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Lo aleatorio se vuelve bello

23 feb

Durante el año que estuve de Erasmus tuve la oportunidad de conocer a gente de todo el mundo, con distintas inquietudes y cualidades. Entre esas personas estaba una chica australiana interesada en el arte y muy creativa. Fue a través de ella como conocí Random Got Beautiful.

Random Got Beautiful es un proyecto artísitico en el que se agrupan fotografías por sus colores dominantes y, sacándolas de sus contextos originales, formar una nueva imagen, una especia de collage muy original. Negro, azul, marrón, verde, naranja, rosa, morado, rojo, amarillo y blanco son los colores dominantes en los que se distribuyen las imágenes.

Un aspecto interesante del proyecto es que es colaborativo: las fotografías son enviadas por cualquiera que quiera participar en la página. La iniciativa también es una plataforma para dar a conocer nuevos artistas, ya que cada fotografía está vinculada a una dirección web que el emisor adjunta al enviar las fotos.

La idea nació en marzo de 2007 de la mano de Nikki Farquharson, artista, diseñadora gráfica e ilustradora radicada en Londres. En la capital inglesa Nikki estudió en la Universidad de Artes – LCC y obtuvo su título Diseño Gráfico y de Medios y Tipografía. Según declara en su web, Nikki se centra en estudiar los cambios y relaciones entre comunicación, color, dibujo-formas y la tipografía.

Nikki concibe el arte de una manera muy interesante, por lo que no duda en divulgar sus ideas y explicarlas con claridad en la página de FAQ de su web. Aquí Nikki habla de temas como los materiales que utiliza en sus creaciones, de dónde obtiene la inspiración o aspectos de su rutina de trabajo como el tiempo que tarda en hacer un diseño.

- Uno de los diseños de Nikki Farquharson

Sus creaciones aparecen reseñadas en múltiples blogs, entre los que destacan Booooooom, Design You Trust, Form Fifty Five, It’s Nice That, Swiss Miss, The Cool Hunter y Viewers Like You. Además, Nikki tiene perfiles activos en FlickrTwitter; y una página del proyecto en Facebook donde podéis conocer con un poco más de profundidad Random Got Beautiful en concreto, y todo su arte en general.

Si os ha picado el gusanillo, no dejéis de visitar cualquiera de esas páginas y de participar en su proyecto. ¡Yo ya lo he hecho con varias fotos!

Amigos

12 abr

Durante la Semana Santa he tenido visita en Roskilde. Ana, Hugo, Nacho y Xavi han estado aquí un poco más de una semana conociendo Dinamarca y viendo cómo vivo y cómo es esto de la vida Erasmus.

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Yo lo he pasado genial y espero que ellos también. Hemos hecho las clásicas actividades de turista: conocer superficialmente Roskilde, visitar Malmö (Suecia) y zambullirnos en Copenhague. La lista de “Todo lo que un turista debe hacer en Copenhague” ha sido rellenada. Hemos visto la Sirenita con cabeza, paseado por el Kastellet, disfrutado del Tivoli, caminado por las calles comerciales, hecho miles de fotos y visitado Christiania entre otras. Solo nos ha faltado ver la ciudad desde una bici, pero no hemos tenido ni el tiempo ni las bicis.

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La convivencia ha sido otra cosa. No sé cómo abordar el tema, porque es delicado. Ha habido dos frentes de tensión. Por un lado están Ana y Hugo, quienes han mantenido una relación hasta hace poco más de dos meses y, desde entonces, no han pasado mucho tiempo juntos. La situación es un poco tensa, sobre todo desde el lado de Ana. Así que pasar de no verse a convivir durante 9 días en un espacio muy reducido no era un plan ideal para ellos. El otro frente ha estado protagonizado por Nacho y por mí. Nacho es una persona muy independiente y con unos gustos muy marcados. Nacho también tiene una forma de viajar y hacer turismo diferente, así que para mí ha sido un poco complicado porque él no estaba satisfecho con lo que hemos hecho ni con cómo lo hemos hecho. Además, no le gusta perder el tiempo y, por lo general, el resto de nosotros somos bastante tranquilos e incluso pachorras.

