El corto es interesante, incluso bonito; sobre todo porque en tan breve creación Anderson ha plasmado perfectamente los sentimientos de de los dos protagonistas.
Sin duda, lo mejor del corto es la música. La canción que se oye es de Peter Sarstedt y se llama Where do yo go to (My lovely)? Es preciosa y encaja perfectamente con las sensaciones de la cinta, enfatizándolas; y en la dinámica que teóricamente se ha establecido entre los personajes.
Aún no he visto la película. He escuchado opiniones para todos los gustos. Si tengo tiempo la veré, aunque ahora me urgen más todas las películas nominadas a alguna categoría en los Oscars, sobre todo porque no puedo valorar si no he visto a todos los competidores.
Solo tengo que decir que me alegro de que el peor programa del mundo por fin llegue a su fin. Le tenemos que agradecer el mérito a Sé lo que hicistéis, que le ha quitado gran parte de su audiencia y mucha de su “credibilidad”; y ahora a Fama, que le ha robado el poquito de audiencia, porque dignidad no le quedaba ni un poquito, que le debía quedar.
Se os acabó el chollo. Ya sé que tenía un formato a priori atractivo, pero sus triquiñuelas para enganchar a la audiencia hasta el último momento del programa, con sus supuestas exclusivas o con la mierda de contenidos que exprimían hasta la saciedad, la verdad es que no podía durar más porque cansaban.
Ahora solo falta esperar y ver qué vendrá después, más que nada porque a lo mejor luego incluso echamos de menos ese espacio. Lo veo difícil y espero que eso no ocurra.
Aquí podéis leer el artículo en la página de Telecinco en la que anuncian la despedida del programa.
Aquí una especial despedida que agradezco a Un día con Nor:
Actualización:
Hoy 31 de enero en El País podemos leer una columna de Margarita Rivière. Ésta aparece en la sección “Pantallas” y se llama “Huérfanos”. Hace referencia a la despedida de Aquí hay tomate. Dentro de la columna hay un fragmento que me ha parecido especialmente ilustrativo y que a continuación os presento:
“En cinco años, al invento más criticado y seguido de los últimos tiempos en las pantallas hispanas le ha dado tiempo para marcar a sangre y fuego, día tras día, el gusto y la sensibilidad de millones de españoles entregados al banal placer de la siesta y el duermevela. De ahí que el ejercicio perverso de la repetición, el falso suspense y el autozapping como método de relato quedaran diluidos piadosamente en la trastienda mental, como suele suceder cuando un lavado de cerebro es de primera calidad”.
Juno es una de esas pelis encantadoras que están apareciendo últimamente y que van dirigidas a las personas a las que les dan igual los estereotipos, las convenciones; y que viven de forma natural, ajenos a las apariencias.
Juno (Ellen Page) es una adolescente que dice las cosas como las piensa y que es muy pragmática; pero está colgada por un chico y eso la lleva a cometer alguna locura que otra. Se queda embarazada de Bleeker (Michael Cera) y a partir de ahí la historia de una relación adolescente que se desarrolla al revés: primero se reproducen y luego se enamoran. Juno tomará todas las decisiones sobre el bebé, ya que Bleeker la apoya decida lo que decida. Así, Juno opta por dar el niño en adopción y para eso tendrá que buscar unos buenos padres adoptivos. Será así como conozca a Vanessa (Jennifer Garner) y Mark (Jason Bateman).
La peli está dirigida por Jason Reitman, quien también ha dirigido un capítulo de The Office (no podía haber hecho nada mejor) y el guión es de Diablo Cody.
Una de las mejores bazas de la película es el perfil de cada uno de los personajes, perfectamente delianeados. Esto hace posible la identificación con ellos, con sus sentimientos. Se sienten muy cercanos, reales. Me han encantado sobre todo los personajes de Juno y de Mark. Pobre Mark. Me da pena y rabia a partes iguales. ¿Por qué se casa con una tía con las ideas tan claras como Vanessa si no quiere lo mismo que ella? Mark ve en Juno una vía de escape a su aburrido y superficial matrimonio. ¿Por qué cree que Juno le va a seguir el rollo?
El argumento está genial: es entretenido, está muy logrado porque no es sorprendente, sino sencillo; y eso hoy en día es algo difícil de conseguir. Esa sencillez se ve reforzada además con la fotografía, el montaje e incluso la música: todo sencillo, pero directo, concreto, certero.
Acabo de ver esta película musical basada en las canciones de The Beatles.
Across the Universe nos situa en los años 60. Un chico de Liverpool llamado Jude (Jim Sturgess) decide viajar a los Estados Unidos para buscar a su padre, quien trabaja en Princeton. Una vez allí, encuentra a su padre y conoce a Max (Joe Anderson), un alocado e inconformista niño rico. Max es hermano de Lucy (Evan Rachel Wood), de la que Jude se enamorará locamente (Jude es Jules y fue Jules quien dibujó a Lucy). Estos tres personajes y algunos otros que nos han ido presentando desde el comienzo de la película se reunirán en Nueva York, donde darán rienda suelta a sus pasiones y a sus inquietudes intelectuales, físicas y psicotrópicas.
Imagino que conocéis el Oscar a Mejor banda sonora y Mejor música compuesta para una película. Bueno, pues para esta película la categoría sería Mejor película compuesta para una música.
