Posts filed under 'Arte y diseño'

Banksy vs. Bristol Museum

Vuelvo de mi viaje relámpago a Londres y Bristol con ganas de contar muchas, muchas cosas. Voy a empezar con lo más importante y razón primigénea del viaje: Banksy.

Hace un par de meses escuché que el Museo de Bristol iba a acoger una exhibición sobre Banksy, lo cual no solo me pareció paradójico (la ciudad lleva años detrás de Banksy borrando sus grafitis e intentando pillarlo en un renuncio y ahora paga para que él exponga en su ciudad natal), sino también muy interesante.

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Capítulo I: La cola

Llego al museo de Bristol a las 09:30 y ya hay una cola enorme. Tan grande que cuando llego al final de la misma veo un cartel a modo de punto kilométrico indicándome que a esa altura hay una espera estimada de 3 horas de cola. Sigue llegando gente y en menos de 5 minutos la cola ha crecido otros 30 metros. Pensamientos diversos durante los primeros minutos de espera. ¿Desde qué hora llevarán aquí los primeros de la cola? ¿Cuánto tiempo voy a estar aquí? ¿Me saldrán canas? Pienso en irme y volver al día siguiente con más tiempo. Demasiado arriesgado: no puedo jugármela así. Me arrepiento de no haberme levantado cuando me he despertado y haber venido directamente. Me arrepiento también de haberme duchado e incluso de haber desayunado.

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Mientras tanto voy observando las reacciones generales de aquellos que siguen llegando. Las caras de sorpresa son la regla general, al igual que las risas nerviosas y las miradas dubitativas alrededor. Antes de que acabe la cola muero por inanición, seguro. ¡Más vale que merezca la pena!

La cola va más rápido de lo que esperaba, aunque nunca se sabe cuándo bajará el buen ritmo motivado por la apertura a las 10. De hecho, no tarda en bajar… ¡Maldición! Tres horas de cola y solo llevo una. Una buena señal es que ya he pasado la marca del punto kilométrico de las dos horas. Miro a mis compañeros de penurias, los otros “coleros”, y me doy cuenta de que vienen muy preparados: sillas plegables, libros, revistas, familia o amigos para hablar. Yo solo traigo mi iPod, en el que precisamente escribí estas líneas.

Llevo dos horas de cola y no me puedo quejar porque el tiempo se me pasa volando. Como me sobra el tiempo me surgen varios pensamientos. ¿Habrá alguna otra persona de Bristol con este poder de convocatoria? Me pregunto por otros célebres bristolians, porque no recuerdo ninguno en ese momento. Miro alrededor y veo que hay varias personas repartiendo flyers, vendedores de revistas, incluso una chica tocando clásicos populares en un piano-flauta y con un estuche en el que amablemente acepta la voluntad de los oyentes. La exhibición ha tenido que ser muy beneficiosa para la economía de Bristol. También para la sumergida, obvio es.

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Tres horas de cola. Comienza la recta final y la puerta me queda ya a solo unos metros.

Capítulo II: La exposición

“The bad artists imitate, the great artists steal”

Picasso Banksy

La exposición de Banksy lleva el nombre Banksy versus Bristol Museum y con esa idea de enfrentamiento han conseguido involucrar al museo entero en la exposición. Yo iba con la idea de que la exposición se iba a limitar a un par de salas y adiós, muy buenas. Pues no. Si en el museo hay una sala de cerámicas, ahí encontrarás algo depositado con sutil precisión contextual por Banksy. Y si crees que porque una sala esté dedicada solo a animales no va a ofrecer posibilidades al artista, te confundes. De hecho, algunas de las incursiones más interesantes de la exposición (o más bien conquista) se encuentran casi escondidas. Yo me lo tomé como un reto: hasta que no recorrí todas las salas y tuve la certeza de que nada más se me podía haber pasado por alto, me fui tranquila a casa.