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A pesar de todo, yo he disfrutado cada momento con ellos y cuando se fueron me quedé un poco sola, con una habitación de repente vacía (pero aún maloliente) y ganas de volver a verlos, porque son las mejores personas del mundo, cada uno con sus cosas; pero sin duda las mejores.

Mentalidad danesa

24 mar

Hoy he vuelto a tener clase de danés tras el cambio de semestre y el parón vacacional que me tomé hace unas semanas.

Poco ha cambiado: sigo teniendo al mismo profesor, lo cual me alegra -si no fuera por él habría dejado el danés hace tiempo-; estudiamos el mismo libro y vamos casi por la misma página donde lo dejé en enero.

Cuando he llegado a clase no había nadie, así que he ido a buscar a Mads quien me ha dicho que sí era ahí, pero que como nunca sabía quién iba a venir cada día, tendríamos que esperar. Un poco más tarde de las 09:30 han llegado otros dos alumnos. Hasta ese momento, Mads me ha puesto al día sobre lo que han estudiado últimamente y me ha dado un libro que mis compañeros están leyendo y que acabo de terminar.

Durante la clase hemos estudiado las partes del cuerpo y, cada vez que salía una parte diferente, Mads también nos daba algunas expresiones relacionadas. Por ejemplo, hemos aprendido a decir “palamadita en el hombro” (en skulder klap) y “corte de manga” (at give fingeren). Cuando hemos llegado al codo, nos ha dicho que hay una expresión muy despectiva en danés: “at have spidse albuer”. Significa “tener los codos afilados” y se aplica, obviamente, a la gente que quiere ascender en la vida y en su carrera sin preocuparse de apartar a todos de su camino. Los trepas, en otras palabras. Esta expresión está relacionada con la idea de que esté mal visto asomar la cabeza en la cultura escandinava, aparentar superioridad o creerse diferente, mejor.

Hace unos días ley un artículo sobre la Ley de Jante en wikipedia. Esta ley aparece dentro de la novela En flygtning krydser sit spor (Un refugiado sobre sus límites) del autor Aksel Sandemose. Aquí retrató su ciudad a principios del siglo XX y en ese retrato insertó algunas ideas sobre cómo relacionarse apropiadamente en esa sociedad que aparentemente luego fueron asimiladas por toda la cultura escandinava como una faceta más de la igualdad extrema que buscan en su seno.

La Ley de Jante en realidad está formada por 10 normas diferentes:

  1. No pienses que eres especial.
  2. No pienses que estás a la misma altura que nosotros.
  3. No pienses que eres más listo que nosotros.
  4. No pienses que eres mejor que nosotros.
  5. No pienses que sabes más que nosotros.
  6. No pienses que eres más importante que nosotros.
  7. No pienses que eres bueno en nada.
  8. No te rías de nosotros.
  9. No pienses que preocupas a alguien.
  10. No pienses que puedes enseñarnos algo.

Mads ha comenzado a hablar del asunto y, como era nuestro descanso, pues hemos tenido 20 minutos para discutir el tema. Los dos chicos se han ido, pero otra chica norteamericana que ha llegado un poco más tarde se ha quedado. Para condensar parte de la mentalidad escandinava sobre la igualdad, Mads ha escrito lo siguiente en la pizarra:

enshed (semejanza) = lighed (igualdad) = harmoni (armonía)

Así, solo si hay semejanza podrá haber igualdad y solo si hay igualdad puede lograrse la armonía. Lo diferente, en todos los aspectos, está mal visto. Mads ha añadido que además esta es la idea que domina la política de inmigración del país y que por eso, el país exige un alto grado de asimilación (como saber danés a nivel casi nativo) para poder obtener la nacionalidad. Aunque en muchos casos (casi en todos), lograr la nacionalidad nunca implique una verdadera integración. Para enfatizar esta idea os comentaré algo que a mí me llamó mucho la atención: la palabra danesa para “inmigrante” es “invadrer” y es que a los inmigrantes se los ve en ciertas esferas como invasores.

