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Sesión doble: “Sunshine cleaning” y “Julie y Julia”
El domingo por la noche, después de un sacrificado día de partidos de fútbol e iglesia (de esto hablaré pronto), no me apetecía nada más que ver un par de pelis. Llevo un retraso considerable de películas que han sido estrenadas hace poco – o que en España aún no han llegado a las pantallas- y que no he visto. Tengo una carpeta con más de 20 películas que ver, así que la decisión no fue fácil. Up, Los abrazos rotos, Moon, The limits of control, Management son algunos de los títulos.
Al final, las películas escogidas fueron dos: Sunshine Cleaning y Julie & Julia. Aunque no hubo una razón lógica para la elección, parece que fue la noche Amy Adams en concreto; y en general, la noche de las mujeres fuertes y con iniciativa.

Comencé por Sunshine Cleaning, que en España aún no se ha estrenado. Es una película sobre una madre soltera (Amy Adams) que trabaja para una empresa de limpieza. Por consejo de su amante, un oficial de policía interpretado por Steve Zahn, crea su propio negocio de limpieza, solo que especializado en la limpieza de escenarios de crímenes, un sector poco explotado. La película tiene un trasfondo de lucha y superación personal muy interesante. Además, cuenta con actorazos como Alan Arkin, más conocido por ser el abuelo drogadicto de Little Miss Sunshine; o Emily Blunt, que interpreta el personaje que da más color a la película y en parte desencadenante de la trama final.
Justo cuando iba a escoger la segunda película, me apareció un mensaje desde uTorrent: “La película «Julie & Julia» se ha descargado”. ¡Magnífico! ¡Mi adorado programa me había sacado las castañas del fuego una vez más! Así que decidí ver esta cinta que en España se ha estrenado este viernes pasado.

Julie & Julia es una película sobre dos mujeres que comparten su pasión por la cocina en dos épocas muy distintas. Julia Child (Meryl Streep) es la mujer de un diplomático americano destinado en París en los años posteriores a la II Guerra Mundial. Allí, Julia conocerá y disfrutará la cocina francesa; y decidirá, para pasar el tiempo, comenzar a asistir a clases de cocina en la escuela Le Cordon Bleu. Pronto se convertirá en una experta gracias a su pasión, su soltura y su desparpajo. Por otro lado tenemos a Julie Powell (Amy Adams), empleada del Gobierno en la oficina encargada de atender las llamadas de los afectados por el 11-S. Julie es una escritora frustrada que decide comenzar a escribir un blog (The Julie/Julia Project) sobre cocina, actividad con la que desconecta del mundo. La finalidad de su blog será contarle al mundo cómo en 365 días ha preparado todas las recetas del libro de cocina de Julia Child, Mastering the art of French cooking.
Para reunir las dos épocas, separadas por más de 60 años, la historia está construida a partir de paralelismos en la vida de las protagonistas. Unas veces esos paralelismos son más sutiles y otros muy profundos. Lo cierto es que Julia Child consigue revolucionar la vida de Julie Powell, pero sin olvidar que es esta última la que decide el tema sobre el que tratará su blog.
Ayer lunes le resumí a una amiga la película y dije que era una historia de mujeres fuertes que no se conocen, pero para las que la vida cambia radicalmente cuando una de ellas decide tener como referente a la otra. Es en cierta medida una película de y para mujeres (para saber esto siempre me pongo en la piel de mi hermano y de mi padre), sobre nuestras inquietudes, incertidumbres, la manera en que vivimos el mundo y cómo nos relacionamos con nuestros “otros significantes”.
Las dos películas me gustaron mucho, tal vez porque las dos llegan en un momento muy determinado. Puede que la combinación también jugara en favor de ambas, ya que cada una de ellas, por separado, hubiera tenido diferentes efectos en mí; mientras que unidas tuvieron un efecto mucho más potente.
Os las recomiendo ambas.
Mastering the Art of French Cooking
2 comments 10 Noviembre 2009
Cocinillas
Ayer libré y, en vez de aprovechar el tiempo para estudiar o llevar a cabo cualquier otra actividad de provecho, me dediqué a ver películas que tenía pendientes. Por pura casualidad, ambas tenían a cocineros como progatonistas.
