Archive for Diciembre 2007
Pre-uvas 2007
Ayer, 30 de diciembre, tuvieron lugar en Madrid las pre-uvas, algo así como las campanadas de nochevieja, pero el día anterior.
Basicamente todo es igual que en nochevieja, pero sin cambio de año. Por eso, tras los cuartos y las campanadas no se escuchó en la Puerta del Sol ningún “¡Feliz año nuevo!”, sino más bien “¡Feliz pre-año nuevo!”. Yo quería cantar “Feliz, feliz no año nuevo. ¿A mí? ¡A tú!”, pero me pareció un poco ridículo. Aunque, ¿acaso no lo era la celebración en sí?

Por cierto, que si no estás muy atento, muy muy muy atento, te pierdes las campanadas. De hecho, yo tuve mi momento Marisa Naranjo porque dije: “¡Escuchad, los cuartos!”; cuando en realidad eran ya las campanadas. Pobre Marisa Naranjo, ahora la comprendo. Si es que no hay quién se entere…
De lo que me di cuenta es que en España la imaginación es poderosa. Si tras años viendo las uvas el 31 de diciembre por la tele, preguntarse cómo sería entrar en el nuevo año festejándolo con miles de madrileños frente al reloj de Sol y querer ir alguna vez; pero con el peso del deber familiar sobre la nuca impidiendo todo cambio hacia la espontaneidad y la diversión… Tras todo eso lo raro hubiese sido que las pre-uvas no naciesen el año siguiente a la primera retransmisión televisiva de las campanadas. Ahora que lo dijo, no tengo ni idea de qué año empezó a festejarse las pre-uvas, pero sería interesante conocer el dato. Una chica con la que estuve ayer nos dijo que éstas eran sus terceras pre-uvas, así que como mínimo tres años lleva haciéndose.
Si alguien conoce algún detalle más sobre el origen de las pre-uvas que nos lo cuente aquí. Pero de estas pre-uvas, no la nochevieja universitaria, porque ese festejo tiene mucho sentido: celebrar con tus amigos la nochevieja, porque esa noche cada uno estará en su casa, probablemente en otra ciudad e incluso país.
Bueno, cambiando de tema: ¡FELIZ AÑO NUEVO! Espero que paséis una nochevieja -la de verdad- genial, que comáis lo justo, que bebáis todo lo que os quepa y que… !no hagáis nada que yo no haría!
Add comment 31 Diciembre 2007
BoBo
Ayer veía en Localia un documental sobre la ciudad de París, sus diferentes periodos históricos, los movimientos artísticos e ideológicos que allí han nacido y sobre su gente.
Se habló mucho de burgueses, se habló mucho de bohemios -¿qué sería París sin la bohemia?- y se habló de un grupo más reciente: los burgueses bohemios o BoBos. BoBo nace de la unión del comienzo de las palabras bourgeois y bohemians. No lo había escuchado antes y me llamó mucho la atención.
Pedro Jorge Romero, en el artículo BoBos en el paraíso de David Brooks y citando a David Brooks, los define resumidamente de la siguiente manera:
Los que fueron estudiantes universitarios rebeldes se han transformado en burgueses que disfrutan de una buena posición económica. En el proceso, han fusionado los intereses de la vida bohemia con los hábitos del dinero creando una nueva clase social: los BoBos.
Según dijeron en el documental, este colectivo es el que se está adueñando de la orilla izquierda del Sena, aquella en la que un día nació el Existencialismo, en la que el jazz da ritmo a las noches. También es cierto que no definían en ningún momento a los BoBos como Pedro Jorge Romero, sino que en teoría los caracterizaba era ser jóvenes ricos que además eran cultos, cultivados, con ideas que difundir. Otros rasgos eran la ropa de diseño, el aspecto aparentemente desaliñado, pero muy cuidado en el fondo; y, algo que me pareció curioso: suelen llevar zapatos Camper. Eso decían. A mí me pareció un gran estereotipo, más bien un cliché, pero no puedo dejar de comentarlo.
Sergio Ramírez, que también escribe tras haber leído a David Brooks, comenta los rasgos que tiene este fenómeno en EE. UU.:
Los bobos a que me refiero, formidables y potentes, son egresados de las universidades más exclusivas, y sus posiciones de poder dependen, antes que nada, de sus inteligencias amaestradas en la creatividad. Son la nueva elite dominante de los Estados Unidos, gozan en su madurez de los beneficios del bienestar y la riqueza que como rebeldes de sandalias y pelo largo combatieron en la década de los sesenta, cuando hacían una vida de hippies, es decir una vida bohemia. [...] Son los bohemios burgueses, capaces de haber creado ahora una nueva cultura, un credo y un estilo exclusivo de vida como síntesis de lo que un día fueron, y de lo que un día rechazaron. Nada que ver con lo yuppies que nunca tuvieron nada de bohemios. Para los bobos, traer a los ámbitos de la prosperidad burguesa el estilo de sus años juveniles, cuando eran enemigos del sistema dominado por los WASP (blancos anglosajones protestantes), es su mejor sello de distinción.
Aquí vinculo estos interesantes artículos:
Sergio Ramírez – “De bobos no tienen nada“
El archivo de Nessus, por Pedor Jorge Romero – “BoBos en el paraíso de David Brooks“
Add comment 30 Diciembre 2007
Cena de reencuentro
Ayer tuve la cena en la que me reuní con los antiguos compañeros del Cristo Rey de Las Rozas, el colegio al que fui desde los 4 a los 12 años.
