Archive for Junio 2008

La larga despedida

Desde hace tiempo tengo una buena amiga en Oviedo, así que con frecuencia he visitado esta ciudad. Hoy vuelvo a subir al norte, imagino que por última vez en mucho tiempo, como primera parada de mi tour de despedida.

La siguiente parada será Tarifa, ese pequeño de pueblo de Cádiz con el que guardo un vínculo especial.

Ayer, mientras volvía a casa después de haber cenado con mis compañeras de equipo y haber traspasado mi brazalete de capitana (figuradamente, por supuesto) a una compañera; siento que paulatinamente me voy desligando de todo lo que quiero y me gusta en Madrid, y España por extensión, para afrontar esta nueva etapa que se me presenta con una menor carga emocional.

Por otro lado, el final de la cena de ayer fue desconcertante. Cuando acabábamos de pagar la cuenta, otro grupo de amigos salía del mismo restaurante. Su mesa estaba situada casi al fondo de la sala, así que no nos habíamos visto en toda la noche. Entre este grupo de amigos estaba María, una chica a la que no veía desde hacía dos años -puede que más. María y yo nos llevábamos muy bien, aunque solo coincidimos en un par de ocasiones. Mientras nos poníamos al día, Sonia le preguntó por su hermano, Víctor. Dijo que ahora vivía en Madrid y que no se hablaban. La sorpresa fue general.

- ¿Cómo? ¿Qué ha pasado?

- Nada, simplemente que para no discutir mejor no hablarse, ¿no?

Mi cara debió decirlo todo.

Recuerdo a Víctor. Era muy divertido y sarcástico y nunca pareció llevarse mal con su hermana. No más de lo que puedo parecerlo yo con la mía. Algo cercano a la normalidad, si eso significa algo. Lo cierto es que lo que me turbó de verdad fue volver a saber de ellos, después de tanto tiempo y de sopetón, sin previo aviso; sin un comentario que me hiciera esperar algo. En un momento determinado fueron importantes para mí, así que su reaparición tan fría, seca y además triste por su situación actual me dejó tocada para el resto de la noche.

A pesar de ello, y por eso adoro a mis chicas, no volví a pensar en el asunto hasta que estuve sola en el coche. Qué mal sabor de boca para un día tan genial.

Add comment 28 Junio 2008

Sangrasmus

Irse de Erasmus supone un chorreo de dinero importante. La residencia, la comida, pequeños gastos… Todo suma y el resultado no es bajo. Además, si comparamos esta cantidad de dinero con la cuantía de la beca Erasmus que concede la Universidad, el resultado es ridículo. Poco más de 100 euros al mes que además no se reciben mensualmente, sino en dos pagos: uno al finalizar el primer cuatrimestre y otro al finalizar la beca. Ya me dirás entonces para qué vale ese dinero, sobre todo el segundo pago, ¿para que tenga algo de liquidez en el verano post-Erasmus?

Como la Universidad sabe que la beca es ínfima, durante unos meses nos han hecho llegar todas las ofertas de becas que aparecen: Caja Madrid, la Comunidad de Madrid, Universia. Todas esas becas son mucho más cuantiosas y, por tanto, atractivas. Son miles de personas las que las solicitan, por lo que tienen que establecer unos criterios de asignación. En el caso de Caja Madrid y la Comunidad, esos criterios son económicos. Solo las personas con un nivel de renta bajo son beneficiarias de esas becas. De hecho, a la hora de solicitar la beca de la Comunidad, en la explicación del procedimiento ya dejan bien claro que solo le concederán la beca a gente con ingresos bajos. Me parece fenomenal. No hay dinero para todos. La consecuencia de que estas becas se concedan solo a rentas bajas es que esos solicitantes acaparan todas las becas, ya que son acumulables.

