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Londres estrena cruce
¡Atención, atención!
Para todos aquellos que buscan con avidez una excusa para escaparse a Londres a la mínima de cambio, aquí va la última.

Londres ha inaugurado un cruce en cruz a imagen y semejanza del famosísimo cruce Shibuya en Tokio. El cruce está entre Oxford Street y Regent Street. El encargado de tal honor ha sido el alcalde de la ciduad, Boris Johnson. La ceremonia estuvo repleta de alusiones a la cultura oriental. Un ejemplo es que el alcalde, en vez de cortar la arquetípica cinta roja con unas enormes tijeras (vaya topicazo), optó en esta ocasión por golpear un enorme platillo con el que abrió la veda para que los caminantes comenzasen a cruzar. Entre esos primeros privilegiados estaban varios figurantes disfrazados de famosos personajes de manga y anime.

Durante el acto, el alcalde declaró: “Este proyecto es el triunfo de la ingeniería británica, la innovación japonesa y el bueno y tradicional sentido común”.
La dinámica es sencilla: cada 90 segundos, todos los juegos de semáforos se pararán. Así, los viandantes podrán cruzar como tradicionalmente se ha hecho o bien atravesando en diagonal.
¡Hala, a ir a Londres!
Fuente: The Times
Fotos: BBC
1 comment 3 Noviembre 2009
Un libro en la basura
Llego a la sede de ABC y en la primera papelera que hay según pasas la garita de seguridad -de esas antiguas, en forma de cesto y de color verde botella- algo capta mi atención. Parecía un libro, pero como muchas veces las papeleras de los medios de comunicación están llenas de papeles, revistas, periódicos, etc.; he tenido que acercarme para comprobarlo. Efectivamente, era un libro.
Lo primero que he pensado es que para estar en la basura, tiene que ser un libro muy mal. Pésimo. Lo he cogido -nunca he tenido escrúpulos a la hora de coger objetos de la basura, independientemente de su valor- y le he echado un ojo. La imagen de la portada no me ha gustado mucho, pero la de la contra me ha encantado. Es una foto en blando y negro en la que se puede ver a un hombre con boina y sujetándo lánguidamente con los labios un puro más largo que un día sin pan. Todo esto delante de un cuadro mural de un elefante. La contra me ha convencido. Me lo he llevado.
Mientras caminaba desde la papelera hasta la entrada he ido hojeando el libro, leyendo algunos fragmentos. Lo más llamativo es que transcurre en Chiclana, así que gran parte del texto es una transcripción de conversaciones en andalúz. Lo que me ha convencido ha sido un fragmento en el que hablaba del viento. El viento en Cádiz, señores, es una maravilla.
No creo que vaya a leer este libro, principalmente porque tengo varias estanterías llenas de libros que quiero leer, pero para los que no encuentro tiempo. A pesar de ello, lo conservaré, porque no creo que ningún libro, por malo que sea, merezca acabar en una papelera corriente y moliente. Por lo menos en un contenedor de reciclaje, ¿no? Y, como dijo Cayo Plinio el Jóven, no hay libro tan malo del que no se pueda aprender algo bueno.
2 comments 2 Septiembre 2009
La sabiduría del danés
En clase de danés he aprendido algunas expresiones que me han llamado especialmente la atención.
La primera de ellas ha sido “veneno”. Ha salido a colación por su pronunciación y escritura. Se escribe “gift”, que en danés también significa “matrimonio”.
Nada más que decir.
2 comments 27 Septiembre 2008
Anti-karaoke
Ayer asistí por primera vez al Anti-Karaoke. Por fin.
Hace algo más de un mes vi un reportaje de Madrid Directo en el que hablaban sobre este peculiar show, semejante a un karaoke, pero con anfitriona y en el que no se va simplemente a cantar una canción, tratar de salvarla como se pueda y dejar el escenario pudorosamente. No, este karaoke parecía diferente y así es.
- Rachel Arieff repartiendo whisky mientras
interpreta “New York, New York”.
El Anti-karaoke es la creación de Rachel Arieff, una chica de Milwaukee que ha acabado viviendo en España y desarrollando su faceta de show-woman, comediante y empresaria. Según la web del espectáculo, el Anti-Karaoke es una fusión entre un concierto de rock, un karaoke underground, un show de Broadway y una fiesta pasada de vuelta.
Llevaba semanas esperando que se celebrase y es que el Anti-karaoke solo viene a Madrid los últimos miércoles de cada mes. Ayer no era el último miércoles, pero sí era el cierre de la temporada y por eso se hizo en una fecha diferente.
Al Anti-karaoke se va a cantar y no solo a ver, y nosotros habíamos pensado cantar Mr. Browstone, de los Guns ‘n Roses; así que después de hacer la larguísima cola, pagar 7 euros de entrada (¡qué bien invertidos!) y entregarle al DJ un papel con el tema que queríamos cantar y quiénes éramos, todo lo que quedaba era esperar que dijeran nuestros nombres y disfrutar del show. Aunque entramos muy justos de tiempo, nos hicimos paso hasta la primera línea en un lateral. Yo estaba prácticamente encima del escenario y la visión de todo lo que ahí estaba ocurriendo era perfecta. Rachel Arieff ya estaba en el escenario, ataviada con un traje ceñido de color azul brillante. Pronto el DJ dijo quien iba a a actuar en primer lugar.
- Yo, con bolso azul y sombrero de pirata,
en el escenario bailando.
Los artistas se fueron sucediendo toda la noche y los temas, que iban desde The Beatles a Rage Against the Machin pasando por Elvis y Queen, consiguieron que el público, entregadísimo, lo pasase en grande.
Yo quería cantar y me quedé con las ganas. Algo que todos obserbamos era que los que cantaron eran de sobra conocidos por la organización y por el público habitual. Además, muchos de ellos aparecen también en la web como frecuentes intérpretes en el show, como son el Ginecólogo de Nicole Kidman, Uvejo, Juanita Calamidad o el Prepucio de Ventas. Así que parece que hay cierto enchufismo y que son algo sectarios a la hora de escoger al afortunado que podrá tener la oportunidad de actuar. De hecho, hubo un tío que cantó dos veces. ¡Eso no vale, Rachel!
Después de haberlo pasado en grande y de tener ya ganas de repetir, solo me queda anunciar que el Anti-karaoke vuelve el 24 de septiembre a la Sala El Sol, así que no podéis perderoslo.
Aquí os dejo un vídeo del Anti-karaoke. Es de un tipo (creo que conocido como Parker Lewis) que interpreta el tema de Rage Against the Machine Killing in the name y que fue el último en cantar de la noche. El público se volvió loco e incluso pudo hacer crowd-surfing. La leche.
Add comment 17 Julio 2008
Sueños son
Yo no suelo recordar mis sueños. Es algo a lo que ya estoy más que acostumbrada, aunque me da un poco de pena y es que cuando recuerdo un sueño suele ser tan curioso, caótico, sin sentido y divertido; que me encantaría recordar lo que sueño siempre.