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En cuanto a lo expuesto, hubo varios elementos que me llamaron la atención. El primero fue la réplica del atelier que posiblemente esté inspirado en el propio estudio de Banksy. No había un solo hueco sin una idea revolucionaria, una frase lapidaria o una imagen sugerente. Todo estaba repleto de referencias, bocetos de nuevas ideas y plantillas de sobra conocidas. Otro elemento que esperaba ver y no faltó fue la la fuerza de una mirada atenta, una mente ágil y una lengua viperina representadas en dos dimensiones y condensadas en frases directas.

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En la exposición, Banksy no olvida tratar los temas que más le preocupan: la vigilancia constante, los niños y sus derechos, la violencia en general, los intereses económicos, el consumismo, la incompetencia de nuestros dirigentes, a los que entre otras cosas asemeja con monos; el arte en general y el suyo propio en concreto. También trata con igual ironía otros temas como los ensayos cosméticos en animales o la alimentación moderna.

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Otro de los experimentos que más me cautivaron fueron las alteraciones que hace sobre cuadros costumbristas logrando nuevas lecturas. La mayoría de ellos se encontraban repartidos por el museo, por lo que había que estar atento para no pasarlos de alto. Algunos de ellos son un tanto arriesgados, aunque no creo que eso fuese a frenar a Banksy a estas alturas, ¿no?

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Capítulo III:  El seguimiento

Tenía planeado hacer un recorrido por la ciudad en búsca de Banksys, pero con las tres horas de cola perdí gran parte del tiempo que iba a estar dedicado al turismo. Por eso, encuentros con un Banksy de verdad, de los de calle y escalera, he tenido solo uno. Pero ¿quién dice que eso no es una oportunidad? Así tengo excusa para volver a Bristol y hacer una inmersión total en la ciudad y sus paredes. Bristol, ¡nos vemos!

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Add comment 10 Agosto 2009

Viggo Mortensen en Roskilde

Hoy me he levantado después de haber dormido larga y tranquilamente tras una fiesta vikinga a la que asistí ayer por la noche. A continuación de tener un problema con mi leche (ayer abrí un brick nuevo y hoy por la mañana no quedaba. Una compañera se ha llevado una pequeña bronca), me he puesto a desayunar mientras miraba el correo y leía el periódico. Así estaba yo cuando Lisa, mi amiga alemana, ha venido a mi habitación preguntándome qué planes tenía para esta mañana. Contesté que tenía pensado ir a Roskilde. Ella también, así que iríamos las dos en coche. En 15 minutos estábamos montándonos en su Volkswagen (como toda buena alemana) y yendo a Roskilde.

Lisa me había dicho algo de que había una exposición de Viggo Mortensen, pero esa era una de las muchas cosas que teníamos que hacer: ir a correos, devolver unos pantalones -nunca te fíes de los espejos de las tiendas de ropa, son muy traicioneros-, comprar leche e ir a buscar libros de Andersen en danés. Hemos hecho todas esas cosas y a las 12:15 estábamos llegando al Museo de Arte Moderno de Roskilde. Aún no había visto una cola en Dinamarca, así que encontrar repentinamente una larga línea de gente que espera a que una galeria de arte abra sus puertas me ha sorprendido bastante. Lisa meha explicado que Viggo Mortensen estaba dentro, que hoy era la inauguración de la exposición y que luego firmaría libros y cualquier otro material en el colegio que hay enfrente. Sin comerlo ni beberlo estaba en la cola, esperando a ver las fotos y los cuadros de Mortensen.

A eso de las 12:30 ha salido de la galería, tranquilamente, y se ha ido a comer algo. Ha pasado al lado de la cola, tan tranquilo, como si nada, con su tía agarrada del brazo. La cola ha permanecido en su sitio. Se han oído algunos comentarios, pero nada semejante a un revuelo. Naturalmente, las comparaciones con España han venido a mi cabeza.