Por otro lado, las personas con rentas altas no creo ni que se molesten en solicitar tales becas. Así que la consecuencia es que, al final, tanto los más pudientes, como los menos tienen dinero (ya sea propio o de ayudas) para costearse la Erasmus. ¿Y qué pasa con los intermedios? Pues que nos jodemos. No nos sobra el dinero para la beca, pero tampoco podemos recibir ayudas. Estamos jodidos.

La solución: solicitar becas que se fijen en otros méritos y no en lo puramente económico. Y esa es la beca Universia, una beca que puede solicitar cualquiera, pero que requiere presentar un estudio o análisis sobre la seguridad vial. Y en esas que estoy, pensando y desarrollando ese estudio. Necesito el dinero, así que no me queda otra. Se concederán 300 becas de 3.000 euros cada una. Creo que las posibilidades son escasas, pero no pierdo nada por intentarlo. Bueno, algo de tiempo, pero como en verano tengo excedente no será traumático.

Con esta perspectiva y poco más de un mes para mi partida, el dinero es un asunto importante, presente entre mis preocupaciones. He puesto el modo ahorro y el modo trabajo duro.

4 comments 23 Junio 2008

Bienvenido, verano

Se ha acabado oficialmente la primavera y ha entrado el verano en nuestras vidas. No solo en lo que corresponde a ciclos trimestrales, sino también por el clima. El sol pesa y casi impide moverse. Algunas especies animales hibernan, yo debería hacer lo mismo, pero justo ahora. Llevo fatal el calor. Aún así estoy contenta.

Lo que más me gusta del verano son las cosas típicas que hago durante esta estación. Una de ellas es participar en los torneos de voley playa. Hoy mismo juego uno, en Boadilla, en un nuevo gimnasio llamado Republic Space. La pista está en la azotea. Nunca he jugado en una pista en la azotea, igual que no me he bañado en una piscina en una azotea, aunque para eso sí que he tenido oportunidad.

El torneo es de 3×3. Lo bueno es que vamos a estar todos, los clásicos del equipo, de los viajes, de las cenas. No sé por qué, pero creo que me lo voy a pasar bien. Ya os contaré.

Otra de las cosas que más me gusta es pasar tiempo con las chicas de mi equipo, tomarnos unos tintos después de entrenar, salir a cenar, de fiesta; y esta es justo la época en la que empezamos a hacer todas esas cosas.

El verano es muy corto. ¡Aprovechad, malditos!

Add comment 21 Junio 2008

Hedonism de Skunk Anansie

Cuando tenía 13 o 14 conocí una canción que me encantaba. La cantaba Skunk Anansie y tenía una sonoridad espectacular. No entendía ni una palabra de lo que decía, pero sabía que me gustaba. Lo que sé ahora es que no estaba equivocada, porque hoy que la entiendo me encanta. Se llama Hedonism y cada vez que la escucho me desgarra un poco.

I HOPE YOU`RE FEELING HAPPY NOW
I SEE YOU FEEL NO PAIN AT ALL IT SEEMS
I WONDER WHAT YOU`RE DOIN` NOW
I WONDER IF YOU THINK OF ME AT ALL
DO YOU STILL PLAY THE SAME MOVES NOW
OR ARE THOSE SPECIAL MOODS FOR SOMEONE ELSE
I HOPE YOU`RE FEELING HAPPY NOW

JUST BECAUSE YOU FEEL GOOD
DOESN`T MAKE YOU RIGHT, OH NO
JUST BECAUSE YOU FEEL GOOD
STILL WANT YOU HERE TONIGHT

DOES LAUGHTER STILL DISCOVER YOU
I SEE THROUGH ALL THOSE SMILES
THAT LOOK SO RIGHT
DO YOU STILL HAVE THE SAME FRIENDS NOW
TO SMOKE AWAY YOUR PROBLEMS AND YOUR LIFE
OH HOW DO YOU REMEMBER ME,
THE ONE THAT MADE YOU LAUGH UNTIL YOU CRIED
I HOPE YOU`RE FEELING HAPPY NOW

JUST BECAUSE YOU FEEL GOOD
DOESN`T MAKE YOU RIGHT, OH NO
JUST BECAUSE YOU FEEL GOOD
STILL WANT YOU HERE TONIGHT

WANT YOU: [X3]
I WONDER WHAT YOU`RE DOING NOW
I HOPE YOU`RE FEELING HAPPY NOW [X2]

Tantos años después -Dios, casi 10- esta canción ha vuelto y creo que para quedarse.