- Ofelia, John Everett Millais (1852)
Pues bien, ayer y hoy he recordado lo que he soñado. Bueno, uno de los múltiples sueños que teóricamente tenemos a lo largo de la noche. Probablemente hayan sido en ambas ocasiones los dos últimos sueños de la noche. Procedo a relatarlos. Si alguien interpreta sueños o algo así, por favor, no me digáis que estoy loca, eso ya lo sé.
Primero, el sueño que recuerdo haber tenido la noche del miércoles al jueves.
En el sueño yo estaba en mi clase haciendo un examen. Era el examen de Periodismo Especializado y, cuando me daban la hoja con las preguntas, me daba cuenta de que ni siquiera tenía los apuntes de la asignatura y de que no conocía la materia. A mi lado estaba Jim Halpert, quien debía ser un compañero de clase y bastante empollón, porque respondió a las preguntas rápidamente y en el espacio dado. Cuando terminó, como yo no tenía ni idea, le pedí que me dejase su examen y que luego lo entregaría yo con el mío. Por alguna extraña razón no había profesor en clase ahora; aunque sí recuerdo que antes lo había visto, porque era Carlos, mi médico. Me costó convencer a Jim, pero al final accedió y yo, en agradecimiento, le di un abrazo. Jim se fue y yo me quedé en clase. Cuando iba a empezar a copiar el examen, apareció el profesor y se puso justo delante de mí. Empezó a preguntarme por mis amigos de Barcelona, esos que habían estado en África y que habían vuelto con un virus. Le dije que ya estaban curados y que se lo habían pasado muy bien. Toda la conversación me había estado esforzando por esconder la segunda hoja que tenía bajo mi examen, ya que el espacio estaba limitado a una hoja; por lo que una segunda era más que sospechosa. Cuando al final se fue, seguí copiando; pero me di cuenta de que algo fallaba -no recuerdo el qué-, así que me levanté y fui a la mesa del profesor a por otra hoja. Como no había, salí del áula y seguí al profesor, que de nuevo se había largado. Cuando salí del áula no di a parar en el pasillo, sino en la calle, concretamente en la entrada de una casa con una verja alta. La puerta estaba abierta, así que entré. En el camino hacia el porche me encontré mi disquetera, una nueva que me regalaron en el trabajo, llena de cedés. Estaba tirada en el suelo. La recogí y seguí caminando. Cuando llegué a la mesa del jardín, ahí estaba el maletín del profesor. Lo abrí, saqué unas hojas, pero ninguna era la oficial de la Universidad; así que me volví a clase. En clase, encontré los folios según entré. Tomé uno, me senté y comencé a copiar el examen. Al cabo de un rato, ya lo había terminado; así que lo entregué, junto con el de Jim. Fin de la historia.
Para que lo entendáis mejor, ese día había tenido un examen, pero era de Tecnología de la Información, nada que ver. La casa a la que entré no me suena de nada y Jim Halpert es uno de los protagonistas de la serie “The Office”. El áula en la que estaba era en la que estudio actualmente y no tengo ningunos amigos de Barcelona que hayan estado en África ni que hayan pillado ningún virus.
Ahora, el sueño de ayer, noche del jueves al viernes. De este recuerdo un poco menos, pero lo que recuerdo me ha roto. En el sueño, por alguna extraña razón estaba comiendo dulces y mi teléfono era como una chocolatina, blando y delicioso. Comencé a comérmelo, dando pequeños mordiscos. Empecé por la esquina inferior izquierda y seguí subiendo. De repente, me di cuenta de que estaba comiéndome partes esenciales para que el teléfono desempeñase su función, así que me escupí en la mano lo que tenía en la boca y seleccioné entre los trozos los que me parecieron importantes: un trozo de altavos, un poco de pantalla y algo más. Los trozos parecían rotos cuando en realidad habían sido mordidos, por el tipo de sección que los limitaba. Cuando terminé de escoger, me metí el resto en la boca y seguí masticando. Fin del sueño.
¿Qué me pasa, doctor? ¿Tengo cura o me van a dar por perdida?
Es broma, nunca le presto mucha atención a los sueños, ni intento descifrar sus mensajes. Solo me gusta recordarlos por lo absurdo de sus historias y porque me encantan como pequeños momentos de locura transitoria.
¡Lo que daría por recordar todos mis sueños!
2 comments 16 Mayo 2008