A la 13:00 entrabámos al museo. Hemos visto parte de las creaciones de Viggo. Muchas de sus fotos no me han parecido nada espectaculares, ni siquiera interesantes; pero había algunas muy personales, sobretodo cuando retrata a gente, ya sean indígenas (de estas había varias) o gente normal que encuentre en diferentes partes del mundo. Lisa ha comprado un libro de la exposición para una amiga suya que es una gran fan de Mortensen y por la cual se enteró de que él iba a estar aquí hoy.

Hemos salido del museo y, sorpresa, nos hemos Viggo Mortensen estaba ahí, hablando con un trabajador del museo. Tenía algo en las manos que ha llevado a su coche. En el trayecto nadie le ha hablado ni molestado. Cuando nos lo hemos vuelto a cruzar ha saludado a Lisa y ha seguido tan natural. Poco después ha vuelto a coger a su tía del brazo (su padre es danés, así que su tía debe vivir por aquí en alguna parte) y caminando juntos se han dirigido al colegio. Como nosotras también íbamos para allá, hemos caminado 10 pasos detras de ellos. Creo que hoy me han hecho más fotos que en toda mi vida

Cuando Mortensen se cruzaba con alguien saludaba. Cuando le hacían una foto, sonreía ligeramente, muy, muy natural; cotidiano, amigable. Cuando la gente ha visto que no tenía miedo de que se le acercasen o le hablasen, se han empezado a acercar a él y se ha formado una gran aglomeración a su alrededor. Sin inmutarse, pero sin parecer ajeno o distante, ha posado con la gente y ha firmado algunos autógrafos. Nosotras hemos visto esto ya desde lejos porque no teníamos pensado ir al colegio. Lisa se ha lamentado de no haberle pedido que firmase el libro cuando estaba solo a la salida del museo. Su amiga no se lo perdonará nunca.

Dos conclusiones. Primero: Viggo Mortensen es una persona muy sencilla y cercana, aparentemente nada afectada por la fama. Me ha sorprendido muy gratamente. Segundo: los daneses están hechos de otra pasta. O por lo menos los daneses de Roskilde. Como en todos lados había muchas mujeres que se habían puesto sus mejores vestidos y se habían pintado los labios de rojo carmín, pero ni siquiera ellas se han exaltado o puesto especialmente nerviosas al verlo. Lo que creo es que seguro que los artistas se sienten más cómodos cuando se los trata como a cualquier otra persona, con tranquilidad y sencillez, y con cuando se los trata como monos de feria. Aunque hay de todo, porque un chaval de unos 12 años, al verlo ha gritado a su padre: “¡Papá, es Aragorn!”.

Ahora leo que en dos días es su cumpleaños y ha decidido venir a un lugar alejado para meditar. La verdad es que para alguien acostumbrado a una vida de película, Roskilde es como un paraíso de paz y tranquilidad.

1 comment 18 Octubre 2008

Rosa Díez en la fiesta de Vogue

Hace un par de semanas estaba viendo el programa de laSexta “Sé lo que hicistéis” cuando salió el reportaje sobre la fiesta del 20 aniversario de Vogue que cubrió Pilar Rubio. Tras hablar con varios famosos y famosetes hicieron un repaso en imágenes de las personalidades que habían pasado por el photocall. Vimos a grandes como Manolo Blanhik o Roberto Cavalli; perchas como Claudia Schiffer, Laetitia Casta o Esther Cañadas; y luego un largo etcétera entre los que, de repente, escuché el nombre de Rosa Díez.

Yo estaba viendo las imágenes, pero no reconocí para nada a la cofundadora de UPyD. Cuando lo vi en el programa no solo no la reconocí, sino que pensé que vaya huevos tenía aquella que llevaba ese “estilismo”. Según reaccioné y asimilé la imagen supe que tenía que decir algo sobre lo que acaba de ver.

Lo primero que pensé, de manera bastante irreflexiva y poco juiciosa, fue que me alegraba de no haber e dado mi voto. Pensamiento superficial, sí, pero es que la imagen no era para menos. Ya sé que la imagen que da una persona no tiene nada que ver con su capacidad para hacer su trabajo, en caso de Rosa, ser diputada en el Congreso; pero el shock me pudo. El susto que me llevé es difícil de explicar.