LLevaba un tiempo con muchas ganas de que llegara el día de los Santos Inocentes, qué casualidad, y que por fin nos volviésemos a ver las caras, tras más de 10 años.
Desde el principio, según fuimos llegando al restaurante donde habíamos reservado, lo que más me llamó la atención es que en general habíamos cambiado muy poco, salvo casos excepcionales como el de Leandro, al que dejamos a una estatura normal, regordete y con gafas y ahora es un tío de dos metros que se prepara para ser inspector de policía nacional. Fuimos varios los que no lo reconocimos, como Elvira, que según llegó pensó que no era de nuestro grupo y le dió la espalda mientras conversaba hasta que Leandro le llamó la atención con un sutil toque en la espalda.
Mientras esperábamos a que llegasen todos, fueron saliendo a la luz las bajas esperadas del día: Álvaro, David Laguna, David Rivas y Paloma ya habían avisado; Luis Baguer y Pitu tenían otra cena; y Javier Lacasa había tenido que retrasar su vuelta desde Zaragoza y no había llegado aún a Madrid. Hubo otros como Diego, Alberto Herránz y Adriana con los que, aunque conseguimos localizarlos, no supimos nada durante mucho tiempo y eran duda más que probable. Al final fuimos 19.
La de ayer fue la cena más curiosa de mi vida, porque nadie cenaba: allá donde mirases la gente hablaba y reía recordando momentos del pasado mientras que su comida se helaba en el plato. Y digo rara porque a mí no se me queda nunca fría la comida, como muy rápido, y ayer noté la diferencia de forma tan llamativa que me hizo pensar.
Como entramos a cenar a las 21:00, a las 23:00 ya habíamos estábamos cenados, conversados y pagados; así que recogimos el campamento y nos trasladamos al Silver Moon, clásico bar de Majadahonda donde estuvimos hasta las 3:00. Allí hablamos con todos aquellos que durante la cena habían estado lejos y nos pusimos al día de nuestras vidas: estudios, trabajo, familia, relaciones, todo lo que se nos ocurriese. El tiempo parecía no pasar, ya que a la una todos nos sorprendimos de lo temprano que era para la cantidad de tiempo que llevábamos hablando.
Mientras girábamos como peonzas de conversación en conversación, un comentario común fue: “estoy flipando”. Elvira lo dijo más de cinco veces, cada vez que miraba a algún grupito de gente o que tomaba una foto: “Es increíble que le esté haciendo una foto a Jorge García”. Pero lo increíble de verdad es que estuviésemos todos, los 19, como si ayer hubiese sido el último día de clase en común. La verdad es que todos nos conocemos muy bien aunque hayan pasado tantos años, porque en realidad hemos cambiado mucho y muy poco.
En una de esas vueltas de peonza di a parar en una conversación con la que me sentí identificada: los que nacimos el año 84 somos unos desubicados. No nos identificamos con los mayores, aunque con ellos compartiesemos plan de estudios y algunos usos y costumbres; pero tampoco nos identificamos con los del 85, niños de la E. S. O., niños más modernos, algo ajenos a la construcción de presas en los canales del patio y a saltar por las ramas de los pelados árboles del recreo. Somos un año de transición y, además, somos muy pocos. Algo que quedó patente es que la mayoría de nuestros amigos en la actualidad son o mayores o pequeños, pero del 84 somos muy pocos. ¿Dónde están los niños del 84?
Cuando cerraron el Silver nos trasladamos de nuevo, salvo algunos desertores, al Bambú, un bar muy chulo que han abierto en el Burco Centro. Había dicho que Javier Lacasa no había llegado para la cena, pero sí al Bambú. Allí estaba cuando llegamos y como solo un par sabían por qué no había podido venir, se llevó bronca de parte de muchos hasta que nos explicó lo ocurrido. Aunque no pudo venir a la cena, fue genial que luego se uniese a los restos.
Así que hasta las 5 estuvimos en el Bambú, todo el rato actualizándonos sobre nuestras vidas. Poco antes de irnos, Blanca, que también ha estudiado Periodismo, me pidió unos titulares para resumir la noche. Le di unos cuantos, le canté otro. Blanca compartía impresiones. Por cierto, que Blanca se va a casar. La primera de la clase.
Si mis expectativas para la cena eran altas, el listón que ésta ha marcado para futuras reuniones está elevadísimo. Por eso sé que cuando dentro de un tiempo, un año, dos u otros diez, volvamos a vernos todos tendremos una referencia genial con la que compararnos y nos esforzaremos por mantener vivo ese espíritu.
Por cierto, os pondré una fotillo de todo el grupo, pero me las tienen que pasar; así que dentro de un par de días completaré esta entrada con los documentos gráficos de la noche.
¡Cristo Rey, por siempre en nuestros corazones!
1 comment 29 Diciembre 2007
Poema CXX de Campos de Castilla
Dice la esperanza: un díala verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón… No todo
se lo ha tragado la tierra.
Campos de Castilla.
Antonio Machado, 1907-1917.
Add comment 28 Diciembre 2007
Poema CXXIII de Campos de Castilla
Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a mi lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!
Campos de Castilla.
Antonio Machado, 1907-1917.
1 comment 27 Diciembre 2007