En realidad, esta fue la primera canción de Skunk Anansie que me gustó, pero no fue lo primero que me enganchó de ellos. Yo pensaba que el vídeo que veía siempre que lo ponían en MTv era de una canción de la carrera en solitario de Skin, la cantante del grupo. Pero no, también era de la época de Skunk Anansie. También por eso tardé tanto en encontrarlo, porque siempre lo buscaba en el repertorio de Skin. El tema se llama Secretly y lo bueno es el vídeo, la historia. Es como un corto de cine mudo, musicalizado por el tema del grupo inglés.

Aquí dejo el vídeo, otra delicatessen:

Add comment 20 Junio 2008

El señor de la playa

Salgo del agua helada y lo que más me apetece es tumbarme justo en la orilla, en el punto exacto donde las olas mueren y te refrescan el cuerpo. Pero no todas, solo las trepadoras, las intrépidas.

¡Qué momento tan agradable! Hacía mucho que no podía relajarme así, en el lugar que más me gusta de la playa. Estaba tan concentrada en disfrutar del momento, sintiendo la brisa, escuchando el rumor del agua y el murmullo de la gente que no pensaba en nada.

Mis ojos estaban cerrados, ajenos a todo lo que pasaba alrededor. De repente, viniendo de la nada en la que estaba envuelta, unas palabras rompieron mi tranquilidad, como un sueño en el que tropiezas, sacándote rápidamente del mundo onírico para recobrar la consciencia. Esas palabras que rompieron el encanto fueron “Se creerá que la playa es suya”. Noto una sombra por encima de mi cabeza. Alguien había caminado por encima de mí. Abro los ojos, el sol me duele y no me deja ver bien.  Cuando enfoqué, vi a un señor que me miraba con rabia unos metros más allá. Lo miré incrédula, sin saber muy bien lo que había pasado ni por qué era objeto de sus críticas. Seguía caminando, con su bañador azul apretando su cintura y sus ideas.

Pensé que era cierto, que estaba incomodando a los paseantes, obigándolos a evitarme. Yo estaba ahí, tumbada a lo largo de la orilla. Un saco de metro y algo bloqueando el camino. Tenía razón, que incómoda debo estar siendo, pensé. Pero luego me di cuenta de que no era así. A la misma altura a la que yo estaba había cantidad de niños jugando, construyendo castillos o canales para que pasase el agua. El señor tuvo que evitarlos también a ellos, con su cara de perro perenne. Malhumorado. Debía esperar que nosotros, mortales, al verlo pensásemos: “Aquí viene el señor de la playa, apartémonos”.

Aún estaba cerca, así que estuve a punto de decirle, bien alto para que me no pudiera dejar de orime, que la playa era de todos, que esos eran mis dos metros cuadrados y que no podía creer cómo le estabamos molestando tanto. Lo cierto es que la playa no estaba llena. Había gente, eso sí, pero no era Gandía en julio o agosto, sino Gandía en el puente de mayo. Animada, pero no repleta.

Recapacité. Decidí no dedicarle ni una palabra a ese idiota. Pobrecillo. Su vida debe ser un tormento, sintiendo molestías nimias como si fueran una piedra en el zapato que te acompaña durante una peregrinación. Siento lástima por las personas que no disfrutan de su vida y que no dejan disfrutar a los demás, por lo menos lo intentan.

Seguí en el mismo sitio donde estaba. Ya habían pasado unos minutos. Permanecí otro rato, disfrutando. En menos de un segundo ya había olvidado al pobre amargado. Ahora vuelve a mi cabeza. Lo siento por él.

Add comment 19 Junio 2008


 

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