Dato objetivo: el vestido era de Ion Fiz.

No soy la única a la que le ha impactado esta imagen. Periodista Digital, Las Malas Lenguas y Minuto Digital son solo algunos de ellos. Si tenéis un minuto, dedicádselo a los comentarios que hay en el artículo de Mundo Digital, por la variedad de criterio y opiniones. Muy interesante.

Buscando información sobre la diputada llegué a su blog rosadiez.es en el que hay un par de secciones interesantes, a parte de sus escritos, fotos y un repaso a su trayectoria política. La primera es “Mis recetas de cocina” y la segunda “Mis receptas políticas”. Toma, maroma. Esta mujer vale para un roto y para un descosío. Arroz con almejas, Carrilleras de Bacalao, Espaguetis con Salmón y mucho más. Mira, al final me va a servir de algo haber visto a Rosa Díez de esta guisa: voy a aprender a preparar Pollo a la Cerveza y de postre Flan de Quesitos. ¿Alguien se apunta?

4 comments 6 Julio 2008

Reunión

Sé que ya os hablé de una cena de antiguos alumnos a la que asistí en diciembre. Bueno, no solo de la cena; también de todo lo que la rodeaba: recuerdos, amigos, organización, etc.

Pues hoy os voy a hablar de lo mismo, pero con los compañeros de otro colegio, el Zola de Monterrozas.

Hacía seis años que no veía a la mayoría de mis compañeros. La mayoría son todos menos 3 a los que a veces me encuentro por Madrid y mantenemos el contacto muy a duras penas.

La verdad es que tardé bastante en decidir si asistiría o no, sobre todo porque no guardo muy buenos recuerdos de la mayoría de la gente de esa etapa escolar -y resulta que el sentimiento es mutuo y común, porque nos odiábamos y nos amábamos todos a todos- así que dudaba si ir me aportaría algo. La verdad es que ahora, casi 24 horas después, puedo afirmar que no solo me lo pasé bien, sino que también retomé amistades que nunca debieron dejar de serlo y me regodeé en ver lo poco que hemos cambiado.

Otra cosa que tengo que decir es que los que en el cole sacábamos buenas notas ahora somos los más pringaos, los únicos que no hemos acabado la carrera y que aún somos becarios precarios. Entre los que iban a trompicones estaban algunos que hoy tienen puestos de responsabilidad en las relaciones públicas de Microsoft, Sony; o se encargan de educar a las futuras generaciones o de orientarlas, o son fotógrafos free-lance que se han recorrido medio mundo con su equipo al hombro, o enfermeras y médicos que no paran de viajar a India para colaborar con cualquier oenegé en la que haga falta algo de ayuda… Estoy orgullosa de ellos y ahora son para mí un punto de referencia.

También es verdad que la gente a la que menos me apetecía ver no asistió: manipuladoras adolescentes, perrillas envidiosas y una serie de engendros que, por lo que me he enterado, hoy en día tienen lo que se merecen. Lo sé, soy una perra rencorosa. ¿Qué le voy a hacer?

El dato: todos tenemos entre 23 y 24 años y tenemos en el grupo 4 hijos, una embarazada y una casada. La madre, no me esperaba estas cifras para nada. Y lo mejor es que una de las embarazadas vino a la reunión. Fue genial porque la pobre se cansaba de estar de pie y no podía beber alcohol. Todas esas cosas… Jajajaja, fue todo un poco surrealista.

De las dos reuniones a las que he asistido he aprendido algo: el tiempo consigue que olvidemos lo malo y que solo nos quedemos con lo que nos unió, lo bueno; sobre todo, las risas.