Hemos continuado hablando sobre cómo este requisito de igualdad casi extrema afecta a otras facetas de la vida danesa. De algún modo hemos llegado a la comida, ya que la limitada y homogénea alimentación de los daneses es algo que llama la atención a simple vista según se llega al país. En todos los restaurante sirven lo mismo y, a nivel de supermercados, en todos se pueden encontrar los mismos productos a precios exactamente iguales. Y es que en Dinamarca hay solo dos empresas que controlan todo el sector de los supermercados. Así, supermercados de diferente gama pertenecen a una misma empresa que se puede permitir marcar los precios y, como la otra compañía no tiene la intención de destacar o de quedarse corta (ser diferente), los precios acaban siendo uniformes en todo el sector.

Así parece que la ausencia de competencia es algo valorado por los daneses. Y es cierto que, en cierta medida, los daneses parecen clones. Llevan la misma ropa, conducen la misma bicicleta, se alimentan exactamente igual, todos comen el mismo tipo de pan con mantequilla por las mañanas; y eso solo a nivel superficial. Todos los estudiantes reciben la misma cantidad de dinero del Estado, independientemente de su situación económica.

Así, con un profundo dilema sobre si la diferencia es necesaria o innecesaria, buena para una sociedad o perjudicial, me he quedado el resto de la clase. Es obvio que hay aspectos en los que la igualdad es más que una necesidad: un derecho y un deber. Pero otras en las que parece tan fascista y tan corto de miras que me asusta. No hay más que mirar simultáneamente a Dinamarca y España, países con posiciones radicalmente opuestas en casi todo; y ver en qué aspectos cada uno funciona mejor que el otro. No seré yo quién lo haga ahora, pero me quedo con las ganas.

Cumpleaños a la danesa

17 mar

Acabo de volver de un cumpleaños danés. El cumpleañero es un amigo danés llamado Christoffer. Hoy era su vigésimo segundo aniversario y, por esa razón, ha organizado una pequeña reunión en su casa.

Cuando ayer nos avisó dijo que su madre iba a estar ahí y que había preparado pan, pastas, pastel y todo ello bañado de chocolate caliente con nata. Cuando he llegado ya estaba todo preparado. En la mesa había varios platos con panecillos recién horneados y, junto a ellos, la mantequilla y la mermelada. También había platos de pastas danesas -toma topicazo- y una pequeña jarra de cacao caliente. Me he sentado en un sofá bajo la ventana, al lado de otras dos estudiantes internacionales: Katelynn, de EE. UU.; y Jess, de Australia. Willy, midad danés, mitad brasileño, ha hecho de traductor e intérprete durante la merienda. Debo decir que todo estaba buenísimo.

Cuando ha llegado el momento de la tarta, la madre de Chris la ha decorado con varias banderas danesas y es que aquí es tradición sacar la bandera danesa en los cumpleaños. En la tarta había tres banderitas, las servilletas tenían banderas y Chris iba vestido de rojo y blanco.

Primero hemos cantado el “Cumpleaños feliz” en inglés y luego, la delegación danesa, ha cantado una de las múltiples canciones de cumpleaños en danés que aparentemente existen. Esta, de la cual se sienten muy orgullosos -en palabras de la madre de Chris-, consistía en una estrofa que se repite cuatro veces. Cada una de esas veces el cambio introducido es un intrumento musical y en cada parte, al final, hay que hacer el sonido de ese instrumento. He tratado de buscar en YouTube la canción, pero no he encontrado nada.

Para ampliar conocimientos, diré que “Feliz cumpleaños” en danés es: Tillykke med Fødselsdagen!

