ptos |
R. Kubica / BMW SAUBER |
64 ptos |
K. Raikkonen / FERRARI |
57 ptos |
N. Heidfeld / BMW SAUBER |
56 ptos |
H. Kovalainen / MCLAREN |
51 ptos |
F. Alonso / RENAULT |
38 ptos |
¡Ánimo!
Add comment 28 Septiembre 2008