La primera película que vi se titula Sin reservas (No reservations). La cinta está protagonizada por Catherine Zeta Jones, Aaron Eckhart y Abigail Breslin. Y respecto a los actores, decir que son lo mejor con lo que cuenta la película. Por lo demás, no merece para nada la pena. El argumento es un compendio de los recursos narrativos más mañidos de la historia del cine. No hay un solo paso de la película que no sea predecible. Hasta el menos docto podría, tras conocer al personaje de Kate y haber visto el cartel de la película, realizar una aproximación certera del futuro transcurso, e incluso del final. Por eso, la recomiendo para todas aquellas personas a las que les encanta ver películas e ir diciendo “¿Qué te juegas a que ahora pasa esto?”, como mi madre. Seguro que ella y los de su especie disfrutarían.

La otra película que vi fue Ratatouille, la cual me decepcionó un poco. Puede que mis expectativas fueran elevadas, sobre todo por los frecuentes comentarios positivos que había escuchado, pero no me impresionó tanto como esperaba. Como todas las películas de Pixar, tiene muchos méritos, sobre todo técnicos. De hecho, hay secuencias cuidadísimas como aquella en la que Remy intenta esconderse en la cocina del restaurante. Una secuencia vertiginosa y, a pesar de ello, llena de detalles. Por lo demás, y como casi todas las películas con sello Disney, es entretenida y plagada de enseñanzas llenas de moralina como lo perjudicial que es olvidar nuestros orígenes, dejar de agradecer a nuestros mentores, atribuirnos méritos ajenos o robar.

Un detalle. Ambas películas concluyen exactamente igual. No voy a decir cómo porque luego me tachan de “spoilear” las películas, pero me quedo con las ganas porque ese detalle es otra muestra del recurso a clichés que últimamente sobrevuela el cine, semejante al acecho de un ave carroñera esperando para atacar en cuanto mueren las ideas.
Así que el día me dejo un sabor agridulce, tanto por haber dejado de estudiar, como por haber visto dos películas que poco me han aportado.
1 comment 29 Julio 2009
Viggo Mortensen en Roskilde
Hoy me he levantado después de haber dormido larga y tranquilamente tras una fiesta vikinga a la que asistí ayer por la noche. A continuación de tener un problema con mi leche (ayer abrí un brick nuevo y hoy por la mañana no quedaba. Una compañera se ha llevado una pequeña bronca), me he puesto a desayunar mientras miraba el correo y leía el periódico. Así estaba yo cuando Lisa, mi amiga alemana, ha venido a mi habitación preguntándome qué planes tenía para esta mañana. Contesté que tenía pensado ir a Roskilde. Ella también, así que iríamos las dos en coche. En 15 minutos estábamos montándonos en su Volkswagen (como toda buena alemana) y yendo a Roskilde.
Lisa me había dicho algo de que había una exposición de Viggo Mortensen, pero esa era una de las muchas cosas que teníamos que hacer: ir a correos, devolver unos pantalones -nunca te fíes de los espejos de las tiendas de ropa, son muy traicioneros-, comprar leche e ir a buscar libros de Andersen en danés. Hemos hecho todas esas cosas y a las 12:15 estábamos llegando al Museo de Arte Moderno de Roskilde. Aún no había visto una cola en Dinamarca, así que encontrar repentinamente una larga línea de gente que espera a que una galeria de arte abra sus puertas me ha sorprendido bastante. Lisa meha explicado que Viggo Mortensen estaba dentro, que hoy era la inauguración de la exposición y que luego firmaría libros y cualquier otro material en el colegio que hay enfrente. Sin comerlo ni beberlo estaba en la cola, esperando a ver las fotos y los cuadros de Mortensen.
A eso de las 12:30 ha salido de la galería, tranquilamente, y se ha ido a comer algo. Ha pasado al lado de la cola, tan tranquilo, como si nada, con su tía agarrada del brazo. La cola ha permanecido en su sitio. Se han oído algunos comentarios, pero nada semejante a un revuelo. Naturalmente, las comparaciones con España han venido a mi cabeza.
A la 13:00 entrabámos al museo. Hemos visto parte de las creaciones de Viggo. Muchas de sus fotos no me han parecido nada espectaculares, ni siquiera interesantes; pero había algunas muy personales, sobretodo cuando retrata a gente, ya sean indígenas (de estas había varias) o gente normal que encuentre en diferentes partes del mundo. Lisa ha comprado un libro de la exposición para una amiga suya que es una gran fan de Mortensen y por la cual se enteró de que él iba a estar aquí hoy.
