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Cassandra’s dream de Woody Allen
El sueño de Casandra es el título de la última película de Woody Allen. En esta película Allen nos cuenta los altibajos de la vida de dos hermanos, marcados por las estrecheces económicas y por sus relaciones con otros miembros de su familia: su madre, anegada ama de casa; su padre, dueño de un restaurante del que Ian (Ewan McGregor) está obligado a dirigir; y el tío Howard, muy rico y generoso, pero de los que no hacen un favor sin pensar en cómo te lo van a cobrar.

Lo primero que tengo que decir a todos los críticos que se empeñan en valorar las actuales películas de Allen en comparación con las anteriores, buscando comedia, risas inteligentes y un buen sabor de boca al final de cada cinta; es que tengan la decencia de valorar cada película como un ente individual y no solo como parte de un todo. Así, descubrirían historias cercanas a la tragedia griega, es decir, muy humanas, crudas, con dicotomías existenciales y con un final duro, aunque justo. Me he pasado toda la película pensando en Medea y cuando uno de los personajes cita la tragedia de Eurípides me he dado cuenta de que era ese caracter dramático el que sobrevolaba toda la película y el que los críticos se empeñar en obviar.
Como ya he dicho la historia me ha llegado: el amor a la familia, ese vínculo tan fuerte y eterno, es una bendición y una carga que muchas veces no podemos evitar. Así, cuando las cosas van bien la familia es ese lugar cálido al que volver, pero cuando van mal, es ese lugar que queremos evitar, por vergüenza, miedo al reproche y tal vez al trato crudo de quien nos conoce a la perfección. Aunque es cierto que, aunque la familia sea dura, siempre será la familia. Es esa difícil relación la que Allen trata en la película. Y, aún siendo muy difícil de plasmar, Allen lo ha logrado: cara y cruz, yin y yang, blanco y negro de las relaciones familiares. Eso sin olvidar cómo pone a examen la ética de la sociedad actual, marioneta del dinero y del bienestar antes de cualquier otro valor humano como el respeto o la solidaridad.
Sobre los actores, tengo que confesar que la interpretación de Colin Farrel me ha sorprendido. No puedo decir que fuera santo de mi devoción, pero escuhar cómo modula los tonos de su voz según cómo se siente su personaje, cómo gesticula y utiliza el lenguaje corporal. Me ha gustado. McGregor me ha sorprendido menos, tal vez porque lo tengo en mayor estima.
Así que ya sabéis, os recomiendo esta película de Allen. Y no creáis que todas las películas de Woody me gustan. Por ejemplo, Scoop no me gustó casi nada. Así que no penséis que soy una aférrima admiradora obcecada y obnubilada con el cine de este director. Bueno, es cierto, me gustan casi todas, pero no todas y no de forma acrítica.
3 comments 6 Noviembre 2007