Tengo que confesar que no me ha hecho mucha gracia. Está bien, pero podrían haber hecho maravillas. Me parece que no tiene mucho mérito sacar provecho de las canciones de Los Beatles y de una época convulsa en EE. UU. como la vivida en tiempos de la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles para los afroamericanos. Vamos, que la peli se hace sola, prácticamente. Si es que Los Beatles compusieron muchísimas canciones y sobre temas más que variopintos, de las que se conservan aproximadamente 211. Y si a eso sumas que hay algunas canciones que eran de obligada aparición y están metidas con calzador como I want to hold your hand, cantada por Prudence; pues la cosa pierde puntos.
El sonido está bien, solo faltaría; y los actores-cantantes sí que consiguen transmitir bien el sentimiento de la mayoría de las letras. El problema es que se han emocionado con las filigranas visuales, a veces solo por acercarnos a la estética de las pelis que Los Beatles mismos grabaron y otras para reconstruir el ambiente hippy cargado de LSD.
Hay algunas piezas que están bastante bien planteadas, en cuanto al argumento, porque visualmente pierden bastante. Un ejemplo es I want you (She’s so heavy), porque consigue mostrar la dicotomía de una canción genial y darle un fuerza especial. I want you es lo que el tío Sam les decía a los chicos norteamericanos para que se alistasen y la libertad que llevan a Vietnam y que cobra forma en la Estatua de la Libertad es muy pesada (so heavy).
Otra mención especial voy a hacer a la aparición de Bono, de U2, interpretando al Dr. Robert, aquel doctor que recetaba a sus pacientes drogas alucinógenas. Yo tengo mi particular teoría en la que Lennon adaptó esta historia de ese doctor y que el Dr. Robert al que se refiere era en realidad Bob Dylan, quien tiene en algunos mentideros la fama de haber introducido a los de Liverpool en las drogas psicoactivas. En una artículo de El Mundo llanado Dylan y Los Beatles, seducción mutua lo comentan así:
Al Aronowitz, periodista y amigo de los Beatles y de Dylan, es el que organiza el encuentro y lleva al cantautor al Hotel Delmonico. Epstein hace las presentaciones. Invitado a beber algo, Dylan, que no entiende mucho de cosechas, pide simplemente vino, sin especificar marca alguna. Los Beatles, que son partidarios más bien del champán, mandan buscar vino tinto y, mientras tanto, le ofrecen unas cuantas anfetaminas, un hábito que habían cogido en Hamburgo -donde tenían que aguantar 10 horas en un escenario- y cuando recorrían el norte de Inglaterra en agotadoras jornadas en las salas de baile.
Al Aronowitz confiesa su preferencia por la marihuana, pero, para gran sorpresa de Dylan, los Beatles dicen que nunca han tocado a la hierba. Sin embargo, aceptan el reto tras haber preguntado prudentemente por el efecto que produce. Los relatos de Aronowitz están repletos de anécdotas sobre los efectos liberadores y agradables de la experiencia.
Lennon llegó a decir que él mismo era el Dr. Robert, porque era el que llevaba las pastillas durante las giras en los primeros tiempos. Luego ya cada uno se hizo su propio “botiquín”.
Otros cameos célebres de la peli son los de Salma Hayek haciendo de enfermera sexy y el de Joe Cocker interpretando Come Together y simlutáneamente a varios personajes que aparecen durante la interpretación de la canción.
Si queréis, aquí podéis echar un vistazo a la página oficial de la película y, si no la habéis visto aún, haceros una clara idea de la estética que en ella predomina. Aquí está también el artículo de la Wikipedia, por si os pica la curiosidad y queréis tener informaciones como qué canciones se cantan, en qué orden y por quién. Por último, el tráiler de la peli:
Carezco de cualquier habilidad artística. No sé dibujar y es que padezco un problema de respeto por la autoridad: mi mano no obedece a mi cerebro. Tampoco creo que, dada la ocasión, fuese capaz de innovar en una corriente artística, plantear alternativas o una nueva forma de enfrentarse a la realidad para luego plasmarla.
Para suplir esta carencia he encontrado en Internet varias páginas para gente como yo: ineptos artísticos.
Hay una que me ha gustado especialmente, también porque el artista en el que se basa me encanta: Piet Mondrian. La dirección de la página es www.ptank.com/mondrian. En esta página aparece un “lienzo” en blanco en el que, según vas haciendo click, van apareciendo líneas negras y zonas planas de color en rojo, azul y amarillo. Una cosa que me ha quedado clara es que el equilibrio que logra Mondrian en sus cuadros no es fácil de lograr con este emulador.
- Tableau 2. Piet Mondrian, 1922.
Si el neoplasticismo no os satisface, siempre podéis tirar de otro clásico: Picasso. En el emulador de obras de Picasso se centrán más en la cara y sus posibilidades. Hay muchas narices, ojos, tipos de pelo, pestañas, bocas… La página es www.mrpicassohead.com.
También hay una página que te ayuda a crear tu propio Pollock. La página es www.jacksonpollock.org. Aquí, más que el tipo de obra, el emulador imita su forma de ejecutar su arte, porque el resultado veréis que no se asemeja mucho a un Pollock…
Por último, no podéis dejar de visitar www.sp-studio.de, en la que está disponible todo lo que necesitáis para crear vuestro propio personaje de South Park. A mí me encanta esta página. De hecho, hace un par de años le tomamos cierta afición e hicimos cientos de ellos. Hicimos a nuestros profesores, a actores, cantantes; personajes de ficción, deportistas y, como no, a nosotros mismos. Por entonces acaba de estrenarse Brokeback Mountain e hice a ambos protagonistas: Jack Twist y Ennis del Mar. Aquí os los dejo. Heath Ledger y Jake Gyllenhaal, vamos. Sigo muy triste, ¿se nota?
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