Después de la tarta y las canciones, Chris ha abierto algunos de sus regalos. Uno era un planning hecho por dos de sus amigas para el día de mañana, lleno de actividades codificadas tras nombres de asignaturas; y el segundo era un maillot de ciclista de los que solo tienen tirantes. Ese ha sido el regalo de su padre. Para hacer la coña le hemos dicho que se lo pusiera y el tío ha ido y se lo ha puesto. Nos hemos hecho unas fotos de grupo -él con el maillot- y luego nos ha enseñado su cuarto, en el que tiene muchas de las fotografías que tomo en su viaje de seis meses por Asia. Después de ver todas las fotos ha llegado la hora de partir.

Nos hemos despedido y le hemos agradecido el buen ambiente y la acogida con una frase muy danesa: Det var hyggeligt! Traducida significa algo así como “Ha sido encantador” o muy íntimo, agradable, acogedor. Es una expresión difícilmente traducible por completo porque implica gratitud y, si no la utilizas, pareces querer transmitir que el anfitrión no se ha esforzado suficiente.

Ahora estoy haciendo tiempo en casa hasta las 21, hora en la que empieza otro cumpleaños, pero esta vez en mi piso. La cumpleañera es Magnolia, una de mis compañeras. Es turca y la verdad es que nos acabamos de presentar porque, entre unas cosas y otras, no nos habíamos visto antes. Cuendo le he dicho mi nombre me ha comentado: “Ah, ¡María! He oído hablar mucho de ti. Pero no te había visto antes. ¿Qué raro, no?”. Tras una breve explicación me ha dicho que va a ser más una reunión con comida y pastel, así que me parece una oportunidad genial para conocer un poco mejor a mi compañera de piso.

Dos cumpleaños en un día. Mi nivel de glúcidos va a acabar por las nubes.

Vida erasmus

15 mar

¿Sabéis que muchos erasmus dicen que, tras volver a sus lugares de origen, se dan cuenta de que su vida es un coñazo y que nunca van a pasárselo tan bien como durante la beca? ¿Sabéis que acaban comparando sus vidas reales con sus vidas de erasmus y que siempre sale perdiendo la vida real?

Ayer hablaba del tema con un chico que está justo en esa situación: ya ha vuelto a casa y dice que sus amigos lo molestan, que lleva diez años pasando todo el tiempo con la misma gente y que quiere cambiar, probar nuevos aires. Que no conoce a nadie que en pleno invierno haga una guerra de mangueras de agua y que echa de menos esa diversión. El primer pensamiento que me surgió tras escuchar esto fue de pena, porque es muy duro que alguien necesite un revulsivo de este calibre para ver la realidad de las cosas. Y luego pensé que era normal, si no se conoce ese tipo de diversión y, repentinamente, se asocia con un momento y un lugar que no vas a poder experimentar de nuevo.

Ahora mi perspectiva: mi vida erasmus es un coñazo comparada con mi vida real. Y no es que mi vida erasmus sea aburrida ni poco interesante, es que no tiene parangón comparada con mi vida real, porque está llena de gente genial y de cosas que hacer. No puedo pensar en mejores amigos, mejores compañeros de clase, mejores compañeras de equipo, una mejor familia. Y claro, si ya tengo lo mejor, ¿qué aspiro a encontrar en otro lugar? Pues sucedáneos, a lo sumo.

Cuando le comenté esto mismo a ese chico me dijo que era afortunada. Lo sé.

Maskeradebal

Y a todo esto se suman mis experiencias de las últimas tres noches. Cuando la fiesta prometía ser apasionante, intensa, hasta altas horas de la madrugada; no pasa de ser un baile de máscaras vulgar, como el que habríamos organizado en Korallen en un momentito y mucho más barato; o un festival de música del tres al cuarto con bandas sin batería o grupos irlandeses que tocan 3 horas hasta que la gente, motivada al principio, acaba odiándolos. Así es la vida en Dinamarca, pura desmesura. ¿Dónde quedó el aprecio por el equilibrio?

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