De ayer me quedo con unos cuantos momentos grandes. El primero, la llegada, cuando te encuentras en frío con esas personas que sabías que ibas a ver, pero que en el fondo no tenías ni idea de cómo te iba a afectar. El segundo, ver las fotos de la hija de Eka. Menuda cosita que ha tenido. Igualita a su padre, por otro lado. Un calco. Tercero, cuando llegaron Alejandro García y Diego. No me lo podía creer. Hacía tanto tiempo que no veía a Alex, con lo bien que nos llevávamos. Cuarto, ver las fotos de cuando teníamos 13 años, o más, que Celia llevó. Criminales la mayoría. ¿Cómo es esa foto de la Nochevieja de 1999? ¿O la foto en las gradas en la que salimos todos recién amanecidos? Indescriptibles. Y quinto, los comentarios y las puestas al día.

¡Cómo disfruté volviendo al cole!

Por cierto, como una de las chicas es la orientadora del que fue nuestro colegio, me estoy pensando si asistir a una charla de orientación y contarles mi historia. Me parto de risa solo de pensarlo. Mis antiguos profesores me echarían a patadas. Lo sé. A lo mejor lo hago. Tú, ausente por máximas inquebrantables, ¿te apuntas? Sería una locura, ¿no crees?

1 comment 11 Abril 2008

Crónicas de retaguardia

El pasado lunes fui a visitar la exposición fotográfica “Crónicas de retaguardia” en la sala EFTI, sala perteneciente a la escuela de fotografía de igual nombre.

La exposición reune fotografías tomadas durante la Guerra Civil español. Concretamente entre los años 1936 y 1937 en diversas partes de Madrid como El Escorial, Torrelodones, el centro de la capital, etcétera.

La relevancia de la exposición recaía sobre dos puntos: uno, por supuesto, las fotografías; otro, el contexto y las circunstancias en las que fueron tomadas tanto de la profesión del periodismo, como de la España del momento. Sobre este aspecto, algo que me llamó la atención fue la idea de que, a pesar del encarecimiento de los medios necesarios para tomar fotografías -carrete, lentes, desplazamientos-, se contaron por miles los periodistas gráficos que vinieron a España a cubrir la guerra y que trabajaron a pesar de los múltiples inconvenientes con los que se toparon. Uno de ellos es que para trabajar como periodista había que acreditarse en la Delegación de Propaganda y Prensa. Esta medida permitía un mayor control de los contenidos.

Respecto de las fotogafías, podemos encontrar imágenes de diversas calidades, tanto técnicas, como artísticas. Del conjunto de fotos, divididas temáticamente (las categorías son Fotógrafos, Retratos, Vida cotidiana, Ciudad destruída, Ejércio y Transporte), destacan aquellas que se fijan en las personas: víctimas de una guerra en la que poco pudieron decir o hacer. El sufrimiento, el hambre, la desesperación se contraponen a la calma o la diligencia; según en quién nos fijemos. Civiles y mandos militares se igualan ahora, más de medio siglo después; pero entonces las diferencias eran notables.

Otro tema tratado con frecuencia en las imágenes eran los edificios derruídos. Una de las instantáneas que más me llamó la atención fue la de la fachada del Teatro Ideal, hoy reconvertido en los cines Ideal Yelmo Cineplex.

A las fotografías les acompañan paneles a modo de portadas de periódico con información sobre la época, las batallas, los ejércitos y otros datos de interés. En uno de ellos se podía leer que algunas de las diversas batallas de Madrid tuvieron lugar en Moncloa y el Parque del Oeste. Yo conocía que Moncloa había sido un enclave importante de la guerra, al igual que la Ciudad Universitaria; pero nunca pensé en el Parque del Oeste como un sitio en el que se había derramado la sangre de los españoles. Sé que va a sonar raro, pero sufrí una especie de vergüenza por todas esas veces que de manera inconsciente he hecho botellón ahí. Me pareció un sacrilegio, como corromper algo santo o profanar una tumba a la que todos deberíamos ir con frecuencia a poner flores y honrar a aquellos que defendieron la libertad de España.

Como nunca está de más refrescar la memoria y conocer otros puntos de vista, os aconsejo que visitéis la exposición y luego me contáis qué os ha parecido.

Add comment 30 Marzo 2008

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