Archive for 22/09/07

Multa por botellón o por residuos

Ayer quedé con unos amigos que a la vez habían quedado con otros amigos para hacer botellón en Madrid.

Era viernes a eso de las doce de la noche (ya sábado entonces) y el lugar donde quedamos estaba lleno, sobre todo de grupos haciendo botellón. Pasado un rato comenzó a sonar una alarma y es que un grupo de capullos que no saben controlarse si han bebido, rompieron algún cristal cerca del Museo de América; y poco después hicieron sonar la alarma, ya que el entorno del museo está lleno de detectores. El hecho es que sabíamos que esto iba a atraer a la policía, pero aún así seguimos como si nada.

De repente y como salidos de la nada, un grupo de policías aparece por la derecha y cuando comenzamos a andar hacia la izquierda nos intercepta otra pareja de polis con linternas. Qué astutos los señores policías, hasta que no estuvieron encima no se hicieron notar. De forma rutinaria nos pidieron el DNI a todos y comenzaron a tomar nuestros datos. Un grupo de nosotros no tenía ni botellas ni vasos así que nos preguntaron si no bebíamos. Respondimos que no, lo cual en mi caso y algún otro era cierto. Volvieron a preguntar, respondimos lo mismo y tras insistir nos dijo: “Muy bien, pues denuncia por residuos”. Pero es que encima de no beber me llevo una multa más cara que la de hacer botellón. ¿En qué mente cabe eso? Cuando ni siquiera nos habíamos ido del sitio y dejado residuos tras nosotros.

No voy a escribir con las palabras que me gustaría lo que opino sobre los policías ni sobre cómo se comportan ni sobre cómo manejan su autoridad ni sobre lo injustos que son; pero voy a decir que son unos incompetentes que se creen más listos que un perro viejo y que intentan colárnosla diciendo: “Por aquí han pasado policías de paisano y han visto quién bebía y quién no”. ¡Y una MIERDA! Pero quién se creen que son, si lo más probable es que fueran tan idiotas e incompetentes que, como no pudieron aprobar el bachillerato ni plantearse estuadiar una carrera, tuvieron que hacerse polis, luego endiosarse y embrutecerse para más tarde joder a todos los chavales tranquilos que se lo pasan bien el fin de semana sin hacer daño a nadie; tal y como ellos hicieron en el pasado, hipócritas. Me disculpo con todos aquellos que sean polis de vocación o para aquellos polis buenos (suele haber uno en cada pareja, pero la cosa puede variar), para vosotros no va dirigido.

Otra cosa es que mucha multa por botellón y residuos, pero luego no hay un puñetero control de alcoholemia en toda Las Rozas y en Majadahonda los hay, pero hasta bien tempranito y con una frecuencia que deja muchísimo que desear. Así las cosas, cómo esperan ganarse el respeto de la juventud, sobre todo cuando nos sentimos completamente traicionados por los cuerpos de seguridad y tratados como criminales e idiotas. Además, ¿por qué se preocupan solo de los que beben en la calle y no de controlar a los que beben en locales y lo que hacen después, como conducir, destrozar el mobiliario urbano, pegar palizas y atracar a gente tranquila, etc.? Para esos casos no esperes encontrar un poli cerca.

Añado por último que cuando nos fuimos recogimos todo lo que habíamos llevado, lo metimos en las mismas bolsas de plástico en las que lo habíamos traído y las depositamos en varias papeleras que había en los alrededores. Para que luego digan que dejamos residuos. Residuos ellos.

1 comment 22 Septiembre 2007

Plegarias atendidas de Truman Capote

Capote lo ha vuelto a hacer: me ha conquistado con un libro en el que la ficción y la realidad se entrelazan a la perfección hasta conseguir ser una metonímica crónica de una sociedad y en concreto de lo que afecta a la élite: quién sube, quién baja, cómo ocurren esos movimientos de clases, etcétera.

Plegarias atendidas fue el libro que más problemas le causó a Truman Capote, sobre todo porque le grangeó el odio y la ira de buena parte de la jet-set que se veían reflejados, parafraseados y hasta parodiados en sus líneas. Personajes célebres como Jerry Salinger, Stavros Niarchos, Andy Warhol, la Garbo, Sartre y Simone de Beauvoir, el matrimonio Mathau, Tennessee Williams, Gore Vidal, Albert Camus, Peggy Guggenheim, Samuel Beckett, Jackie Kennedy, etcétera, etcétera, etcétera.

En este breve, pero maravilloso libro, Capote cuenta lo que ha aprendido de la vida mediante el personaje de P. B. Jones, un huérfano que desde que tiene memoria ha sobrevivido aprovechándose de su atractivo y su versatilidad sexual; conviertiéndose en una puta de alto standing de la élite neoyorkina que, al no conseguir éxito como escritor, se dedica a observar, como si de un experimento se tratase, los comportamientos y desviaciones de todo aquel que se cruce en su camino. Así puede hablar tanto de “monstruos perfectos”, es decir, ese tipo de seres depravados que viven entre nosotros y en los que podríamos convertirnos, pero que nos causan el mayor rechazo; como de la sufrida, pero interesante vida de Kate McCloud; y hasta de los nómadas de restaurantes caros y sus historias.

Como siempre destacar el genio de Capote a la hora de vendernos a sus personajes, como es el caso concreto de Kate McCloud, turbadora, por la que he podido llegar a sentir casi el mismo interés y curiosidad que ella causa en el entorno parisino en el que se mueve; el de Ann Hopkins, antes Ann Cutler, quien asesina a su marido y logra salir impune gracias a su perfecto análisis del comportamiento humano y al control que ejerció sobre sus deseos y anhelos hasta hacerlos realidad; o el de Sidney Dillon, un judío rico y atractivo que creyó embrujar con su encanto cuando en realidad estaba siendo burlado sin apercibirse de nada. ¿Y qué decir de nuestro narrado, P. B. Jones? Un ser manipulador, interesado, inmoral, sin principios, frío y calculador; pero a la vez tan interesante y atractivo que sin duda te lo llevarías a casa a tomar el café para que te relatase chismes e historias sobre su vida.

También tengo que decir que cuando leo un libro de Capote me encanta buscarlo entre lo que escribe, es decir, encontrar sus propios pensamientos y opiniones presentados por alguno de sus personajes. Es cierto que en este libro ocurre menos que en A sangre fría, pero también ocurre, como cuando P. B. Jones comenta: “sigo pensando que si cambio todos los nombres podría publicar esto como una novela. Qué coño, no tengo nada que perder. Claro que un par de personas podrían intentar matarme, pero me lo tomaría como un favor”. Más real que este temor, que posteriormente se convirtió en un hecho, no podría haber nada. Además, el libro de relatos que escribe P. B. se denomina Plegarias atendidas y otros relatos, acercando más si cabe ficción y realidad.

De entre todas las posibles citas que podría extraer del libro me voy a quedar con una frase dicha por Ina Coolbirth en el restaurante La Côte Basque al hilo de su reciente divorcio y su poco alentador futuro sentimental: “Es posible que la libertad sea lo más importante en la vida, pero existe algo que podríamos llamar demasiada libertad, y ya no tengo edad para esas cosas”.

Para leer más sobre este frasquito de buen perfume convertido en libro os recomiendo que echéis un ojo a:

Wikipedia: Answered Preyers: The unfinished novel

En Calaix de Sastre por Tremebundo: Truman Capote – Plegarias atendidas

Carlos Yusti: Truman Capote, buitre con ademanes de paloma

En Magazine de El Mundo: La caída a los infiernos de mi amigo Truman Capote

9 comments 22 Septiembre 2007


 

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