Hemos salido del museo y, sorpresa, nos hemos Viggo Mortensen estaba ahí, hablando con un trabajador del museo. Tenía algo en las manos que ha llevado a su coche. En el trayecto nadie le ha hablado ni molestado. Cuando nos lo hemos vuelto a cruzar ha saludado a Lisa y ha seguido tan natural. Poco después ha vuelto a coger a su tía del brazo (su padre es danés, así que su tía debe vivir por aquí en alguna parte) y caminando juntos se han dirigido al colegio. Como nosotras también íbamos para allá, hemos caminado 10 pasos detras de ellos. Creo que hoy me han hecho más fotos que en toda mi vida
Cuando Mortensen se cruzaba con alguien saludaba. Cuando le hacían una foto, sonreía ligeramente, muy, muy natural; cotidiano, amigable. Cuando la gente ha visto que no tenía miedo de que se le acercasen o le hablasen, se han empezado a acercar a él y se ha formado una gran aglomeración a su alrededor. Sin inmutarse, pero sin parecer ajeno o distante, ha posado con la gente y ha firmado algunos autógrafos. Nosotras hemos visto esto ya desde lejos porque no teníamos pensado ir al colegio. Lisa se ha lamentado de no haberle pedido que firmase el libro cuando estaba solo a la salida del museo. Su amiga no se lo perdonará nunca.
Dos conclusiones. Primero: Viggo Mortensen es una persona muy sencilla y cercana, aparentemente nada afectada por la fama. Me ha sorprendido muy gratamente. Segundo: los daneses están hechos de otra pasta. O por lo menos los daneses de Roskilde. Como en todos lados había muchas mujeres que se habían puesto sus mejores vestidos y se habían pintado los labios de rojo carmín, pero ni siquiera ellas se han exaltado o puesto especialmente nerviosas al verlo. Lo que creo es que seguro que los artistas se sienten más cómodos cuando se los trata como a cualquier otra persona, con tranquilidad y sencillez, y con cuando se los trata como monos de feria. Aunque hay de todo, porque un chaval de unos 12 años, al verlo ha gritado a su padre: “¡Papá, es Aragorn!”.
Ahora leo que en dos días es su cumpleaños y ha decidido venir a un lugar alejado para meditar. La verdad es que para alguien acostumbrado a una vida de película, Roskilde es como un paraíso de paz y tranquilidad.
1 comment 18 Octubre 2008
Tropa de élite
Tropa de élite. ¡Qué peliculón!
Hace unos días leí que esta película había conmocionado a Brasil y que además había ganado el Oso de Oro en la Berlinale. Ahí es nada.
Pues la peli no decepciona.
Es muy dura, violenta, cruda y, sobre todo, directa: en Brasil no se salva nadie. Todos y cada uno de los que aparecen en la película, ya sean policías, estudiantes, camellos, niños, madres o lo que sea; todos están metidos en el ajo.
Tropa de élite es una película sobre el “sistema” brasileño, su funcionamiento, sus entresijos y las reacciones en cadena que se producen cuando alguien osa alterar algún nexo.
La película comienza justo en ese momento: cuando dos policías están viendo las consecuencias de trastocar el orden natural del sistema. Esos policías son Neto y André Matías, jóvenes y amigos desde la infancia. Neto es el impulsivo; André es el reflexivo. Ambos tienen muchas aptitudes para ser buenos policías y una, solo una, que los hará entrar en el BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales): no son polis corruptos.
Y ahí está el BOPE, los mejores polis de Brasil, y uno de sus miembros más importantes, el capitán Nascimiento. El capitán está estresado y su visión del cuerpo y su labor empieza a cambiar cuando está a punto de nacer su hijo. Sufre estrés y comienzan a sentir emociones peligrosas para un BOPE como la compasión. Así que decide dejar el cuerpo, para lo que necesita encontrar un sustituto y ahí entran Nato y André. Los dos comenzarán el duro entrenamiento que requiere convertirse en un BOPE, ese que los polis blandos o corruptos nunca superan.
La historia explora muchas más aristas muy interesantes que no dejan títere con cabeza. A la historia se suma un montaje espectacular, ordenada de tal forma que le infiere un ritmo muy rápido e intenso a la cinta; y un uso de la cámara muy personal, muy sencillo, casi tan directo como el escupitajo que supone la cinta a la hipocresía.
Os vinculo a continuación una entrevista que apareció en Metrópoli con el director de la película, José Padilha, en la que explica muy bien lo que ha supuesto contar esta historia en forma de película. Padilha había trabajado en documentales y decidió que esta historia tenía que ser contada en forma de ficción y no como documental por razones como que se dió cuenta de si rodaba un documental lo matarían y de que los polis nunca dejarían que grabase material interesante. Por eso se hizo antes la investigación como si fuera para un documental, paro luego escribir una película.
También comenta su marcado interés por generar debate, no ya solo sobre la policía y el cártel de la droga, sino sobre la hipocresía de las clases medias y altas que compran la droga y luego se creen que la historia no va con ellos.
Algo que me ha encantado de la entrevista es el siguiente fragmento:
P.– ¿Cree que no queda nadie completamente inocente en la sociedad brasileña?
R.– Fíjate en mi película y en mí mismo. He hecho un filme en localizaciones reales, así que he rodado con el permiso de los traficantes. No les he dado dinero directamente a ellos, pero sí a las asociaciones de la gente que vive allí. ¿Cómo sé adónde va ese dinero? Así que hice un cálculo, pensando que igual hacía algo de daño, pero quizá merecía la pena porque podía abrir un debate necesario para la sociedad brasileña. No pretendo ser un ángel que está por encima del Bien y del Mal, porque eso sería caer en el cinismo.
Así que ya véis: sinceridad en estado puro. Pocas veces se puede ver algo así. Puede que el resultado no guste o impacte tanto que cause la reacción opuesta a la buscada; pero hay que entrar en contacto con este tipo de ideas para que de alguna manera nos golpeen. No me importa nada que sea ficción, que abuse de la violencia o incluso que no sean del todo fieles a la realidad. Lo que de verdad me importa es que es una historia redonda, donde nos deja ver que puede ocurrir y ocurre que todo lo que no debería encajar en una sociedad encaja y lo que debería morir ahogado en su propia mierda sobrevive haciéndose más fuerte.
Add comment 24 Julio 2008
Penélope de Mark Palansky
Penélope es la primera gran película de Mark Palansky.

Penélope es un cuento con una bruja, una maldición, una inocente niña rica que sufre las consecuencias de los errores de su tatara-tataraabuelo y un joven apuesto, pero de baja cuna, que no puede romper el maleficio de Penélope. La familia Wilhern está maldita. Años atrás, un Wilhern se enamoró de su criada, a la que pronto dejó embarazada. Cuando su unión se iba a formalizar, el joven Wilhern se dio cuenta de su error y rechazó a su amada, quien se tiró por un barranco. La madre de la chica, casualmente la bruja del pueblo, fue a la casa Wilhern y los maldigo. La siguiente niña que naciese de la familia tendría cara de cerdo y el maleficio solo desaparecería el día que uno de su misma clase la aceptase y amase como era.
Sí, a priori la cosa suena a cuento Disney aburrido y del que sabemos todo, ¿verdad? Bueno, pues la película sorprende. Es graciosa, muchas veces hiriente y cruel; tiene unos personajes muy bien definidos y unos actores que los defienden a la perfección. Ahí está Christina Ricci haciendo de joven fea de cara, pero inteligente, divertida y, sobre todo, malquerida por unos padres snobs que no la aceptan como es.
Para encontrar al hombre que romperá el hechizo, cuando Penélope cumple 18 años su madre contrata a una empresa de citas, la cual se encarga de organizarle encuentros con todos los jóvenes apuestos y de dinero de la ciudad. Todo va siempre bien hasta que Penélope sale de su habitación. Todos huyen despavoridos. Y aquí comienza la historia, cuando uno de esos posibles consortes sale huyendo de la casa sin haber firmado el contrato de confidencialidad sobre la existencia de Penélope. Él es Edward Vanderman III (Simon Woods), un rico y algo paranoico joven que va corriendo a la Policía a denunciar lo que ha visto y como nadie le hace caso, acude al periódico local, donde encuentra a un reportero, Lemon (Peter Dinklage), con ganas de descrubir la verdad y cerrar una cuenta con el pasado.
Como Edward ya ha entrado en la casa y no puede volver, Lemon busca a otra hombre que pueda dar el perfil que la familia busca para acercarse a Penélope y hacerle una foto. Este chico es Max (James McAvoy), un jugador de poker con mala suerte y en bancarrota que acepta la oferta.
Ya no os cuento más, aunque me encantaría deciros lo divertido que es ver a todas las chicas y niñas disfrazadas de Penélope en Halloween o el final, cuando Penélope termina de contar su historia a un grupo de niños y cada niño da su visión sobre cuál es la moraleja del cuento. No tiene precio.
Aquí os dejo la dirección de la web de la película, por si queréis saber algo más sobre ella; y también el trailer.
2 comments 9 Abril 2008



